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Donde la improvisación nos lleve {Diane}

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Donde la improvisación nos lleve {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Miér Oct 30, 2013 5:31 pm

Unas pequeñas vibraciones comenzaron a expandirse por el brazo izquierdo del moreno que dormía a pierna suelta sobre la cama de su novia junto a ella. Aquella vibraciones parecían originarse en algún tipo de mecanismo vibratorio situado en aquella pulsera magnética que hacía la función de móvil y reloj digital a la vez en 3D gracias a la más avanzada tecnología entrelazada con ciertos tipos de encantamientos mágicos que pudo compaginar el ángel oscuro gracias a su habilidad nata de conceder poderes mágicos a las cosas y personas. Pronto las leves vibraciones que se transmitían a través de su epidermis y su sistema nervioso a lo largo de todo su brazo, se fueron transformando poco a poco en impulsos eléctricos a modo de pequeñas descargas eléctricas que si no paraba pronto iban a acabar durmiendo sus nervios y la movilidad de su antebrazo. Aquello había sido el ingenioso despertador silencioso que se había montado Ian Scottfield para no despertar a su chica que ahora dormía plácidamente a su lado dándole la espalda pero bien acogida por los dos potentes brazos del capitán de rugby.

Se removió en la cama con suavidad y cuidado tratando de sacar el brazo que tenía por debajo del cuerpo de su novia con la mayor limpieza posible para evitar molestarla y entorpecer su sueño. Una vez liberado, se sentó en la cama amoldando las sábanas sobre sus piernas de forma que le tapara justo a partir del bajo vientre. Con ello se había llevado también parte de la sábana que tapaba a su novia que ahora tenía media espalda al aire libre. Él ladeó la cabeza y la miró sonriendo en el momento que descubrió su piel desnuda. No pudo acallar el deseo que su cuerpo tuvo al instante, deseaba besarla sobre el hombro y recorrer su espalda después en una hilera seguida de besos tiernos acompañados con unas cuantas caricias con su mano izquierda pese a que su conciencia le decía que no era lo apropiado si no quería despertar a la sirena. Aún así el deseo pudo con el intento frustrado de la advertencia de su mente y se inclinó deslizando la parte inferior de su cuerpo hacia dentro de la cama para poder alcanzar con su boca el hombro izquierdo de su novia y todo el centro de su espalda. La besó despacio, sin prisas y sin contención, se deslizó hacia abajo hasta colocarse en su costado y adentró ligeramente su boca hacia arriba casi ocultándola entre el bajo de uno de sus senos y la ropa que cubría el colchón de la cama. La sintió moverse, la estaba despertando pese a que se había dicho a sí mismo de no hacerlo pero el deseo le podía, le cegaba. Ella era su diosa, una simple mirada y ya estaba ardiendo en deseo por ella como había pasado ahora simplemente al observar su espalda desnuda semi cubierta por aquellos rizos tan graciosos rubios que caían sobre esta adornando su figura y dando una impresión de musa inspiradora. - Shhh..- susurró Ian próximo al oido de su novia tratando de sonar lo más conciliador y dulce posible. -Duerme princesa... aún es muy pronto...- subió su cabeza repasando la piel del cuerpo de su novia con el interior de su labio inferior hasta rodear su hombro y colarse por el trecho de su cuello. -...tengo entrenamiento pero prometo estar aquí para desayunar contigo... Duerme mientras...- besó su cuello y la comisura de sus labios, no quiso proseguir porque sabía que terminaría espavilando a su novia y, con ello, caldeando demasiado el ambiente. Ambos sabía perfectamente como terminarían de seguir así con el aliciente de que ya estaban desnudos debido a la apasionada noche anterior. Aquella fragancia marcada y distinguida en el cuerpo caliente de su novia, mezcla de ambos olores personales, sus sudores y de sexo, indicaban lo bien que habían dormido después de una magnífica sesión íntima de las suyas.

Suspiró con pesadez mirando de reojo a su reloj de pulsera que señalaban las cinco y diez minutos de la mañana, demasiado temprano incluso para Ian un domingo. Diane estaba demasiado dormida para caer en ese detalle. Domingo, cinco de la mañana, imposible de que hubiera concentración de rugby ni mucho menos entrenamiento porque era el único día de la semana que todos los alumnos tenían completamente libres para hacer lo que quisieran, todos estaban exentos de obligaciones y quehaceres a menos que tuviesen que preparar algún trabajo o examen. Se pasó una mano por sus cabellos ya alborotados y se rascó la frente mientras soltaba un bostezo. Tenía sueño, quería dormir. Sin embargo, ahí estaba sentado con las piernas colgando por el lateral de la cama y abriendo y cerrando los ojos para habituarse a la pequeña luminosidad de la estancia producido por los leves rayos de sol que comenzaban a entrar por la ventana distorsionados por los encajes de las costuras de la tela de las cortinas de seda de su novia. Movió el cuello estirando las vértebras cervicales y haciendo crujir su espalda mientras se levantaba. Fue al baño directo.

-Parté... misimisimisi... Parté.- llamó en susurros a la gata de su princesa y hasta que no dio con ella no paró de llamarla y buscarla. -Ven cnmigo, te necesito.- indicó caminando descalzo en dirección a la puerta del dormitorio para salir de la estancia con un solo delantal de cocina puesto como única prenda de vestir que llevaba encima y le cubriera. Salió de esta guisa al pasillo, cerró la puerta sigilosamente y se fue directo a bajar las escaleras principales para ir a las cocinas del subsuelo.

Bajo la estupefacta mirada de los cocineros que se encontraban en las instalaciones de la cocina preparando el multitudinario desayuno para todos los alumnos y profesores del internado, Ian, como si nada, se encargó de preparar un desayuno para dos con la ayuda felina de Parténope mientras charlaban de manera animada sobre los acontecimientos que tenía Ian en mente para las próximas horas. La gata parecía encantada de lo que el ángel oscuro compartía con ella y, por ello, ella respondía enérgica con maullidos. Al salir de la cocina, varios de los alumnos, chicos y chicas, más madrugadores en el domingo, quedaron impactados por la imagen de ver al capitán de rugby paseándose completamente desnudo como quién anda por su casa, bandeja en mano, con sus partes bien tapadas por el peculiar atuendo de un simple delantal pero dejando ver para las miradas más fogosas de las chicas, su trasero.

Como lo habían planeado, Parté desapareció justo después de que Ian volviese a entrar pasada la medio hora al dormitorio de su novia. Diane seguía durmiendo como él lo había esperado tras abandonarla momentáneamente. Su primer pensamiento fue el de despertarla cariñoso como siempre solía hacer todas las mañanas e invitarla a tomar el desayuno juntos, con la peculiaridad de que esta mañana se lo había llevado él a la cama especialmente para ella. Un detalle que había querido tener con ella en aquel día tan especial que le llenaba de rebosante alegría y felicidad. Cambió de opinión a medida que se acercaba a la cama tras haber dejado la bandeja con el desayuno (tostadas con mermelada, yogurt natural, unas rodajas de piña fresca, zumo de naranja y leche), tomó una esquina de las sábanas y las alzó de forma que se pudiera meter de nuevo bajo ellas. Pegó su cuerpo amoldándose al de su novia y se desató el delantal para tirarlo en el suelo. Roces insinuantes, besos por el cuello y el hombro tratando de desvelar a su novia, caricias por debajo de las sábanas con direcciones a zonas del cuerpo femenino prohibidas... No le costó mucho hacer que Diane abriese sus ojos con una sonrisa y se girase hacia él, parecía receptiva a su deseo como esperaba y no tardó mucho en escaquearse cuerpo abajo para incitarla de forma directa sobre su sexo dándola tiempo a despertarse para que lo disfrutara en condiciones mientras él se encargaba de encender sus motores internos a base de lengüetadas, besos y mordiscos húmedos allá dónde cualquier hombre pierda la poca cordura que le pueda quedar con una mujer a la cuál desea hasta dormido.

Las horas y los minutos fueron pasando entre almohadones, mantas, risas, jadeos y gemidos. No era para nada frecuente entre ellos tener sexo por las mañanas y que durase tanto entre juegos y otras cosas pero en ocasiones tan especiales como esta siempre había lugar para la excepción, tenían mucho que celebrar y qué mejor que empezar el día de esa forma. Cuando ambos se dieron por satisfechos y hubieron saciado temporalmente su indomable apetito sexual ya eran cerca de las diez de la mañana y el desayuno estaba más que frío. -Espero que no te importe desayunar en frío hoy.- suspiró saliendo de entre las mantas revueltas para mirarla con una increíble sonrisa en el rostro que ella le había causado por todo lo experimentado durante esas últimas horas pasadas en la cama. Besó los labios de su novia y se levantó de la cama sin preocuparse en ponerse algo que le cubriera el cuerpo. -¡Parté! Llévale eso a Di por favor.- alzó la voz más de lo que habituaba a hacer para que la gata le escuchase allá donde quisiesra que estuviera. Parté, como si de la nada saliese, andó con sus aires de elegancia hacia la cama donde su dueña esperaba sentada el desayuno que su novio estaba preparando con mucho mimo y devoción en cada gesto que hacía. La gata dio un salto y se colocó sentada sobre sus cuartos traseros emitiendo ligeros ronroneos de felicidad entre las piernas de su dueña a la vez que soltaba la rosa fresca que transportaba en la boca, pero la rosa no estaba sola, iba acompañada de algo de mucho peso. Allá en una de sus ramas que desembocaban en una hoja abierta y casi pegada al tallo sin espinas, descansaba bien sujeto un anillo de compromiso que pretendía ser visto por la sirena a primera vista. Mientras, Ian cargó con la bandeja hasta sentarse justo en frente de su novia con la gata entre medias, nervioso por la entrega del anillo, más nervioso aún por lo que venía a continuación.

Colocó la bandeja estrategicamente de forma que las tostadas quedaran en el plato ubicadas y orientadas de cara a su novia para que con la mermelada de fresa se pudiera leer bastante bien la siguiente pregunta: ¿Quieres casarte conmigo?. Se aclaró la garganta casi temblando, tragó saliva y alzó la mirada para toparse con el rostro de su novia. -Sé que no es la forma más original, ni que el anillo está a la altura pero... Quiero que seas la dueña de mis días y de mis noches.... Quiero casarme contigo.- se mordió el labio sonrojándose, esperaba que la respuesta fuese afirmativa después de haber tenido que vender su guitarra eléctrica, su teclado y su violín junto a otras pertenencias personales con algo de valor para poder comprar aquel anillo de oro blanco con diamantitos.




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Re: Donde la improvisación nos lleve {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Dom Nov 24, 2013 3:45 pm

Miraba las aguas ir y venir desde lo alto de mi habitación que tenía un balcón que daba justo hacia la costa,si me lanzaba desde aquí daría justo contra un mar profundo y no contra la arena, era el cuarto de mis padres el que tenía justo debajo de su balcón a la arena y más allá al precioso mar de un azul profundo e hipnotizante, era el cuarto de ellos desde el que se podía apreciar el amanecer y atardecer...desde el mío sólo se veía el amanecer, por eso algunas tardes iba al cuarto de mi nana Clementine para disfrutar con ella la despedida de un nuevo día. A pesar de ello, amaba mi habitación pues podía escapar fácilmente hacía el mar sin mayor restricción, sólo tenía que saltar desde la barandilla.

Pero ahora, justo ahora no deseaba lanzarme, estaba recargada contra la barandilla apreciando como un nuevo día llegaba, algunas gaviotas sobrevolaban el agua mientras éste iba adquiriendo a lo lejos tonalidades amarillas y anaranjadas. Pocas veces veía el amanecer, y es que siempre me despertaba cuando el sol ya brillaba en lo alto, pero éste no era un día como cualquier otro. La razón de ello me abrazó entonces con sumo cariño, aunque luego me soltó, giré la cabeza e Ian me sonreía y me pedía que fuera con él a una de las camillas de sol, y sin pensarlo lo hice...siguiéndole sintiendo que casi flotaba. Me senté en sus piernas dejando una rodilla a cada lado de sus piernas dejando que fuera mi espalda la que disfrutara del amanecer, porque mi mirada ahora ser perdía en los claros y profundos ojos de Ian. Él me seguía sonriendo y yo le devolvía la sonrisa, no se cuanto tiempo duramos así pero de repente sentí su boca sobre mi piel, reocorriéndola y mimándola provocandome pequeños escalofríos como sólo él lo lograba, de pronto su boca no estaba mas en mi cuello, sino que ésta exploraba mis pechos desnudos...


Me removí entre las sábanas y parpadeé un poco medio despertando de mi sueño, uno que parecía un poco erótico...pero al parecer no había sido tanto un sueño, aun adormilada, alcancé a distinguir el cuerpo de Ian, su bello rostro cerca de mi cuerpo desnudo mientras que su boca acariciaba mi piel. Sonreí en dirección a él aun con lo ojos un poco cerrados y sintiendo que parte de mi cerebro aun no despertaba y no terminó de hacerlo, porque apenas había mostrado señas de que me estaba despertando cuando mi querido novio pidió que volviera al mar de mis sueños, y sintiéndome como me sentía, aun un poco cansada y con sueño volví a cerrar los ojos, sólo porque él no pensaba continuar con mas además tenía que ir al entrenamiento...¿hoy había entrenamiento?

La noche había caído y mi cuarto estaba apenas iluminado por las lámparas que estaban a cada lado de mi amplia y cómoda cama de endredón azúl turquesa, el mismo color que tenía la ropa de mi cama en el internado. Ian estaba recostado en el Chaise-Longue leyendo un libro que se veía un poco viejo, su portada era negra y en el lomo se podían ver algo de oro, quizás el título y autor de la obra. No entendía como Ian podía leer tanto y luego decía que no sabía mucho, si siempre que no estaba cocinando, inventando o estando conmigo estaba con un libro en las manos, y no cualquier tipo de libros, no eran como las novelas románticas que me pasaba leyendo, lo suyo era contenido puro ¡con decir que luego ni entendía el título de las obras!  En fin, yo sólo lo observaba, con mucha atención, no podía hacer otra cosa mas que observarle como idiota...pero no me importaba parecer asi, pues él se veía tan bello ahí recostado, entre la luz y las sombras,  la luz alcanzaba su libro pero sus piernas ya estaban envueltas en la oscuridad y él...bueno quizás solo faltaba que sacara sus alas para estar babeando ¿cómo podía ser él tan guapo? ¿éra eso legal? De pronto ya no estaba sentada, estaba parada delante de él y sin ropa, no sabía a dónde se había ido, pero ahora ya no estaba y él sólo tenía sus pantalones de chandal negros, me mirada sobre su libro con mucha intensidad, tanta que era imposible escapar de sus ojos, me tenía cautivada. Lentamente cerró el libro y lo dejó sobre una mesita que estaba atrás del Chaise longue color blanco, y yo veía todo lentamente y un algo en mi se movía, de repente sentía que él me acariciaba y me besaba pero no lo hacía, solo me veía con firmeza transmitiéndome de mas... luego indicó que me sentara sobre sus piernas y así lo hice...

Me volví a remover entre mis sábanas sintiendo mi cuerpo un poco agitado, no mucho, solo como cuando Ian me tocaba directamente mi piel desnuda. Por el olor sabía que Ian estaba a mi lado, nuevamente ¿se había arrepentido de ir a entrenar? por mi mejor. Aun sin ver mucho me moví buscando su cuerpo pero lo que ocurrió es que terminé boca arriba y con las piernas bien abiertas. Parpadeaba continuamente para despertar, moví mis manos un poco y busqué su espalda, pensando que estaría encima de mi...pero un estremecimiento proveniente de mi interior me dijo justamente como estaba su cuerpo...gemí aun adormilada, pero ¡Poseidón querido! esto me estaba gustando. No taré mucho más en despabilarme y toparme no con uno ¡sino con muchos orgasmos! buscando siempre otro...y otro... ¡mares! jamás me saciaba de éste hombre.

Cuando terminamos sentía un pequeño pero placentero ardor entre mis piernas, alcé la vista hacia él y busqué sus labios - ¿Frío? pero si la entrada ha estado bien caliente amor mio - dije juguetona, notando hasta entonces que en el cuarto había una bandeja con comida y mi pancita hizo un ruidito raro al verlo ¡se veía tan rico desde lejos - de cualquier forma, lo que alcanzo a ver desde aquí en esa bandeja parece realmente delicioso ¿lo has preparado tu amor? - pregunté enarcando una ceja ¿a qué hora había hecho eso? sin duda yo era una dormilona sin remedio ¡pero qué vergüenza ! hoy cumplíamos un maravilloso año de noviazgo y ni por eso pude despertar, aunque eso no significaba que yo no hubiera preparado algo para hoy.

Estiré los brazos y rodé un poco sobre la cama que olía a nosotros ¡fresco y claro! luego me arrastré sobre las sábanas hasta la cabecera y me senté para poder comer el rico desayuno junto con mi novio. No me preocupé en taparme con las sábanas...no hoy. Voltee a ver el delicioso desayuno y lo olfatee...eso realmente olía riquísimo, pero justo cuando yo esperaba que Ian me pusiera el desayuno en las piernas o entre nosotros y pudiera yo igual disfrutar del desayuno mientras apreciaba su cuerpo de Adonis, él llamó a mi bella gatita, quien entró con su enorme moño azúl celeste y algo en la boca. Enarqué una ceja y la vi subir a las cobijas con casualidas y elegancia, hoy más de lo normal. Dejó caer la rosa en mi regazo - ¡Aguas marinas! - dije de manera repentina, abriendo los ojos ¡mucho! si no los abría mas es porque de verdad no podía, mientras me llevaba una mano a la boca incrédula...shokeada ¿era ...era eso un anillo en el tallo de la rosa? yo estaba muda de la sorpresa, de lo inesperado que era esto pero que me estaba emocionando como loca. Tomé la rosa con cuidado y dejé caer el anillo en mi mano con aun más cuidado, ¡Si! era un anillo.

Aun no terminaba de hilar cosas o incluso comprender que ese anillo podía ser "El Anillo" cuando por fin la bandeja del desayuno terminó sobre mis piernas. Miré a éste, pero sólo porque me distrajo un momento, ya que en realidad no podía apartar la vista de los diamentes que destellaban en el centro del anillo ¡Diamantes! ¡Padre de los mares! Entonces en la bandeja de la comida leí con mermelada "la pregunta" y sin saberlo lágrimas comenzaron a resbalar por mis mejillas. Alcé la vista hacia el rostro sonrojado de mi bello ángel cuando comenzó a hablar, yo lo escuchaba mientras lloraba y sonreía estando toda emotiva por todo - Ian...yo ... - agité una mano hacia mi rostro para echarme algo de aire, apenas y podía hablar de la emoción, además apretaba mucho mis labios por todo este nerviosismo de la situación, jamás me había esperado que me pidiera matrimonio pero estando en éstas - ¡Acepto!...claro que quiero ser la dueña de tus noches y tus días, así como yo quiero que seas el dueño y amo de mi corazón y de mi tiempo ¡Oh Poseidón Ian! - no estaba segura de que mi respuesta tuviera coherencia pero creo que se entendía la respuesta "la respuesta" esto era demasiado increíble.

Hice la bandeja a un lado para no tirar nada y entonces pegué un brinco de la cama y lo abracé, lo abracé mucho y por mucho rato llorando aun más, pero eran lágrimas de felicidad - soy una mujer muy muy muy feliz y afortunada - expresé de pronto. Entonces recordé que el anillo aun no estaba en mi dedo, así que lo solté del abrazo y me alejé un poquito de él, le tendí el anillo con mi mano izquierda y estiré mi mano derecha para que lo colocara. No supe que decir, no pude pedirle que me lo pusiera porque la emoción aun estaba impidiendo que yo hablara. Pero realmente esperaba que me entendiera.
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Re: Donde la improvisación nos lleve {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Lun Nov 25, 2013 2:21 pm

El ángel oscuro no sabría decidir si la espera inicial a la pedida de mano era mucho más difícil de pasar o no que el tramo sucesivo de la pedida en sí, él sentía de igual forma un tremendo cosquilleo en la boca de su estómago indicando que tenía los nervios a flor de piel y que de un momento a otro si no se desmayaba poco le iba a faltar. Su cara totalmente colorada mostraba el bochorno que estaba pasando en aquel instante, no por hacer el ridículo ni nada parecido, si no porque jamás se había visto en aquella situación, ni lo había imaginado si quiera que pudiera ocurrirle a él; pero ahí estaba, sentado frente a su novia, pidiéndola matrimonio después de aquel magnífico mes compartido con ella.

Las rudas y fuertes manos del ángel oscuro no podían estarse quietas, para disimular los temblores nerviosos debía estar moviéndolas continuamente hasta que, desesperado por sus propios nervios que eran consecuencia del gigantesco chute de adrenalina que corría por sus venas y aceleraba el ritmo de su corazón, se llevó la mano derecha a la boca y comenzó a morderse una uña destrozándola por completo, de ahí se fue a los salientes de piel que están a ambos lados de las uñas y también comenzó a morderlo. Ella miraba estupefacta el anillo que ahora relucía entre sus manos y él ya se podía hacer una idea de lo bien que quedaría puesto en su dedo, como la cruz relucía perfecta en su cuello y descansando en su pecho. Algunos goterones de sudor frío comenzaron a bajar por su frente debido a lo importante que era aquella situación para él, para los dos. Estaban a un paso de afianzar más aún su relación y de dar el gran paso que no muchos se atrevían o se veían dispuestos a dar.

Su respuesta llegó tal y como el moreno había soñado desde hacía tiempo, ese sí camuflado de otras palabras aturdió sus oídos y le hicieron caer en una sensación de vértigo extremo que le llegó, incluso, a marear momentáneamente. Todo porque estaba experimentando una suma inalcanzable y prohibida para cualquier ángel oscuro. Se sentía debilitado de tanta felicidad y alegría, pero también se sentía indestructible con su respuesta. Nadie podría herirle en ese momento.

-Princesa... no tienes ni idea de lo feliz que me haces.- tragó saliva mirándola a los ojos, esos ojos que se estaban humedeciendo y rompieron en lágrimas que él alcanzó a saber que eran de felicidad, la misma felicidad que ambos compartían como su amor. -Te prometo que haré lo posible para que no te arrepientas nunca de esto, te haré la chica más feliz de la galaxia entera.- sin darse cuenta también empezó a emocionarse como su novia sirena y algunas lagrimillas rebeldes regaron sus mejillas. Se separó después del abrazo tomando el anillo con las manos tan temblorosas que se le resbaló la joya y casi se le cae al suelo, gracias a que tenía unos buenos reflejos y era bastante bueno con sus manos, logró agarrarlo antes de que cayese y supo colocárselo en el dedo indicado de la mano derecha a la princesa de sus sueños. Tras aquel gesto la besó, un beso grande, largo, emotivo y cariñoso cargado de todo el amor que ahora presionaba su pecho como una bomba de relojería a punto de explotar. Giró la cabeza y miró a la gata acariciándola y cogiéndola en brazos para abrazarla junto a su novia. -Gracias peque por ayudarme, ahora sí que seremos una familia de verdad.-




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Re: Donde la improvisación nos lleve {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Mar Dic 03, 2013 1:20 pm

Abrí los ojos con susto cuando vi casi caer el anillo de compromiso de sus manos, por suerte, él lo pudo tomar antes de que nuestro hermoso símbolo de compromiso cayera completamente al suelo ¡seguro eran los nervios! yo estaba nerviosa y emotiva, y por lo que podía apreciar en el rostro de él, ahora cubierta con algunas lágrimas, su estado de ánimo era similar al mio.

Miré con atención y emoción cada movimiento que hizo desde que sostuvo el anillo y lo fue acercando a mi dedo hasta que finalmente, como si el aro hubiera encontrado su lugar natural alrededor de mi piel y huesos del dedo, terminó finamente colocado en mi mano derecha. Así me quedé por unos instantes, mirando sólo mi dedo ahora rodeado por plata y diamantes, jamás me hubiera imaginado ésto, aunque ahora que lo pensaba...tampoco me imaginaba una vida sin Ian. Llevábamos un año de relación, no todo dentro de este año había sido amor y sonrisas ya que habíamos tenido nuestras discusiones que no eran pocas, pero supimos lidiar con ellas y reencontrarnos con más amor, cariño y comprensión y era eso precisamente como funcionaba esto, saber lidiar y resolver nuestros problemas y disfrutar nuestros bellos momentos juntos que siempre terminaban siendo mucho más que los malos - te amo tanto Ian - dije de pronto en voz alta.

Poco después despegué mi vista del anillo y alcé mis ojos aun llorosos por la felicidad que me llenaba hacia los de él y sonreí, una sonrisa amplia, sincera y alegre, podría parecerse a las otras pero ésta tenía una chispa nueva, la chispa que sólo le daba él a mi vida - amor, tu ya me haces la chica más feliz de la galaxia entera e incluso me atrevería a decir del universo - comencé a decir recordando lo último que me había dicho - pero yo también daré lo mejor de mi para que esto dure para que nosotros duremos y nuestro amor crezca, porque la verdad es mi vida que sin ti yo no me imagino mi existencia - continué con emotividad para luego lanzarme a su cuello para rodearle con mis brazos. Luego jugué con su nariz para terminar tomando sus labios en un cálido beso. Defintivamente yo amaba a éste hombre...mi ángel oscuro .
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Re: Donde la improvisación nos lleve {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Vie Dic 06, 2013 2:22 pm

Cerró sus ojos sintiendo aquel juego con su nariz que terminó en un beso que él mismo se encargó de profundizar y llevar al límite hasta que ambos quedaron sin aire y tuvieron que poner una mínima distancia de seguridad para respirar y reponerse de la carencia de oxígeno en sus pulmones. Alzó una mano para acariciar su rostro a la vez que abría los ojos despacio y admiraba aquel rubor de mejillas junto a aquel brillo tan peculiar de alegría en sus ojos. Era perfecta para él. Una sirena de ensueño que jamás pensó acabar haciendo su esposa.

-Princesa...- susurró visualizando por medio del tacto cada rasgo que componía su rostro. Cualquiera diría que aquella hermosura que tenía ante él estaba recién levantada, ni con el poco maquillaje que solía echarse su novia podía estar más guapa que al natural recién levantada. Besó sus labios bajando sus manos por lo largo de su espalda, acariciando su piel tibia desnuda. -¿Quieres ponerte algo para que no pases frío?.- a estas alturas del año no estaban como para ir desnudos a ninguna parte, tampoco para estarse quietos encima de la cama desayunando como si nada, como si el tiempo fuese cálido y apropiado de una intensa mañana radiante de sol enfermizo que te hace estar sudando pegajoso. Aquello el ángel oscuro lo odiaba. A él le encantaba el frío y había llegado a encontrarle muchas ventajas, como la de poder dormir bien calentito abrazado a su amada toda la noche entera sin pasar frío ni sudar de calor. Ahora más que nunca adoraba las estaciones frías.

-¿Qué te apetece que hagamos en este día tan especial para los dos?.- preguntó el ángel alargando una mano hacia la bandeja para coger una de las tostadas que ya estaban casi tiesas al quedarse frías y llevársela a la boca para comer. Tenía hambre, llevaba muchas horas despierto y aún no había probado bocado. Su estómago ya le pedía sustento para continuar con el día a gran escala.




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Re: Donde la improvisación nos lleve {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Mar Dic 10, 2013 5:41 pm

Yo me sentía en Wonderland o en el Olimpo, creo que mas bien me sentía en el Olimpo disfrutando y danzando entre los Dioses, llena de felicidad y alegría sin soltar en ningún momento la mano de mi amado ángel. Claro, parecía un poco irreal la idea si considero que al Olimpo solo entran los que tienen esencia de Dioses, pero para mi, justo ahora, tras este especial momento tenía demasiado sentido y lógica.

Alcé mi mano izquierda y acaricié dulcemente su mejilla sin poder despegar la vista de su bello rostro, de mi quiero Ian. - contigo siempre me siento cálida y sin frío, además tu siempre estas cálido y me siento abrazada por tu temperatura, pero entiendo que hay que cambiarnos...al menos por ahorita amor - le dediqué una sonrisa íntima y sin apenas moverme, solo visualizando unos boxer limpios y unos pantalones negros de Ian los acerqué hasta él. Tomé los boxer y me agaché para ponérselos, siempre había querido vestir un poco a Ian, es decir normalmente lo desvestía pero ¿qué había de vestirlo? luego seguí con su pantalón sin poder evitar soltar risitas ocasionales, me sentía de maravilla. Al terminar me puse de pie y me puse simplemente una prenda interior inferior y una bata de seda perla - esto servirá hasta que nos bañemos mi vida - dije con humor.

Vi que se llevaba una de las tostadas a la boca y sonreí, él era un excelente cocinero andaba segura que si ponía un restaurante se haría rico, es decir, tenía el don de la cocina ¡tenía muchas habilidades! pero la cocina era uno de sus fuertes con toda seguridad. Pero antes de sentarme a desayunar caminé al closet y saqué un paquete envuelto en papel negro brillante con un lazo de oro. Tras aquello caminé hasta quedar frente a Ian y se lo entregue - se bien que vamos a hacer este día he reservado en un sitio que seguro te encanta en el pueblo, pero...este es tu primer obsequio mi vida espero te guste, aunque creo que nada igualará el gran regalo que me has hecho y que me durara eternamente - tras aquello me incliné y besé sus labios. Luego me senté a su lado y probé una de las tostadas untándole mermelada...definitiviamente deliciosas.
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Re: Donde la improvisación nos lleve {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Vie Dic 13, 2013 4:23 pm

Se sorprendió bastante de verse siendo vestido por su novia. Aquello le daba bastante vergüenza porque no era precisamente común que pasase eso si no todo lo contrario, ella era quién le desvestía casi todas las noches o, incluso, algunas tardes que se calentaban en exceso. Se ruborizó sin poderlo evitar y se quedó algo cohibido con la tostada en la mano y un mordisco sobre una esquina de esta sin saber muy bien sin continuar comiendo, de lo que si era seguro es que no se atrevía a mirarla de lo avergonzado que estaba y eso que se acababan de prometer y afianzar su amor de forma infinita para el resto de sus vidas aunque aún no habían dado el sí quiero ante un altar. Todo llegaría a su justo momento.

Salió de su aturdimiento al ser consciente por el rabillo del ojo que su novia se movía alejándose de la cama para ir a su armario. Como iba solo con su bata de seda que a Ian le traía de los mil demonios ladeó la cabeza conforme ella se iba alejando para tener una buena panorámica de su trasero que se contoneaba de lado a lado, como la lengua del ángel oscuro dentro de su boca que ahora hacía aguas por la silueta tan sensual de su novia al andar hasta que la perdió de vista y se vio cazado de repente por su cara que ahora le miraba cuando se dio la vuelta para llevarle una caja de regalo y él aún seguía inclinado hacia delante con la cabeza bastante ladeada e inclinada en dirección a su hermoso trasero. -Ejem... perdón,.- se disculpó tosiendo y carraspeando por la inminente cazada de pleno. Tomó el regalo con un brillo jugoso en los ojos y sonrió bastante sonrojado a su novia. -¿El primero?.- preguntó extrañado por aquel adverbio. -Con tu sí tenía suficiente y de sobra, no hacía falta que me regalaras nada amor.- acarició su rostro aproximando su boca a ella para darla un tierno y cortito beso en los labios mientras su otra mano abría despacio el regalo.




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Re: Donde la improvisación nos lleve {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Vie Dic 20, 2013 5:50 pm

Bien, sería una mentira no admitir que me gustaba que Ian me viera con gusto aunque al mismo tiempo me daba algo de pena, para mi era únicamente mi cuerpo, aunque claro me gustaba que la gente lo admirara o incluso envidiara, yo me mantenía en buen forma gracias al ejercicio constante y a las prácticas con las animadoras, aunque tampoco tenía algún tipo de obsesión con el ejercicio o la buena alimentación, simplemente hacía lo necesario para mantenerme saludable. Así que en parte, el que Ian me viera de aquella forma era un tipo de halago, un halago que en ocasiones me cohibía y e otras me prendía, como cuando estábamos en la cama...pero justo ahora habíamos salido de ella, por otro lado ¿me saciaba alguna vez de él y sus encantos?

Me interrumpí, dejando el pan tostado de lado, cuando Ian se volvió para darme un pequeño pero dulce beso antes de ponerse a desenvolver su regalo, de hecho, dejé totalmente de lado el pan tostado para ver como abría su regalo ¡yo adoraba las sorpresas! tanto darlas como recibirlas, así que verle descubriendo el papel negro con su listón me parecía del todo emocionante, no estaba muy segura de si le gustaría la chamarra de cuero negro, sabía que llevaba tiempo queriendo una pero también sabía que no había como elegir lo propio de cualquier forma me había arriesgado y si no le gustaba...bueno, siempre podía comprarle otra, si es que me lo permitía. Además, en medio de su chamarra había una bufanda negra que yo había tejido, no lo sabía hacer muy bien, de hecho, la que le estaba obsequiando era la primera que me salía aceptable, no tenía un tejido complicado pero me atrevía a decir que no se veía grotesca, y en una de las orillas con un hilo fino de plata decía Ian L. Scottfield con letra elegante y manuscrita, aunque era pequeña la letra, uno tenía que tomar la bufanda y acercarla para poder leer las inscripción.

Entre los nervios y emoción no pude resistirlo, y dí otra mordida al delicioso pan tostado del que apenas quedaba algo y luego bebí un poco del vaso, dándome cuenta hasta entonces del hambre que tenía ¡cielos! en verdad que yo tenía mucha hambre, aunque no sabía si gran parte de eso se debía a la emoción de todo ¡absolutamente todo! lo que había pasado en el día. - bueno...si es el primero, te digo que he reservado en un sitio algo interesante...creo, no se pero si no te gusta éste siempre podemos cambiarlo por otro que si sea de tu gusto amor, traté de elegir uno que fuera como lo que te gusta sencillo, cómodo, pulcro y aceptable aunque quizás en esto buscabas algo mas - comenté algo nerviosa y sonrojando sin darme cuenta mientras hablaba.
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Re: Donde la improvisación nos lleve {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Dom Dic 29, 2013 4:25 pm

Por más que quería ser cauteloso con el papel de envoltura del regalo y no romperlo las ansías por saber qué era aquello que su novia le había regalado podían con él e hicieron que no tardara en rasgar el papel que había procurado no romper porque después podía ser reutilizado para otros regalos o para cualquier cosa. Él era todo un experto en reutilizar las cosas, fuese lo que fuese. Era una hazaña que aprendió desde muy pequeño cuando apenas tenía juguetes y ropa, y lo poco que tenía lo tenía que compartir con su hermana porque estaba en peor situación que él al ser más pequeña. De ahí a que con tan sólo once años de edad ya empezase a fabricarse él mismo las cosas que necesitaban su hermana y él. Eso de romper las cosas, usarlas una vez y después tirarlas o dejarlas sin uso o tirar algo por la simple razón de que es viejo o pasó de moda no iba con él y le crispaba muchísimo. Al fin abrió el regalo, bueno, más bien rompió el papel y pudo ver por fin una chupa de cuero bastante bonita que le hizo que sus pupilas brillasen con la ilusión de un niño de cinco años ilusionado un seis de enero recién levantado abriendo los regalos que los reyes magos le habían dejado la noche anterior mientras dormía. -No... no... Amor no...- decía incrédulo mientras desplegaba la chupa ante sus ojos y comprobaba que era un sueño hecho realidad gracias a su novia que había tenido el detalle de regalársela. -¡Ay amor! ¿Pero cómo sabías que yo quería una?.- no atinaba a hacer nada de lo nervioso que estaba pero se fijó que había cedido algo de la chupa al levantarla. Sus ojos se posaron en la bufanda que parecía artesanal, la tomó y se mordió el labio que empezaba a temblarle. -¡Ay cariño no tengo palabras!- ya solo el hecho de que se viera tan ilusionado y feliz con su retorno a la sin infancia que había tenido pero que ahora estaba teniendo gracias a ella reflejaba mucho de lo que estaba significando para él aquellos regalos que le gustaban mucho. No pudo más, no quiso contenerse y saltó derribando a su novia en la cama para comérsela entera a besos y espachurrarla en abrazos casi asfixiantes.

-No amor.. no cambies nada, todo será perfecto... Ahora está siendo perfecto... Todo ha empezado perfecto hoy.- acarició su rostro apartando su pelo de sus hermosos ojos para quedarse un rato ahí quieto mirándola con intenso amor, transmitiéndola su propia felicidad por el momento que estaban viviendo. -Te amo mi princesa... Estos momentos contigo son únicos e irrepetibles. Si naciera de nuevo te buscaría para volver a vivir mi vida contigo, una y un millón de veces. Eternamente, para siempre.- besó sus labios durante largo tiempo. -Te quiero.-




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Re: Donde la improvisación nos lleve {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Miér Ene 08, 2014 4:43 am

Temía un poco que no le gustara su regalo cuando lo abriera, que quizás aquello que había elegido no fuera de todo con sus gustos o que se yo. Nada superaría el gran regalo que me había ofrecido hacia apenas unos minutos, y digo ofrecido porque en mi quedaba aceptar o rechazar aquella invitación a pasar el resto de mi existencia a su lado ¿es que acaso existía mejor futuro para mi? no, no lo había.

Bebí un poco mas de leche, estaba fresca y deliciosa ¿en qué momento Ian había hecho todo esto? ¿a qué hora se había levantado para...? lo de ir al entrenamiento había sido un sueño ¿verdad? Mientras tanto Ian intentaba no rasgar el papel del obsequio hasta que un chasquido y un profundo silencio después me anuncio que ya había descubierto la chaqueta, a aquello le siguió un "NO", de hecho varios "no" ¿no? ¿no le había gustado? ¿no le queda? ¿no es lo que esperaba? con miedo alcé la vista para excusarme pero entonces ¡ahí estaban! un par de ojos brillantes llenos de expresión, lo que logró cambiar mi expresión de inmediato, ahora yo sonreía abiertamente - [color=hotpink]pues, siempre que íbamos a una tienda de ropa te fijabas en ellas, así que bueno pensé que te gustaría tener una en tu guardaropas [color=hotpink] - y yo me sentía como en el cielo, pero no cualquiera, uno donde todo era bueno y es que hoy, desde que abrí lo ojos, todo iba de maravilla.

De repente sentí las suaves cobijas y sábanas que estaban enredadas contra mi espalda, mientras que el cuerpo de mi amado novio se aferraba al mio en un enorme abrazo, mismo que le regrese con efusividad, incluso le abracé con mis piernas enrollando éstas contra su cuerpo musculoso. Mis labios buscaron su rostro para llenarle de besos por ahí donde encontrara piel.

Me detuve cuando sus manos removieron el cabello de mi rostro, lo que nos permitió mantener una conversación únicamente con la mirada, decíamos nada pero a la vez tanto que mi cuerpo recibió un tipo de descarga de pies a cabeza mientras que mi corazón latía con fuerza. Luego vinieron las palabras, lo que decía era tan ...tan ¡mágicamente maravilloso! me impacto y afectó, pero de buena forma, este hombre me amaba y yo lo amaba a él. Un par de lagrimas resbalaron por mi rostro en el momento justo en que nuestros labios se encontraron.

Nos besamos por largo rato, pero sin prisa, como si el tiempo nos perteneciera totalmente, sin presente ni futuro, el presente nos pertenecía. Suspiré profundamente y acaricié su mejilla y barbilla mientras escuchaba ese "Te Quiero" que en boca de mi novio, o mejor dicho prometido, me parecía la mejor de las melodías - y yo te adoro mi bello ángel oscuro - murmuré con ternura sin soltar su rostro. - prometo ser una buena esposa Ian Scottfield, quiero hacerte feliz ¡mucho! que ni un día te arrepientas de lo que me has pedido hoy y que nos sigamos enamorando mas y mas. Porque tu a mi me haces sentir la sirena más bella y especial- suspiré con ternura.

Busqué su mejilla con mi boca para depositar un tierno beso primero y luego morderle juguetona. Aquél acto me permitio estirar una mano y alcanzar el yogurt natural natural y untarlo sobre su cuello suavemente. Le dediqué una sonrisa traviesa dejandolo inmovil sobre mi con mis piernas y uno de mis brazos, luego moví de tal forma mi cabeza que comencé a lamer su cuello que sabía a yogurt - mmm estas riquísimo, igual que tu desayuno amor
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Re: Donde la improvisación nos lleve {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Lun Feb 10, 2014 1:10 pm

Se quedó tumbado abrazándola en la cama mirándola con una sonrisa repleta de cariño y felicidad con la chupa de cuero encima de su cuerpo sosteniéndola con una mano. No podía creerse que su novia se hubiera fijado en las veces que se le iban los ojos detrás de aquella prenda tan cara que siempre había soñado tener y que ahora gracias a ella la podía vestir en estos días de frío que le vendrían más que bien.

-Amor... eres maravillosa, gracias por ser mía.- también la daba las gracias por hacerle aquel regalo que hasta el habla le había quitado. -¿Te parece si la estreno cuando vayamos a salir?.- le huntó el cuello con yogurt antes de que pudiera defenderse y se lo lamió dejándole tonto al instante. -Eso es trampa sirenita...- sonrió un poco travieso mirándola antes de lanzarse a su boca para besarla con cierta pasión y necesidad en el acto. -No me digas que tienes más ganitas...- la mordió el labio inferior tirando un poco hacia él mientras conducía una mano entre sus cuerpos para provocarla un poco como castigo y venganza por provocarle a él pasando un sólo dedo por la tela de su ropa interior inferior con mucha picardía.




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Re: Donde la improvisación nos lleve {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Lun Feb 24, 2014 10:22 am

Al parecer verdaderamente le había gustado mi obsequio que, insistía, en comparación con el que él me había hecho a mi, me parecía bastante pequeño y común pero vamos ¡jamás me había imaginado que fuera a pedirme matrimonio en éste día! sino bueno, no estaba segura de que regalo le hubiera dado yo a él, porque nada se comparaba a que él me pidiera matrimonio - amor, es tu regalo, puedes usarlo cuando quieras. Ando segura que te verás magnífico con ella puesta...tu le haces cosas ilegales a la ropa que usas, te ves tan sexy...que al vestirte solo dan ganas de quitarte las prendas de encima- bufé como si verdaderamente estuviera sorprendida con lo que su hermoso cuerpo lograba hacer.

Pasé mi lengua por mis propios labios, como terminando de saborear el yogurt con jalea de piel de Ian, con gran deleite. Aunque el gesto fue corto, porque los labios voraces de Ian no tardaron en correr por los mios en busca de aquellos besos que me hacían perder la consciencia, además, eso impidió que pudiera responder su pregunta pero aquello estaba bien, no me gustaba mentir, no a él, pero tampoco quería admitir lo inegable, así que su gesto fue la escapatoria que necesitaba, o al menos eso pensé.

Me removí contra él jadeando contra su boca y sintiendo como un tipo de corriente electrica me recorría de la cabeza a los pies, cuando su sabio dedo me toco por encima de la tela de mi prenda interior. Aquello no ayudaba mucho a que yo me mantuviera controlada ¡que horror! acabábamos de tener un excelente rato donde Ian me había dejado exhausta y bien complacida para que ahora yo estuviera comenzando a necesitar nuevamente de él, parecía enferma,...bueno además de enferma de amor por él - por cosas como esas mi vida....me entran ganas, de por si soy una bola de nervios a tu lado y luego tu haces eso - suspiré algo acalorada y moví mi rostro para esconderlo entre su cuello y su hombro, tratando de controlarme y volver a la tierra ¡santos mares clandestinos! como se supone que lo lograría cuando olía tan condenadamente delicioso
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Re: Donde la improvisación nos lleve {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Miér Feb 26, 2014 2:16 pm

Dejó de provocarla para que aquello no se les fuese de las manos porque de seguir así acabarían ambos de nuevo enredados entre sábanas y pasando el aniversario en la cama echándolo a perder. No era bonito hacer que ella perdiese todo lo que había reservado para hacer a lo largo de todo el día, Ian no lo permitiría. -Entonces me la pondré ahora cuando salgamos y así la estreno- giró la cabeza para dejar un beso en su mejilla. -¿Has terminado de desayunar?.- susurró cerca de su oido abrazándola y acariciándola suavemente.

-Me voy a la ducha mientras terminas así vamos avanzando deprisa y nos ponemos en marcha cuánto antes aunque no tengo ni idea de dónde iremos... Eso es cosa tuya.- sonrió buscando sus labios para besarla durante largo rato, quizás hasta llegando al minuto y medio de duración. Una vez que encontraba sus labios le era difícil parar pero por suerte la echó hacia un lado en la cama y se levantó entrando directo al baño de su novia, allí cayó en la cuenta de que en vez de ducha como él tenía era una gran bañera especial para sirenas asi que templó el agua que iba llenando la cuenca y se quitó la ropa mientras tanto, después cortó el agua y se metió dentro quedando medio tumbado. Se mojó el cabello negro azabache y buscó entre los geles, cremas, champús y demás de su novia uno que pudiera echarse en el pelo.




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Re: Donde la improvisación nos lleve {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Miér Feb 26, 2014 2:48 pm

Di un largo respiro luego de ese largo y sensual beso que nos dimos, y es que había durado bastante más que un pequeño pico ¡como siempre! entre nosotros pequeños besos pocas veces se daban, pues era juntar nuestros labios y encontrar fuerza de no se donde para separarnos, era siempre como si nuestras bocas, al igual que nuestros cuerpos, estuvieran diseñados para estar juntos, abrazados, pegados. Algo que me valía para confirmarme a mi misma que estaba con el amor de mi vida ¡es que era tanta química entre nosotros! a pesar de que no coincidíamos al cien por cien en nuestras ideas o actitudes, el solía ser mas bien noble con las personas, quizás indiferente si no conocía a los demás, pero protector y cariñoso con aquellos que quería. Yo, por mi cuenta, era mas bien burlona, creída y presumida ante las masas, aunque con la gente que verdaderamente apreciaba, era mas cariñosa y atenta, aunque pocos figuraban en mi lista blanca.

Me senté sobre la cama con las piernas cruzadas y alcé las manos por encima de mi cabeza para estirarme un poco. Miré a la bandeja de desayuno que estaba cada vez mas vacía, pero bueno esto parecía todo hecho para mi, aunque ¿Qué desayunaría Ian? - ¡amor! ¿tu ya desayunaste algo? puedo dejarte algo o irte a hacer algo...quizás menos elaborado pero no quiero que andes con el estómago suelto - le comenté alzando la voz un poco sobre la media, aunque tampoco le gritaba al punto de querer romperle los tímpanos.  Aunque hasta entonces recordé que había dejado todos los artículos personales de baño de Ian en un apartado diferente a donde estaba lo mio, para que así pudiera tomar lo que ocupara sin mayor complicación. Tomé un pedazo de piña y me acerqué sigilosamente al baño, con precaución abrí un poco la puerta del baño - amor, se me había olvidado decirte, tus cosas de baño están en el mueble de la izquierda, todo lo de ahí es tuyo - mencione un poco apenada, sentía raro interrumpirlo en su baño cuando no era invitada, es decir una cosa era  que ambos decidiéramos tomar un baño juntos, otra era ...que bueno yo sabía que si nos bañábamos juntos algo pasaría, al menos justo ahora, estando yo como estaba.

El abrir la puerta me permitió escuchar que caía agua en mi tina, así que a lo mejor él ya estaba dentro y si salía de repente pues y ano disfrutaría su baño, así que segundos después de decirle sobre sus articulos, me asomé un poco al baño y con la mente abrí las puertas del mueble y extraje champoo, jabón y demás y las acerqué hasta a un borde grueso de la tina para que éstos no se calleran - ahí tienes todo lo necesario Ian, disfruta el bañito, será lo único tranquilo del día que tendrás hoy - mencioné con una voz traviesa antes de cerrar la puerta.

Tras aquello volví a la cama y terminé mi desayuno, pensando que sería bueno apurarme para llevarlo algo a él o acompañarlo a desayunar algo, o siempre podíamos pasar a comprar algo ¡no se! muchas ideas en mi cabeza. Al terminar dejé la charola sobre mi buró, todo había estado tan rico que lo que sobraba de mi "desayuno matrimonial", o no sabía como nombrarlo debido a la gran pregunta que había aparecido sobre la charola, lo había terminando demasiado rapido ¡pero que hombre era él! mi paladar siempre terminaba feliz luego de probar cualquier cosa que cocinara!. Mientras Ian seguía con su baño me apuré en sacar las sábanas, cambiarlas y arreglar del todo mi cama. Puse las sábanas junto con la ropa de Ian y mia de la noche anterior para lavar, luego me asomé en mi closet para sacar el conjunto que había elegido para éste día, era un vestido que llegaba por arriba de la rodilla un poco floreado, mis zapatos altos y algunas cositas mas, dejé estas sobre el diván para esperar a que Ian terminara su baño y asi entrar yo.
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Re: Donde la improvisación nos lleve {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Miér Feb 26, 2014 3:25 pm

Encontró un bote que olía mentolado, al menos no era de fresa, frambuesa o demás fragancias excesivamente dulces para usarlo él sobre su pelo no quería ir después oliendo a niña por ahí prefería oler ese tipo de aromas en el cabello de su novia mientras jugaba con su mano enredándolo en algún mechón a la vez que coqueteaba con intensas miradas dedicadas en exclusiva para ella.

Con la cabeza mojada y un poco de champú en las manos, comenzó a frotarse la melena dejando todo recubierto por espuma blanca que bien hacía escocer un poco los ojos por el olor tan intenso y fresco de menta. Al tener los ojos cerrados posó la espalda en el lateral de la cuenca y estiró los brazos en los bordes de forma despreocupada, relajándose del baño. -Ahora me como las sobras que dejes amor.- si no dejaba nada tampoco tendría problema en esperarse hasta la hora de la comida o bajar a la cocina a por un par de galletas o una manzana.

Se sorprendió de ver a su novia en el baño y que le alcanzaba sus cosas, sonrió negando con la cabeza. -Por mi puedes quedarte... el baño es bastante grande para los dos princesa.- su sonrisa se volvió entre coqueta y pícara. Se puso recto quedando sentado mirándola con la esperanza de que se metiera con él aunque en ese momento no estaba teniendo en cuenta que ella era sirena y tendría cola de pez. Su mente estaba demasiado calenturienta como para pensar con claridad.

Ella se fue y él se aclaró el pelo metiendo la cabeza bajo el agua y frotándose bien hasta sacarse el último atisbo de espuma que quedaba en su cuero cabelludo. -Princesa anda.. si has terminado de desayunar hazme compañía... Me siento solo aquí.- intentó que su voz pudiera dar pena o algo de lástima para convencerla, de pronto estaba necesitando con urgencia tenerla de la forma que fuese.




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Re: Donde la improvisación nos lleve {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Miér Feb 26, 2014 3:42 pm

Apenas y había terminado de sacar mis cosas para cuando me tocara la hora del baño, tampoco es que anduviera presionando a Ian, yo bien sabía que la tina podía ser de los más relajante, brindando momentos únicos y especiales para todo el día, además era super especial luego de entrenar todo un día, a lo mejor un día le ofrecía a mi novio un masaje en la tina luego de un intenso partido, quien sabe a lo mejor le gustaba a mi futuro esposo. Pero en ese momento en que estaba por recostarme sobre la cama escuché claramente la voz de mi novio llamarme desde el baño, en los primeros segundos pensé que había olvidado algunos de sus articulos personales, con lo despistada que en ocasiones era, a lo mejor había puesto algo entre lo mio cuando se trataba de algo suyo. Pero su coqueta voz no tardó en darme otra idea de lo que mi amado requería: a mí.

Obviamente mi corazón en ese preciso momento se comenzó a acelerar, no estaba precisamente fría luego de probar un poco de yogourt sobre su piel, y de que él me acariciara coquetamente entre las piernas haciéndome perder momentáneamente los papeles. Yo estaba segura que si él no se hubiera movido de encima de mi, él y yo estaríamos justo ahora bastante agitados sobre mi cama lo admitía, en verdad tenía un problema sexual con mi novio, era adicta a él, pero no solo en un plano íntimo, él solía tener un gran efecto sobre mi, era consciente que mi humor era mas ligera y risueño cuando andaba por ahí de su mano. Claro eso no significaba que fuera mucho más agradable con la gente que me desesperaba, pero si mas tolerante.

Me debatí unos segundos sbre que hacer, yo sabía muy bien qué pasaría si entraba, aunque igual podía guardar la compostura ¿no? se supone que era una chica racional y no sola una bola de nervios y sensaciones ¡vamos! solo sería un baño, teníamos cosas que hacer hoy y mas tarde podíamos dedicarnos el uno al otro ¿no? Resople pensando que comenzaba hacer algo de calor, pero había tomado una decisión, que a lo mejor estaba tomada desde antes de que Ian sugiriera que lo acompañara. Me dirigí al baño y me asomé por la puerta subiéndole las cejitas - ¿Alguien solicitó la compañía de una sirena rubia? - pregunté con una voz muy coqueta, luego me adentré mas en el baño cerrando la puerta tras de mi. Una vez dentro me quité la ropa delante de él, sin prisa pero tampoco con demasiada lentitud. Cuando ya estuve sin nada encima avancé hacia la tina y me apuré en entrar. En unos segundos ya estaba a un lado de Ian en la gran tina y con mi cola abarcando una parte considerable del espacio, pero no lo suficiente para incomodar, todo en el baño estaba acondicionado para que una sirena pudiera asearse y tener espacio para moverse un poco - ¿me ayudaras con mi cabello bello ángel? - pregunté sugerente, antes de tomar su rostro entre mis manos para atraerlo al mio y darle un buen beso. Bien ¿qué podía decir? no era fácil resistirse a un beso suyo si lo tenía desnudo a mi lado.
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