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Crónicas de una cita {Diane}

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Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Mar Oct 09, 2012 1:01 pm

Centenares y centenares de gotas de agua recubrían el cuerpo del ángel oscuro formando una leve capa discontinua que separaba la propia piel del aire que provocaba un ligero cosquilleo por todo su ser. Su espeso, ahora, mojado pelo azabache le caía por el rostro ocultando parte de este y escondiendo aquellos ojos celestes tan expresivos la mayoría de las veces cuando el resto de su rostro apenabas dejaba ver emoción alguna mostrándose neutra.

Se había metido en la ducha con tiempo más que suficiente para no tener ninguna prisa sabiendo que en el estado de agitación en el que se hallaba iba a ser difícil sacarle tan pronto de debajo de aquel relajante efecto que le causaba todo aquel velo aislador de agua tibia porque no le gustaba el agua muy caliente, él era más bien de gustos fríos. Suspiró quitándose la capa homogénea de agua acumulada alrededor de los ojos e inclinó su cuerpo hacia delante apoyándose con ambas palmas de las manos en las resbaladizas baldosas cerámicas empañadas de vapor de la pared de en frente a él del cuarto de baño. Agachó la cabeza dejándola colocada entre ambos brazos y haciendo que su media melena de pelo cayese formando una cortina que deslizaba en cascada el agua procedente de la claraboya de la ducha hacia abajo. En esta posición trató de apagar aquellas revoltosas mariposas que le ondeaban en el estómago y le provocaban vértigo. También intentó por todos los medios moderar aquella respiración tan agitada que no le permitía ni pensar con claridad. Aquella respiración, lejos de estar tranquila y pausada, daba muestras de su elevada preocupación que ahora mismo rondaba por todo su cuerpo en distintas formas y efectos: extrañas sensaciones como inquietud, inseguridad, temblores repentinos como espasmos, nudos en la garganta que le dejaban cierto ligero sabor ácido en la boca y un pequeño dolor punzante en las sienes. Eso sin contar aquella sensación de pesadez en el pecho que a veces le dificultaba aún más el respirar. Parecía que en cualquier momento le iba a dar un ictus y se quedaría allí mismo.

Los minutos pasaban y el agua seguía corriendo. Ian pareció despertar de su burbuja y poner los pies en la tierra, no sabía cuánto tiempo había pasado desde que se había metido allí pero por las arrugas de sus manos supo que ya era el momento de salir, secarse y vestirse. No tardó en ordenar a su mano que cerrara el grifo del agua y a la otra que tomara la toalla más próxima. Se secó allí mismo para no mojar el suelo y una vez seco salió para vestirse pero como no había llevado la ropa al servicio tuvo que pasearse como su mamá le trajo al mundo. No le preocupaba aquello, ya lo había hecho más veces y en el peor de los casos sólo le iban a ver Elliott y Mara, pues Brooke ya estaba más que acostumbrada. Recorrió todo el cuarto hasta pararse ante el armario y sacar de allí un conjunto vaquero de vestir que se había podido comprar con el poco dinero ahorrado que tenía; no sabía si aquella vestimenta sería la ideal para su cita pero no había podido recaudar más. Su tía no le daba dinero y Brooke ya le había dado todo cuánto pudo entusiasmada con la idea de que su hermano al fin hubiese encontrado una chica que le quisiera. A su hermana le hubiera encantado verle vestido de etiqueta o con esmoquin pero tuvo que contentarse con que se comprara ropa decente vaquera y no se presentase en chándal negro. Hasta la ropa interior que se puso eran de estreno, al igual que los zapatos negros que eran un par de botines que habían costado un ojo de la cara. Una vez vestido regresó al baño para peinarse, cepillarse los dientes y perfumarse con una colonia barata que tenía por ahí y apenas usaba; entonces, quedó hipnotizado mirándose en el espejo. Se veía tan raro... tan inusual... Aquello no parecía real. Él que apenas se preocupaba de su imagen y que jamás cambiaba sus viejos chándales ahora estaba medianamente bien vestido y atacado por los nervios pensando en aquella rubia que le había cautivado y por la cuál se había gastado lo único que tenía de dinero. Diane. Al pensar en ella no pudo retener un escalofrío que recorrió su espina dorsal y le erizó todos los pelos e incluso puso su piel de gallina. ¿Le gustaría lo que tenía preparado para ella? ¿Le gustaría la vestimenta que habían elegido entre su hermana y él para la ocasión? Cuando se vieran.. ¿Cómo se supone que se tenían que saludar? ¿Le daba un beso en la mejilla o uno pequeño en los labios? ¿Se presentaría o le dejaría tirado al pensárselo mejor? ¿Saldría bien la cita o acabaría echando el día a perder? ¿Qué se supone que debía decirla? ¿Se debía hacer algo en una primera cita? Eran tanta las preguntas que comenzaba a sentirse mareado, estaba hasta sudando y las piernas comenzaban a flaquearle, en cualquier momento terminaría en el suelo.

Sentado en la cama a la espera de que fuese el momento apropiado para orbitar al lugar de la cita repasó mentalmente toda lista que le había hecho su hermana para que fuese ideal la velada y que no metiera la pata aunque... tratándose de Ian aquello iba a ser un poco complicado. Solo esperaba no olvidar nada importante que pudiera echar en falta o fuese... bastante útil. Se llevó las manos a la cara soplando y resoplando, cada segundo de reloj para él era meterle una dosis más de nervios y temor. Estaba bien zurrado de miedo. Entonces algo llamó su atención, en uno de los bolsillos del pecho había sentido un tacto raro cuando flexionó el brazo pegándolo al cuerpo. Era un tacto abultado como si hubiese algo en el bolsillo aunque era muy poco probable al ser la ropa nueva y no haberla cogido del armario hasta el día de hoy, sin embargo, para su sorpresa, encontró un pequeño envoltorio plateado cuadrado que contenía algo.. como deslizante, blanda y de forma circular. Se puso automáticamente rojo cuando cayó en la cuenta de qué era aquello y lo dejó en el bolsillo tan rápido como pudo, como si aquel preservativo le hubiese abrasado con fuego las manos. -Brooke...- murmuró por lo bajo negando con la cabeza aún más rojo que antes. Sólo a su hermana se le habría ocurrido aquello. Tener hermanas para aquello...

La alarma de su móvil le indicó que ya había llegado la hora, Diane estaría al caer y él tenía que estar antes para recibirla como le había repetido diez mil veces su hermana. Tenía que dar buena impresión y si llegaba tarde perdería su buena imagen... Si es que la tenía antes. Orbitó de la habitación a la cabaña del árbol que se encontraba en mitad del bosque, el único sitio donde podría encontrarse a gusto y a la vez crear una atmósfera romántica con la chica que quería sin que nadie les molestara o tener que aguantar a otras personas de relleno. Le hubiera gustado poder llevarla de cine e invitarla a una cena romántica en un buen restaurante como hacían las parejas normales pero él no podía permitírselo, Diane tendría dinero pero Ian jamás lo tuvo y todo se lo gastó en ropa. Asi que aquella idea tendría que dejarla para más adelante si es que la sirena no salía espantada de la mediocridad de todo aquello. Seguramente que lo que hacía Ian no estuviera a su altura pero más no podía hacer el pobre que ya se estaba desviviendo por aquello tratando de encontrar una pequeña perfección inexistente. Allí en la cabaña todo estaba a oscuras cuando él llegó pero se encargó de ir vela por vela iluminándola entera, no solo el interior si no parte del exterior también. En un toque de originalidad se le había ocurrido poner velas en dos hileras una frente a otra formando un camino que le llevara a la sirena del bosque a la cabaña. En el interior de la cabaña, en lo que viene siendo el comedor, había encendido una pequeña chimenea que mantenía controlada para que no prendiese toda la cabaña y que les resguardara del frío del exterior. Había puesto un par de mantas por si hacían noche allí, unos cojines para la comodidad de ella, unos vasos, platos y cubiertos para poder cenar los espaguetis a la boloñesa que había preparado él una hora antes colándose en la cocina del centro. Sí, no era muy romántico pero para algo que sabía cocinar y que encima hacía bien no iba a comprar unas pizzas y ponerlas allí. De bebida llevó una jarra de agua y una botella de vino. Él jamás había bebido alcohol pero Brooke se empeñó en que una ocasión así se merecía algo de clase por eso robaron de la bodega la mejor botella que encontraron. Una vez supervisado que todo estuviera perfecto, se recolocó la ropa, tomó las flores que Samantha le había dado en el invernadero asegurando que eran las preferidas de Diane y se presentó delante de la puerta de la cabaña esperando la llegada de la sirena que le había robado el corazón. Órgano que ahora mismo estaba golpeando en su pecho con la fuerza de una bala recién impulsada por el cañón de una pistola.




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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Vie Oct 12, 2012 3:33 pm

Miré de mala forma a Sammy y Parténope a la vez, ¿Cómo era posible que ellas creyeran que el vestido palo de rosa y el blanco eran igual de perfectos? sus respuestas y elecciones no me ayudaban en lo absoluto a decidir que vestido debía usar hoy en mi cita con Ian. Bien sabía que ambos vestidos eran hermosos pero seguro uno causaría mejor impresión que el otro ¿no? no quería verme ni muy muy ni tan tan, es decir nada cargada pero tampoco desarreglada, quería que él me encontrara bonita para la ocasión, era nuestra primera cita, la primera de muchas esperaba yo, y definitivamente tenía que ir fabulosa.

Chasqueé la lengua en reprobación a ambos y nuevamente me probé el vestido blanco y el palo de rosa - por todos los mares ¿por qué ambos tienen que verse tan bonitos en mi? eso hace todo tan complicado - bufé escuchando detrás de mi un aburrido miau por parte de mi gatita y una burlona risa de Sam. Rodeé los ojos tratando de ignorarlos - Dado que ustedes no me ayudan mucho, tendré que elegir en base a un buen criterio. El palo de rosa es un color muy femenino, sutil y dulce mientras que blanco representa tranquilidad, gentileza y atención. Por otro lado el vestido rosa tiene un encaje en las orillas que podría ir con una cita formal y el blanco, por su lado, parece más adecuado para atravesar el bosque, más si considero sus flores a juego ¿le gustaran las flores? o ¿pensará que es demasiado en mi vestido? - pasé mi mano por mi mejilla, evitando tocar así mi cabello, pues Sam ya se había encargado de peinar adecuadamente éste, sin un cabello fuera de su lugar. Con mi dedo índice y pulgar acaricié mi nariz tratando de elegir finalmente - llevaré el blanco, se que es de noche y el blanco suele ser para el día pero...los toques vintage con las flores parecen un buen accesorio que atina más a algo nocturno - concluí tomando el vestido blanco para volver a ponérmelo. Pude notar por el rabillo del ojo como Sam me rodaba los ojos como si yo estuviera loca ¡Yo no estaba loca! ¿qué había de malo en querer escoger el mejor vestido para mi cita con Ian?

Ya maquillada con tonalidades frescas y poco cargada y portando mi vestido blanco con flats al tono, comencé a ponerme dos florecillas en mi cabello recogido en un chongo despeinado, al fin de cuentas ese era la moda de ahora ¡peinados despeinados! Me miré por enésima vez en el espejo esperando que todo estuviera en su sitio, de entre el pequeño escote del vestido sobresalía algo negro que contrastaba con el resto de mi atuendo, se trataba del obsequio que había recibido del atractivo chico que vería hoy por la noche y ¡Santas mareas! tan sólo faltaba media hora para que yo llegara a tiempo al sitio al que me había citado. Con ojos de alarma busqué a mi mejor amiga, quien al parecer se había adelantado a mi pensamiento, pues en sus manos tenía un suéter delgado color crema y mi bolso blanco de correa larga, un encantador modelito de Coach. Caminé apresurada a tomar las cosas y me volví hacia la puerta, pero justo cuando giraba la perilla me lancé en un enorme abrazo hacia Sam y acaricié mimosa a Parténope, quien con sus múltiples miaus quejumbrosos me recordaba le diera sus "amables" saludos a Ian, de hecho días antes mantuve una larga plática con ella sobre los motivos por los cuales no podía acompañarme a mi cita ¡menuda gatita me había tocado! - Gracias por todo amiga ¡ Deséame suerte! - le sonreí ampliamente dando un pequeño salto de emoción, mientras que mi corazón latía nervioso en mi interior y mi cerebro continuaba incrédulo por la salida que tenia planeada hoy.

Busqué dentro de mi bolsa la pequeña lámpara para alumbrar el camino, era sábado por la noche y todo yacía en penumbras y silencio, si no fuera porque ya conocía el camino principal del bosque posiblemente no me encontraría aquí ahora mismo, no solía gustarme andar sola por la noche en algún lugar solitario, no por el tipo de animal que pudiera aparecer, al fin de cuentas con ellos podía hablar, pero ¿quién conocía a ciencia cierta los demás seres que habitaban la noche? Tomé una profunda respiración y comencé a andar hacia las profundidades el bosque en dirección a la cabaña. Agradecía haber traído mis flats bajitos y no mis añorados zapatos altos, de lo contrario no hubiera podido caminar entre los árboles, aunque detestaba no usarlos para ésta ocasión ¡me veía tan bajita sin ellos! me hacía perder algo de estilo, bufé para mi misma tratando de enfocar mi atención en algo más importante como ¡Ian Scottfield!

Enserio comenzaba a preguntarme si todo ésto no se trataba de alguna mala broma o algo similar, jamás había escuchado que el capitán de rugby tuviera alguna cita, claro también se decía que jamás había besado a alguien y él me besó a mi ¿no? pero todo era tan bueno que me parecía utópico. Comenzaba a llenarme por dentro de una emoción incontrolable, a cada paso que daba mi corazón se agitaba más ansioso por verlo, abrazarlo y hablarle...simplemente estar largo tiempo con él, hacía tanto tiempo que algo no me hacia tanta ilusión que mi situación comenzaba a preocuparme ¿cómo manejar tanta emoción? y más importante aún ¿cómo proyectarla sin parecer demasiado ansiosa o desinteresada? ¡Por los calamares gigantes! ¿Que burbujas me sucedía?

A lo lejos comencé a ver puntos rojos que parecían estar alineados y conforme me avanzaba pude distinguir que se trataban de velitas que formaban un camino, apenas me había adentrado en el bosque y ya estaba siendo recibida. Guardé mi lámpara en mi pequeña bolsa y continué andando, dejándome conducir por el romántico camino. Comenzaba a sentir mis pies gelatinas aunque trataba de mantener una apariencia digna y ¿relajada? ya a unos cuantos pasos pude ver la figura de la cabaña y mi corazón se elevó pero con un enorme suspiro lo tranquilicé, entre más avanzaba más lograba distinguir mejor el contorno de la casita y frente a ella... ¡Frente a ella estaba de pie un chico correctamente vestido, luciendo un reluciente cabello oscuro y con unos fascinantes ojos azulados! mi boca se secó momentáneamente, pero animé a continuar hasta que por fín estuve de pie frente a él ¡Estaba guapísimo! ¡Jamás lo había visto vestido de semejante forma! y se veía tan bien, eso conjunto definitivamente le favorecía - Hola Ian - saludé con dulzura deteniéndome sin poder desprender mi vista de sus cautivadores ojos mientras que mis mejillas sonrojadas posiblemente delataban mi estado actual.
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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Sáb Oct 13, 2012 4:52 am

No podía evitar echar de vez en cuando varias miradas ansiosas al reloj que tenía su móvil muñequera que tenía enlazado en su muñeca izquierda y que había fabricado él mismo. Cada minuto que pasaba le hacía pensar que definitivamente Diane no se presentaría a la cita porque habría reparado en su gran error y habría llegado a la conclusión de que él sólo sería un gran bache en su camino y muy poca cosa para ella al no poder aportarla prácticamente nada ni poder satisfacer sus caprichos, deseos o necesidades que pudiera tener. Había tantas cosas que estaban en su contra en la balanza que era imposible encontrar un equilibrio o un mínimo desequilibrio a su favor. Él no tenía dinero, no tenía experiencia con chicas ni sabía relacionarse bien ni manejarse en una relación como la que quería emprender ahora con la sirena.

Las piernas le bailaban de rodilla para abajo mostrándose mucho más nervioso que en su habitación, su labio inferior comenzaba a hincharse de los mordiscos que se metía a sí mismo con los dientes de su maxilar superior; por ello, tuvo que quitarse el pendiente de aro que le separaba la mitad del labio inferior y que con la hinchazón le dolía al apretarle y dejaría una herida de no desprenderse de él. El pendiente lo guardó en una fundita de plástico minúscula y transparente que solía llevar para ocasiones en las que debía quitarse los pendientes como en los entrenamientos o partidos. La funda con el pendiente labial lo guardó en el bolsillo del pecho opuesto de la camisa al vaquera que tenía aquello que tanta vergüenza le daba hasta pensarlo y que le había metido su hermana, como siempre pensando con lo que no tenía que pensar... Después, más tarde, tendría una seria charla con Brooke respecto a aquello.

Ya estaba por desistir y marcharse de allí para meterse en su habitación maldiciéndose por lo tonto que había sido al pensar que un pobretón tan insignificante y maldito como él podría tener alguna posibilidad con ella que lo era todo en el internado cuanto tenía claramente una mayor competencia y mejor. Entonces, como un ángel de luz divino, apareció ella entre la espesura del bosque andando con calma por el inicio del caminito de tierra señalizado por las dos filas de velas a ambos lados. Estaba radiante, más que de costumbre y eso ya era algo complicado porque no había día que no apareciera por los pasillos del internado desprendiendo una mágica aura deslumbrante que cegaba a todos con su belleza y enganchaba a todo aquel que era cautivado por sus encantos; a su vez, provocaba la envidia y el deseo entre el sector femenino que matarían o venderían a sus madres por ser la mitad que ella. La cara de Ian era todo un poema, su boca de par en par abierta con la mandíbula casi rozando el suelo metafóricamente hablando y los ojos relucientes de entusiasmo brillándole entre las sombras que creaban las velas y la luz de la luna que era los únicos focos de iluminación en el bosque. Dentro de él sentía como su estómago saltaba como si hubiese recobrado vida propia y pretendiera quitarle el puesto al órgano vital, el corazón. Respiró hondo, ella se estaba acercando a él. Tragó saliva sacudiendo ambos brazos para tratar de deshacerse de los nervios y bajó los escalones que los separaban a ambos. Volvió a respirar de nuevo profundamente y de forma sonora, allí ya podía observar el encantador vestido blanco de la sirena que parecía bastante delicado. Sus ojos se deslizaron hacia abajo para echarla una ojeada, su corazón dio varios saltos seguidos junto al cosquilleo intensificado de su estómago. Por mas que había tratado de ponerse a su altura ahora se sentía ridículo vestido de aquella forma tan vulgar. Tenía que haber alquilado un traje o algo más de etiqueta, no ir así tan.. común.

-Ho.. hola.- tartamudeó nervioso poniéndose algo colorado. Se pasó la mano libre mulléndose el cuello aunque ya lo tenía bastante abierto. -E..esto es para ti..- la tendió el ramo de flores que se había mantenido bien fresco gracias a algunos pocos conocimientos de botánica que había aprendido por cuenta propia. De nuevo la ansiedad por no saber cómo saludarla cordialmente le atacó haciendo que ni respirar pudiera por ello se la quedó mirando en silencio mordiéndose el labio que como siguiera así se dañaría de tanto mordisco. Al final optó por inclinarse hacia ella para darla un beso tímido en los labios, no se habían vuelto a besar desde la única noche que pasaron juntos y se medio declararon. Los primeros besos de él. En cambio, los nervios y la agitación le traicionaron y cuando sus labios estuvieron a punto de rozarse el sintió el temor de la duda rondando por su cabeza y giró un poco posando sus labios en su mejilla, cerca, muy cerca a su comisura. Ahí dejó un beso cariñoso cargado de afecto y dulzura. -Te ves.. muy guapa.- sonrió un poco más rojo.




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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Sáb Oct 13, 2012 1:59 pm

Mi vista estaba totalmente perdida en su mirada, sus ojos claros que siempre me parecían tan emotivos ahora me mantenían cautivada en una delicada esfera de cristal, mientras que yo azorada por su presencia no dejaba de percatarme del calor que irradiaban mis mejillas ¿Cómo con tan solo verlo me ponía tan nerviosa? hacia unos años me convencí a mi misma que ponerme de aquella forma por cualquier chico era totalmente ridículo, por lo que procedía a entablar relaciones con los hombres, fueran cuales fueran las relaciones, sin dejarme llevar demasiado por las emociones íntimas, como lo era para mi el nerviosismo, el anhelo y el cariño. Con Ian todo parecía marchar diferente, incluso todo parecía ir en un desorden que me enloquecía para bien ¿era eso un punto más de sus encantos? por lo que comenzaba a experimentar, en efecto así era.

Salí de la esfera de cristal cuando él acercó algo diciendo que eran para mi, bajé apenas las vista viendo un hermoso ramo de flores delante de mi, se trataban de tulipanes de varios colores ¡Yo adoraba con toda mi alma los tulipanes en sus múltiples colores! jamás me había logrado decidir por cuales lucían mas bonitos, ya que todas esas flores siempre lucían tan alegres y elegantes, ¿cómo sabía él que eran mis flores favoritas? sin pensarlo dos veces tomé el bello ramo entre mis manos, observándolas con una enorme sonrisa en mis labios ¡Pero que detallistas era él! Primero me hacia un caminito de velas en medio de la oscuridad, luego se paraba delante de la cabaña en mi espera y luego ¡Estas flores que olían a fresco! Alcé una mano para acariciar el pétalo de uno de los tulipanes, ésta se encontraba suave y , por expresarlo de alguna forma, acolchonada.

Intrigada por su conocimiento sobre las flores que más me gustaban, me atreví a llevar nuevamente mi vista hacia él, en el camino observando con mayor detalle el diseño de su camisa oscura manga larga ¡uff! ese modelito le iba perfecto al cuerpo de Ian, en general las camisas podían tener un diseño común aunque detalles distintos y los detalles de la camisa de Ian era pocos pero eso mismo lo volvía tan bonita su prenda. - ¡Pero que hermosas flores Ian! los tulipanes son mis flores favoritas ¿como lo sabías? - dije enérgica pero no subiendo demasiado la voz, pues aquello rompería con el encantador ambiente que él se había molestado en crear para nuestra cita, una que por todo lo que veía, me daba la impresión seria inolvidable.

Sus labios se acercaron a mi rostro, mi corazón nuevamente se agitó intrigado por lo que haría, los nervios se apoderaron de mi por unos segundos, segundos que fueron decisivos pues sus labios, que hasta ahora pensaba se juntarían con los míos en un beso, se desviaron hacia mi mejilla, muy cerca de mi comisura pero definitivamente no tocaron mis labios. Me aguanté un suspiro de anhelo, tratando de ocultar mi sentir al no haber sido besada, a lo mejor me estaba adelantando mucho al estar esperando que me besara, por fortuna la noche apenas comenzaba y aun mantenía la esperanza de que el beso se diera más adelante. Los bueno de su beso en la mejilla fue que me permitió apreciar de mejor forma su particular aroma, mismo que me había dejado impregnado aquella noche en mi cuarto, aunque éste se encontraba mezclado con algún perfume

Con las mejillas de nuevo sonrojadas por su cumplido, le sonreí agradecida mirándole de nuevo a sus hermosos ojos - ¡Gracias! debo decir que tu también luces encantador con lo que traes puesto, definitivamente te va muy bien el conjunto - mi comentario era sincero, aunque afortunadamente las palabras lograron salir con fluidez de mi boca sin hacerme parecer muy atolondrada. Bajé mi rostro a mis flores aspirando un poco su olor, poco después lo alcé de nuevo en la dirección del atractivo chico que se encontraba delante de mi, aquél chico con el que cualquier jovencita del internado hubiera deseado tener una cita, fuera cual fuera esta.

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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Dom Oct 14, 2012 2:45 pm

Una sensación de alivio y calma recorrió todo el cuerpo del ángel oscuro liberándole de parte del pánico que estaba padeciendo cuando le tendió las flores y ellas las aceptó de buen grado asegurando que eran sus preferidas. Hasta cerró los ojos soltando un suspiro de alivio, ahora el cuerpo le parecía como mucho más ligero que desde hacía unos minutos atrás por no decir horas. De lo nervioso y ansioso que estaba se había construido una capa pesada invisible que le mantenía preso hasta aquel bendito momento en que ella le liberó sin saberlo.

Ahora tenía dos posibilidades, podía contestar con una mentira y llevarse todo el mérito quedando muy bien diciendo que era por pura intuición o que ha sido muy observador y llegó a la conclusión por sí mismo arriesgándose a tomar el tipo de flores de ese estilo; o bien, podía contestar con la verdad quitándose el mérito y quedando como un total patán pero, a su vez, demostrando que era honesto. Sopesó ambas ideas, la verdad es que mentir no se le daba bien y empezar una relación con mentiras no le llevaría a ninguna parte asi que decidió optar por el buen camino y decirla la verdad. -Tu amiga Samantha.. me ayudó.- tragó saliva muy nervioso llevándose la mano a su nuca donde se rascaba cuando no se mordía el labio. -Ella buscó y cortó las flores en el invernadero porque decía que eran tus favoritas. Yo no tenía ni idea.- agachó la cabeza avergonzado, más le valía hacer los deberes y empezar a descubrir los gustos de ella si quería llegar a alguna parte con ella. No podría tener nada si no se esforzaba al máximo lo que le suponía no tener descanso alguno de aquí a una buena temporada por delante. Sin duda sería un gran desafío, y los desafíos para eso estaban, para recorrerlos y hacerlos realidad.

Aunque ella le dijera que estaba bien así de aquella forma vestido no servía para hacerle cambiar de opinión, sólo había que contemplarla a ella para darse cuenta de que el ángel oscuro, por muy bien que le quedase la ropa, no encajaba con el ambiente y menos con ella. Se veía tan lastroso... tan fuera de lugar y desentonante. -Aunque me quede bien el conjunto siento que estoy a años luz de llegar a tu altura, pero.. esto es todo a lo que pude aspirar.- suspiró un poco triste por aquel hecho, ni con la aportación económica de su hermana le había dado para algo más aunque claro... buena culpa de ello lo tuvieron los dichosos zapatos de marca que llevaba puestos. Aquellos zapatos le habían costado riñón, pulmón y medio estómago por lo menos... Se aclaró la voz y cayó en la cuenta de que estaba haciendo el ridículo ahí parado sin más, no había decorado el interior de la cabaña para quedarse ahí afuera parado como un pasmarote. Se giró yendo hacia las escaleras. -¿Te apetece que entremos?.- preguntó cordialmente haciendo un gesto a la antigua usanza ofreciéndola entrar la primera como buen caballero y también ofreciendo su mano para ayudarla cortés.




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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Miér Oct 17, 2012 11:48 am

Llevé una mano automáticamente a su mejilla cuando el agachó la cabeza tras explicar que había sido Sammy quien le había contado sobre mis flores favoritas, ¡ella jamás me había dicho que habló con Ian! aunque quizás fuera parte de la gran sorpresa y si ella me hubiera contado algo quizás ya me hubiera esperado lo de las flores. - me alegra que te haya dicho y gracias por haberle echo caso con su sugerencia - dije con voz jovial, no todos los chicos se molestaban en escuchar a la mejor amiga de una chica y enterarse de sus gustos, él obviamente no iba a adivinar qué me gustaba a menos de que me preguntara, lo que hubiera levantado mis sospechas, así que el que Sammy le hubiera contado estuvo como ¡medusas flotantes!

Retiré mi mano de su cálida mejilla, mostrándole una de mis sonrisas especiales, sencilla pero llena de energía. No pude evitar volverle a observar de arriba a abajo con discreción, de verdad que le quedaba excelente ese conjunto y, ahora que depara con algo más de escrutinio, me percaté de los lustrosos y coquetos que estaban sus zapatos, se parecían a unos que recientemente vi en la revista Vogue con las nuevas tendencias de hombres. Todo su atuendo parecía ir perfecto con la tendencia y con su cuerpo, se veía tan atractivo ¡Más atractivo de lo normal! y ¿él me decía que estaba a años luz de mi? chasqueé un poco la lengua - ¡esto! como tu le llamas... - comencé a decir mostrando con elegancia su atuendo - va estupendamente bien contigo, independientemente de que pudieras aspirar a más o no, dudo mucho que algo te hubiera ido mejor esta noche, si me permites decirlo...creo que ambos estaríamos perfectos para la foto de parejas del baile de otoño, aunque en ese caso llevaría puestos zapatos mas altos para no verme tan bajita a tu lado - concluí con mis mejillas un poco sonrojadas, dándome cuenta que mi sugerencia de foto había sido un tanto atrevida y posiblemente insinuante, pero ¿de qué otra forma hacerle ver lo que a mi me parecía casi un sueño? - Por otro lado... me interesa más este aspirante - alcé mi mano colocandola sobre su corazón pero sin tocarle, posteriormente bajé la mano y sin más me encogí de hombros con una sonrisa tranquila.

Asentí en un fino movimiento de cabeza, recatada y un tanto altanera podría decirse, pero a toda vista un gesto de buena educación tal y cómo él había hecho. Tomé la mano que me tendía, apenas rozando ésta usándola más que nada como un delicado apoyo, en su compañía caminé hasta la entrada de la cabaña, que desde dentro desprendía un atractivo aroma. Una vez en la puerta y apenas dado unos cuantos pasos me detuve, simplemente no podía andar más ¿Qué era ésto que veía? ¿Qué era ese peculiar olor que percibía? Incrédula volví mi vista de sorpresa en la dirección de mi cita, lo miré por unos cuantos segundos para luego atender de nuevo el bonito lugar que tenía delante de mi, olía fresco ¡a bosque como es normal!, olía algo de buena comida aunque no lograba a distinguir que, también se apreciaba el aroma de madera quemada, mi vista me indicó que se trataba del fuego que estaba encendido en la chimenea. Apreté más la mano de Ian, e instintivamente me junté más a él demasiada abrumada y maravillada por lo hermoso del sitio, tan tranquilo, tan hogareño y a la vez romántico, me hizo soltar un profundo suspiro sin poder decir algo. Me quedé viendo la mesa dispuesta de manera elegante y confortable, mi mirada iba y venia de un lado a otro maravillada - ¡Woau! - fue la primera cosa que pude expresa con mis ojos brillantes de encanto - ¡Ian! el sitio está de lo más hermoso, huele delicioso y tiene un ambiente tan ¡mmm! rico y agradable - no podía creer que en este sitio de cuento fuera a tener mi cita con el acechado y encantador capitán de Rugby. No sabía muy bien como se tomaría un beso mio en éste preciso momento, así que me giré hacia su mejilla dándole un beso rozando con la comisura de sus labios - Se siente tan tibio ... vamos mas adentro ¿si? - pregunté como permiso, aun aferrada a su mano.


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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Miér Oct 17, 2012 12:53 pm

Aunque no fue fácil lograr que Samantha le ayudase al final cooperó por cuenta propia asi que no le debía nada porque básicamente Ian no le había llegado a pedir ningún favor, ella solita le había recortado las flores y ofrecido para que se las entregara a Diane a pesar de estar en contra de todo aquello. El ángel oscuro se había metido en su mente tras percibir los malos augurios que le rodeaban a la sirena y le hicieron dudar de si le ayudaba con aquella ofrenda o tan sólo le estaba tomando el pelo para quedar en ridículo frente a su amada sirena y que ésta le rechazase o algo peor. Con aquellas energías tan sumamente negativas que le alimentaban y, a la vez, le volvían un tanto paranoico, ya no sabía en qué creer y en qué no. No se fiaba ni de su propia sombra. Pero decidió arriesgarse, si Samantha se atrevía a jugársela él no iba a tener ningún reparo en echar mano de la suculenta venganza pues, no había nada mejor que un ángel oscuro para vengarse de alguien. Vendetta era el apellido de todo ángel oscuro quisiera o no, e Ian lo tenía bastante claro.

Otro tema que le preocupaba era sobre su atuendo que Diane tanto se esforzaba en hacerle pensar que era el adecuado y que había acertado en su elección, tendría que hacerla caso, nadie sabía más de moda, ropa y complementos que aquella sirena. Ian no era nada superficial pero sí que se preocupaba por dar una imagen siempre limpia, muchas veces que estaba bañado en sudor corría a ducharse sin más a toda prisa para evitar malos olores y siempre tener un magnífico olor encima. Después de todo era bastante pulcro aunque... contradictoriamente era muy desordenado, no había más que ver su habitación, toda una leonera desbaratada. -Tendré que hacerte caso, tú eres la que entiendes de esto.- frunció los labios sin estar muy de acuerdo, aún se sentía pésimo con su vestimenta pero quizás, parte de culpa de su paranoia, lo tuviera el hecho de que se sentía muy extraño vestido de aquella forma porque era la primera vez que vestía así, nunca en su vida se había puesto prendas que no fueran las deportivas. -La foto de parejas del baile de otoño no sé pero... si tienes tu móvil a mano y tienes cámara... nos podemos hacer algunas fotos juntos... como en recuerdo de nuestra.. primera cita.. si quieres y te parece bien.- empezó con mucha fuerza diciéndolo sin pensar pero a medida que lo iba diciendo también lo iba procesando en su interior y se fue frenando llegando hasta tal punto de dudar de sus propias palabras y darle vergüenza.

La ayudó a subir los escalones que conducían al interior de la cabaña mirándola en todo momento para no perderse detalle de sus facciones y gestos que eran los que verdaderamente delataban las emociones de una persona, y no las palabras que podían ser manipuladas fácilmente por el individuo. Esta vez tanto gestos, muecas y expresiones orales iban encaminadas en el mismo rumbo: parecía que le gustaba la cita y estaba conforme. -Espero que vengas con hambre porque... he cocinado para ti aprovechando que la cocina se encontraba vacía. Quizá esté un poco frío pero puedo calentarlo en la hoguera si quieres.- la guió más adentro como ella pidió y ya entraron de lleno en el salón que ocupaba la mayor parte de la casa de madera en el bosque iluminado únicamente con velas y decorado con cualquier cosa que pudo encontrar para darle un aire romántico y original. -Espero que todo esté a tu gusto y si falta algo.. sólo dime e iré en un momento a por ello.- en un momento se detuvo delante de ella cortándola el paso, tomó la mano libre teniendo ambas cogidas y las acarició con los pulgares mientras la miraba atento. -Sé sincera. ¿Te gusta lo que preparé?.-




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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Jue Oct 18, 2012 5:17 pm

Vamos! hasta yo misma tenía que admitirlo, yo siempre estaba a la orden de la moda, era vanguardista en ese sentido y jamás me perdía las tendencias de cada temporada, como el mismo Ian con sencillez había mencionado, yo conocía, mejor que muchas chicas e incluso chicos de la escuela, el outfit que iba bien o mal con cada persona, mi criterio en cuanto a la ropa era ejemplar aunque no siempre bien aceptado por otras personas, pero claro que esas otras personas era el grupo de chicas loosers de la escuela que jamás podrían diferenciar entre una falda Carolina Herrera y una Rapsody Vintage, cuando la diferencia era más que clara entre una y otra marca. Ellas simplemente no tenían remedio, ya ni Emma, la emo de la escuela, carecía de tanto criterio a la hora de vestirse, aunque igual había que reconocerle que dentro de la moda gótica ella siempre lucia inn.

Una sonrisa llena de ilusión cruzó mi rostro cuando él,rescatando mi idea de la foto del baile de otoño, sugirió tomarnos una foto ahora ¡Ahora! ¡una foto! ¡Ian! eran muchas palabras que solas no podrían significar mucho, a excepción de la última que tenía demasiado significado "Ian", pero ahora que unía cada una de ellas en una oración... ¡Wow! ¡Tener una foto con Ian para mi Scrapbook, no tenía precio! y sí, mi pensamiento era tipo los comerciales de Master Card... ¡Revelado de foto 1 dolar! ¡Celular con cámara de alta definición 890 dolares! ¡Una foto con el chico más guapo, encantador y romántico de la escuela...no tiene precio! para todo lo demás existe la tarjeta de crédito de mis padres. Le continué mirando hasta que terminó más tímido, al parecer deparando en lo que decía, sólo esperaba que no se estuviera arrepintiendo ¡Yo quería esa foto! se que sería un encantador recuerdo de nuestra primera cita, tal y cómo él había explicado y sabía que en un futuro tener la foto sería estupendo - No me parece bien ¡Me parece estupendo! nada como tener un bello recuerdo de nuestra primera cita ¿no crees? Traigo mi celular en mi bolsa si quieres y ...bueno aun no cambias de opinión podemos tomarnos luego algunas fotos, me encantaría tener una foto de éste día - admití con sinceridad, tratando de no lucir apenada por la magnitud de lo que había revelado, bueno quizás no era demasiado pedir una foto y decir que deseaba tenerla luego de que pasamos una noche juntos tras vivir una experiencia que prefería no repetir, ese día pude haber sufrido varios percances e incluso...bueno ¿para que pensar en el pasado ahora?

Mis sentidos seguían perdidos en cada punto que lograba apreciar de la cabaña, tan rústica pero a la vez tan iluminada de manera sutil y meramente romántica, un suspiro se desprendió del fondo de mi pecho, el típico suspiro que suelen expresarse habitualmente los 14 de Febrero, aunque justo ahora estábamos en Octubre y a pesar de ello me sentía en la cuna del esmero afectivo. Mi vista viajó apresurada a su rostro siguiéndole el paso hasta lo que parecía ser el salón ¿ había escuchado bien? ¿Ian me había cocinado la cena? ¿enserio se había molestado en hacer eso por mi? si yo caminaba era porque su presencia me guiaba como imán , pero en realidad estaba ya estupefacta, la única persona que había cocinado para mi había sido la servidumbre de la casa y nadie más - ¿Enserio te tomaste la gran molestia de cocinarme? oh ¡Por las aguas misteriosas de las Bermudas! si tenía hambre ahora mas, hace mucho que alguien no me cocina, gracias por eso - admití con mi rostro apenas recuperándose de la noticia y mi voz realmente agradecida ¡Yo estaba agradecida! ¡Poseidón! cada vez parecía romper más con ciertas barreras al estar cerca de Ian ¿qué tanto lograba influir en mí éste guapísimo hombre?

Me detuve inmediatamente cuándo el se colocó delante de mi, su rostro apenas iluminado por la tibia luz que brindaban las velas, dejaba a la vista la mitad de su rostro y la otra mitad yacía en la oscuridad. Todo a nuestro alrededor tenía un aspecto similar, pues las velas al no iluminar tanto como la electricidad, lograban crear ese peculiar efecto de sombra...ese efecto que volvía todo tan íntimo. Cerré mis manos alrededor de las suyas, dejando antes mis tulipanes sobre la mesa, siendo tan consciente de su mirada profunda sobre mi como de mi propia respiración un poco acelerada ¡tenia que controlarme! ¡Tenia que! pero su presencia me perturbaba de una manera tan impactante que el intentar calmar mi respiración supondría dejar de inhalar el oxigeno necesario para seguir de pie frente a él - ¿en verdad me estas haciendo esa pregunta? - la impresión estaba marcada en mi pregunta - Si me permites ser plenamente sincera, todo esta mucho mejor de lo que hubiera llegado a imaginar, enserio Ian enserio créeme cuando te digo que el lugar, las velas, la bienvenida, el que me hayas cocinado es.....¡wau! no encuentro adjetivos lo siento pero es demasiado bueno para ser verdad, te has tomado tantas molestias que yo.... no se, no estoy segura de merecer recibir tantas buenas intenciones, pero no mal interpretes he quedado maravillada y luego tu...tan guapo, mirándome así ...- me mordí la lengua, ya estaba desvariando, su cercanía me agitaba y confundía, no me resistí, me puse de puntitas y me atreví a besarle, un beso dulce y largo, trataba de mostrarle que tanto estaba agradecida y encantada.

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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Vie Oct 19, 2012 1:17 pm

Ian estaba repleto de felicidad por la sencilla razón de que ella hubiese aceptado el hacerse después alguna foto con él. Sería su primera foto en general juntos, nunca se habían tomado ninguna ni incluso en pandilla cuando se reunían todos los miembros de Los 5 o en alguna clase. No había otra cosa que le hiciera tanta ilusión como el tener una foto de ella en su cartera y en su cuarto para poder seguir admirándola incluso cuando no se encontraba presente de cuerpo con él. Le entró una ligera duda que pensó dejarla para más tarde ya que carecía de importancia en ese momento, la pregunta que le rondaba por la mente no era otra más que la de si podía darle, a parte, una foto de ella en la que sólo saliese ella y nadie más. Es decir, se harían una o varias fotos juntos pero también quería tener una en la que sólo estuviera ella para ser la principal, sentía que cada momento que transcurría en sus relojes aquel intenso sentimiento iba creciendo sin, al parecer, tener un límite. Se sentía más enganchado a ella que al deporte, dependía más de la sirena que del propio aire necesario para su existencia. Su corazón ya tenía dueña y nombre propio: Diane Aphrodite Seammus. Y no habría nadie en la tierra ni en la galaxia entera que podría borrar aquello ni con la más poderosísima mágica oscura a la cuál estaba muy habituado él.

-Puedes hacer fotos siempre que quieras, por ser tú... no me molestará siempre y cuando no las promociones por ahí.- se atrevió a bromear para disimular sus dichosos nervios que le tenían a flor de piel y estando justo delante de ella, tomados de la mano, no le facilitaba en nada que se calmase. Encima, tenía que luchar constantemente con aquel deseo tan fuerte de atracción que sentía por sus labios. Los veía tan brillantes, tan sensuales.. tan pomposos que no podía dejar de moderse él mismo su propio labio. Para su propia suerte, fue ella quién decidió romper el hielo aproximándose a él y cortando la distancia que les separaba. Percibió su olor más de cerca y con total plenitud, sintió el roce de sus labios petrificado y mirando como ella cerraba los ojos mientras le besaba. Tardó en reaccionar de lo atónito que estaba aunque era lo que más había estado deseando desde aquella mañana que a las puertas del cuarto de Diane se dieron el último beso. Un beso tan corto que apenas supo a nada aunque cada beso que intercambiaba con ella era mágico y especial, por torpe que fuese su contribución. Al menos, ganas no le faltaban al chico que en seguida caía rendido a los encantos de la rubia.
Poco a poco fue cerrando los ojos a la vez que con ambas manos emitía un leve apretoncillo en las manos de ella. Entreabrió los labios recibiéndola con gusto y poco tardó el picarón en dejar florecer esas ansias vivas y calientes hacia ella incrementando el grado del beso y presionando más exigiendo más ferocidad en ellos. Tanto fue la intensidad y duración que cuando aquello finalizó estaba sin aire y muy agitado, parecía que había corrido la maratón o algo más largo. Abrió los ojos mirando con fuego en sus pupilas a la chica con la que quería compartir su vida, estaba claro y pese al miedo, Ian decidió que definitivamente la pediría a lo largo de la velada de forma formal que fuesen pareja. Ella tenía que ser para él.

-Estaba deseando poder besarte... desde la otra mañana..- declaró con una voz suave, pasaría por aterciopelada de no ser porque Ian tenía una voz un tanto grave sin llegar a extremos. Muchos eran los que consideraban su voz como bonita. Soltó las manos de ella delicadamente solo para pasarlas por su cintura lentamente y pegarse a ella, necesitaba abrazarla y sentirla. -..pero no sabía si debía esperar o si estaba bien besarte ya.- se humedeció los labios pegando su frente a la de ella, ascendiendo las manos hasta su rostro para acariciar con cariño ambas mejillas. -Siento que me estoy enamorando bastante de ti.- cerró los ojos nuevamente buscando sus labios con algo mas de precisión que en las ocasiones dadas en el cuarto de la joven cuando casi la vuela la nariz en aquel choque a ciegas.

-Siento que contigo nada es molestia, al contrario, eres como la pieza que le faltaba a mi engranaje para ver la vida de otro modo distinto y hacer que me mueva con mas interés y esmero por ella.- volvió a besar unas cuantas veces mas de forma pausada sus labios y después la abrazó estrechándola en sus brazos hasta que se separó y la tomó de la mano. -He descubierto una nueva afición aunque me mate de nervios y dudas... Me gusta prepararte cosas.- susurró besando su mejilla y guiándola hasta la mesa donde separó una silla y la ofreció asiento tan caballerosamente, hasta esperó a que se sentara para arrimarla. -Desde pequeño cocino. He tenido que cuidar de mi hermana y de mi mismo.. Asi que sé bastantes platos pero... no me atreví a hacer nada en especial al no saber si tienes alergia a algo o mismamente tus preferencias culinarias..- suspiró destapando la olla donde tenía los espaguetis a la boloñesa, aún había vapor en la tapadera asi que parecía que aún mantenían algo de calor. -Espero que te guste y si no... iré a por algo que sea de tu agrado. Pero no comas si no te gusta, no lo hagas por mi.-




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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Sáb Oct 20, 2012 3:13 pm

Sonreí con bastante diversión al pensar en su condición de "no promocionarlas por ahí", no lo había pensado pero sería un buen negocio ¿no? ahora todas podían tener una foto del sexy capitán de Rugby en sus habitaciones sonriéndoles desde su foto y yo , podría venderlas a un excelente precio. Por otro lado yo no necesitaba dinero ahora y estaba cero dispuesta a que otra tipa tuviera el privilegio de tener un recuerdo de él, es decir Ian no era oficialmente mio, pero a pesar de ello me gustaría que llegara a serlo, además se me hacía poco agradable publicar una foto cuando él no lo quería así. Quizas no hubiera pensado lo mismo de otra persona pero a Ian lo conocía y le tenía más que aprecio. - ¿Por qué lo haría? No es como si pensara compartirte...que diga compartir la foto - aclaré tratando de actuar natural ¿Cómo dejaba que mi mente se rindiera a su presencia?

Me asusté cuando no hubo respuesta de sus labios, éstos estaban tiesos en su lugar aunque tibios, no había respuesta de éstos hacia mi ¿lo había asustado con mi iniciativa? a lo mejor esperaba que no hubiera beso hasta ya entrada la noche aunque también estaba la posibilidad de que estuviera nervioso, esperanzada con la última posibilidad continué aferrada a sus labios, besándolos con soltura y dulzura. No mucho después el respondió a mis besos, no pude evitar suspirar entre el beso aliviada, comenzaba a preocuparme de haberme apresurado; sus labios eran gentiles y suaves contra los míos, pero no tardaron en volverse exigentes y feroces, petición que me aferré en complacer con intensidad y ánimos. Me sentía mas que deseosa en continuar con nuestro beso, pues los suyos eran pura delicia y sensualidad, en cada roce intenso había afecto y dulzura, una extraña combinación pero ¡eso era lo que sentía! un montón de emociones encontradas y compartidas con nuestros besos. Al separarnos mis mejillas se encontraba ligeramente sonrojadas, y me vi en la necesidad de aspirar profundamente ¿cuánto tiempo había transcurrido desde que iniciamos? no me interesaba, pero había sido el suficiente como para agitarme y crearme la necesidad de querer más.

Le miré a los ojos cuando juntó nuestras frentes, mi corazón alegremente agitado por su interesante admisión y sus cariñosas caricias. Coloqué mis manos en su cintura, casi abrazándole, saboreando cada una de sus palabras y en especial las últimas - No me hubiera molestado que me besaras cuando llegué, es decir contigo no... yo también quería besarte y pues como ves no pude resistirme, tus labios son muy tentadores, en especial cuando te muerdes el inferior - Oh si, había notado como se mordisqueaba de cuando en cuando el labio desde que llegué a la cabaña y aquello que hacía ¡era tan tentador! me entraban ganas de hacer lo mismo con su labio pero con mi boca. Y tras ésto nuevamente nuestros labios se encontraron, luego de que nuestras narices rozaran tan sutiles que me provocó un leve cosquilleo.

Me dejé perder en su abrazo unos instantes, algo que me encantaba era que me abrazaran ¡era tan reconfortante! los besos eran excelentes, claro, en especial los de Ian, nunca antes había probado algunos labios que fueran capaces de transmitir tantas sinceras emociones, quizás el secreto estaba en que ¡era sincero! ojalá el disfrutara de mis besos tanto como yo de los suyos. - Yo no siento que me estoy enamorando bastante, yo estoy segura de que me estas enamorando y mucho - suspiré contra su pecho - tu me haces querer comportarme bien, ser sincera conmigo misma y con los demás al ver como eres tu - sonreí y volví a suspirar encantada. No podía creer que yo comenzara a significar tanto para èl ¡Un engrane era parte fundamental de cualquier máquina para su correcto funcionamiento! y él dijo que yo era su engranaje, lo que menos podía creer, pero que sin duda era verdad, era que él también se estaba volviendo parte importante de mi vida, y no dudaba porque creyera que Ian era malo, o porque no me gustara...era la simple promesa que me había hecho a no abrirme a los demás, sin embargo con él lo hacía sin darme cuenta de ello.

Asentí con la cabeza a su caballeroso gesto al sentarnos en la mesa, dedicándole otra de mis sonrisas. Me acomodé en mi silla y lo miré con interés, pasando mi vista de él a la mesa la cual estaba agradablemente acomodada, y percibía un exquisito aroma que solo incitaba mi curiosidad de querer saber de que platillo se trataba...¡que él había cocinado! comenzaba a tener una repentina hambre que no estaba cuando llegué. Con mucho interés atendí a su pequeño relato sobre porqué sabe cocinar, él era definitivamente muy responsable y contaba con cierta autosuficiencia, pues podía atender tanto a su hermana menor como a él mismo ¡Aguas Marinas! él parecía saber hacer muchas cosas y ¿yo que sabía hacer? toda mi vida he sido mimada y consentida, jamás he tenido carencias aunque quizás si la afectiva por parte de mis padres, pero lo demás estaba siempre cubierto ¿Por qué ahora me ponía a pensar en todo ésto? - ¿Mis preferencias culinarias? no soy muy quisquillosa para la comida siempre y cuando tenga buen sazón y no dudo que lo tengas, de cualquier forma mis platillos favoritos son todos aquellos que tengan pescados o mariscos... - no le iba a decir que los pescados crudos sabían ricos ¿verdad? pero también sabían deliciosos guisados de cualquier forma -... las pastas y ensaladas - terminé de explicarle con tranquilidad.

Miré con interés como destapaba la olla, olía más exquisito cada vez que la tapa se alejaba más de la olla hasta que reveló Spaguetti a la Bolognesa, entrecerré mis ojos y aspiré el rico aroma de la comida apreciandola mejor, ese era mi pequeño tic ¡me encantaba guardar el aroma y apreciarlo lo mejor que pudiera! Fruncí mi ceño ligeramente - Ian, normalmente la comida que se ve y huele bien ¡Sabe bien! y ésta huele exquisito y se ve muy rica ¿Cómo no me va a gustar? además es pasta- sonreí con diversión. - Como tu has cocinado, permíteme servir - con soltura alargué la mano y serví la pasta en su plato y luego en el mio, lo serví de tal forma que nada saliera del plato y que se viera bien acomodado en el centro. Dejé su plato delante de él sin que éste sonara al tocar la mesa, lo mismo hice con el mio. - Bueno si me permites, me siento bastante ansiosa de probar tu platillo - tomé mi tenedor y lo enrolle un poco sobre los spaguettis hasta que no colgara mucho, abrí la boca, acerqué la comida y ¡Burbujas marinas! parecía que en mi boca explotaba un festín, sabía riquísimo, sin poder evitarlo comí enseguida más Spaguetti - ¡Está riquísimo! en serio ...Poseidón - tomé un poco más de Spaguetti dejando que mi paladar se deleitara y entonces me di cuenta que no estaba utilizando mis modales en la mesa, me detuve sonrojandome repentinamente aunque yo estaba feliz con mi pasta - eh perdón creo que me he emocionado, pero sabe muy bueno ¿te casas conmigo? - dije bromeando con lo último, aunque no estaría mal en un futuro... ¡Enserio estaba adelantándome y alucinando! apenas eramos amigos muy cercanos que habían admitido sentir algo el uno por el otro.


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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Dom Oct 21, 2012 5:00 am

Se encogió de hombros ante su pregunta, había varias posibles respuestas pero la verdad es que no había pensado claramente en ninguna posibilidad remota o un motivo por el cuál ella se dedicase a sacarle fotos a él y luego promocionarlas o divulgarlas por ahí para sacarse algún tipo de beneficio ya fuese material o no. Definitivamente no creía tener ningún motivo válido pero una vez más echó mano a sus recursos a modo de conocimientos que guardaba en su cabeza. -No sé, las personas a menudo tienden a hacer cosas inexplicables que escapan al conocimiento o razonamiento humano.- cerró los ojos abrazado a ella, se sentía cálido y reconfortado sabiéndose rodeado por sus manos en su cintura. En aquel beso que inició ella y él siguió aunque con un poco de retardo pudo sentir aquella magnética corriente que ella provocaba en él con tanta facilidad y que le dejaba desarmado al primer contacto. Aquello no podía indicar otra cosa que entre ambos había mucha química, eran dos reactivos que al juntarse reaccionaban formando un único elemento.

Tomó asiento al decir Diane que ella serviría la cena al haber cocinado él, no puso resistencia alguna y dejó que ella se encargara de ello mientras tomaba la botella de vino que había robado de la despensa del internado. Con tantas botellas que había seguro que no la echaban en falta. Primero abrió la cinta que rodeaba al corcho y después colocó el dedo pulgar en un extremo del saliente del corcho y el exterior del dedo índice en el otro lado del saliente para tirar del corcho y sacarlo a pulso con un pequeño sonido hueco cuando lo desencajó de la botella. Aspiró el aroma que salía de la botella, nunca antes había bebido vino ni ninguna otra bebida alcohólica. El olor afrutado no le convenció mucho, aún así tomó los dos vasos y echó un poco en ellos, más o menos la mitad. Dejó la botella sobre el centro de la mesa y le tendió el vaso a ella colocando después el otro a su lado.

-Entonces... ¿puedo besarte cuando quiera? ¿Sin correr riesgos de que te enfades por lo osado que sea?.- preguntó dudoso mordiéndose el labio inferior de forma inquieta y totalmente involuntaria. Más nervioso se puso aún cuando ella terminó de servir y dijo de probar su comida, sólo le faltó al chico cruzar los dedos de las manos y los pies rezando porque el plato fuese de su agrado. Tan mal trago tuvo su recompensa porque ella pareció satisfecha con lo cocinado y le felicitó por tal trabajo asegurando que estaba delicioso, y bien cierto parecía por las ganas con las que atracó el plato. Aquello hizo sonreír a Ian, una sonrisas de esas que escaseaban en su rostro siempre neutral pero tan expresivo cuando se trataba de su querida Diane. Sonreía feliz, enamorado de ella y aliviado por el éxito de la comida. -Me alegra saber que te gusta.- aquella sonrisa un tanto tonta no se le borraba y sus ojos denotaban chispas de júbilo y fascinación por ella. No podía dejar de mirarla, se sentía preso de su imagen. -La próxima vez, en lugar de hacerlo a la boloñesa te lo haré a la marinera que lleva marisco y seguro que te gusta más.- dijo guiñándola un ojo sonriendo teniendo en cuenta las preferencias que ella le había dicho. Suspiró y tomó su tenedor para enrollarlo en la pasta y comenzar a comer de su plato.

Al escuchar su petición, en vez de reírse como lo hubiera hecho otro cualquiera, él se encogió de hombros, se limpió la boca con una servilleta y la miró en serio. -¿Por qué no? Yo te iba a pedir que fuéramos formalmente novios pero si prefieres que vayamos directamente al altar y no te importa que sea sin anillo... Adelante. En cambio, si quieres anillo tendrás que dejarme que ahorre unos cuantos años para poder comprarte uno.- sonrió volviendo a fijar su atención en el plato que tenía delante llevándose unos cuantos tenedores más a la boca cargados de la pasta mezclada con la carne y el tomate.




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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Lun Oct 22, 2012 8:43 am

Aquella frase era muy cierta, las personas solían hacer cosas inexplicables por razones aun menos comprensibles pero ¿No era aquello parte de las personas?, por intuición solíamos actuar o por misma imprudencia alentada por los ánimos que nos llenaban. De cualquier forma no me dejaba de parecer que las palabras de mi ángel guardián guardaban algún aspecto filosófico, tendría que preguntarle en algún momento que le gustaba leer, y no sólo eso, ahora que lo pensaba mejor ¡ había un montón de cosas que aún no conocía de Ian! y sin duda deseaba conocer, no sólo por el gran afecto que le tenía y me alentaba a estar más al tanto de él, sino porque en general me parecía un chico bastante interesante, al tiempo que misterioso. Por otro lado ¿Qué tan dispuesto estaría él en abrirse a mi? ¿le daría la suficiente confianza? sólo el tiempo lo diría. Por mi parte también debía ser capaz de ofrecerle algo, no porque viera esto como un negocio o un contrato en donde había secciones por cumplir, si no porque una buena relación, fuera cual fuera esta, debía basarse en dar-recibir sin realmente esperar algo a cambio, pero que todo marchaba mejor cuando ambas partes ponían algo de ellos.

Fui incapaz de esconder una sonrisa al escuchar sus preguntas, parecía tan analítico de la situación, como verdaderamente temiera que algo realmente pasara si él me besaba. Supongo que sus temores podía entenderlos, creo que yo reaccionaría así si desconociera algo, aunque trataría de ocultar mi temor y actuar como si nada pasara - Realmente no entiendo porqué me enojaría porque me besaras. Así que bueno ... puedes besarme siempre que quieras aunque ¿también me dejarás besarte a ti? - yo no solía preguntar eso, de hecho creo que jamás lo había preguntado, pero como él había formulado aquellas extrañas preguntas, quizás sería mejor igual preguntar, porque igual estaba aquello de que a él no le gustaba besar en público y si a él no le gustaba....bueno había que respetar los gustos de cada quien, digo tampoco es como si fuera a haber una exhibición publica pero ¿Qué había con una pequeña muestra de afecto? - aunque ...más bien me interesaría saber si te puedo abrazar en cualquier momento, adoro los abrazos - me encogí apenas de hombros, mirándole con una inocente curiosidad.

Cuando dejé un poco el tenedor sobre el plato tratando de ajustarme de nuevo en el sitio y lugar, es decir ser consciente de que estábamos cenando en un bonito lugar arreglado por el guapísimo hombre que tenía delante, alcé la vista para verlo. Sobre su rostro se apreciaba una encantadora sonrisa, una tan auténtica y al mismo tiempo cautivadora que ocasionó que yo misma sonriera, al parecer se encontraba feliz y el que se encontrara feliz me hacia sentir aun más feliz, es como si fuera capaz de transmitirme un poco de su sentir. Al parecer se sentía mas tranquilo de que me hubiera gustado la pasta, ya que había dejado de morderse el labio inferior, mismo que yo quería besar y morder cada vez que lo veía hacer aquello, pero justo ahora inclinarme sobre la mesa sería todo un desastre, no solo porque tendría que ponerme de puntitas para alcanzarle hasta su lado, si no porque podía tirar la pasta y las copas de vino en mi intento...¡oh! ¡ Había vino en la mesa! no me había dado cuenta de ello, estaba tan cómodamente disfrutando de la comida que no me percaté del vino. Las únicas ocasiones en que había cenado con vino era en casa o cuando acompañaba a mis padres a una de sus reuniones importantes, algo que realmente no ocurría muy a menudo últimamente. - me encantaría probar cualquier cosa que cocines en especial ese spagetti con mariscos, seguro sabrá riquísimo...aunque en todo caso deberás ser comprensivo conmigo si me emociono un poco al tener esa combinación delante de mi - sonrojé un poquito al percatarme de su guiño, pero continué sonriendo y tratando de parecer normal, lo mejor era seguir disfrutando de mi plato.

Continué comiendo, aplicando ahora mis modales, sin parecer demasiado ansiosa con la comida aunque sin duda, disfrutando cada bocado. Me preguntaba quien le había enseñado a cocinar de esa manera ¿Libros? ¿una cocinera? ¿programas de televisión? debió de haber sido de alguien importante o de una fuente muy fiable para haber adquirido tan buen sazón en la comida. De pronto bajé de nuevo mi tenedor dejándolo en reposo, totalmente impresionada por lo que me acaba de decir ¡El realmente estaba dispuesto a casarse conmigo justo ahora! y yo solo había hecho mi comentario como una pequeña broma reconociendo lo bien que cocinaba, pero aun más impresionante era el enterarme de que él quería pedirme que fuéramos oficialmente novios. Mis mejillas estaban muy sonrojadas y mi corazón se agitaba interiormente ¡eso quería decir que realmente le gustaba! bueno ya habíamos hablado de algo así aquella noche en mi cuarto pero...¡ahora todo parecía mas enserio! - cuando quieras que así sea...no me importará mucho la calidad del anillo, siempre y cuando en verdad quieras casarte conmigo ... - comencé a decir saliendo un poco del aturdimiento - pero ¿enserio ibas a pedirme que fuéramos formalmente novios? ¿como debo tomarme el "iba"? ¿ya no quieres? - bien quizás ahora era yo quien estaba actuando de una forma incomprensible al alterarme así, pero...pero ¡yo quería que él me pidiera eso! y el iba en la frase me angustiaba, eso me daba a entender que en algún momento dentro de la velada había cambiado de opinión ¿no? ¿qué habría sido eso? ¿por qué me ponía así? ¡Pescados saltarines! mi mente se estresaba cuando solía estar muy tranquila en situaciones semejantes...aunque Ian no era nada semejante a algo conocido por mi, posiblemente eso también era un factor que influía en mi anormal comportamiento.
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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Mar Oct 23, 2012 12:59 pm

Si ella accedía a ser formalmente su novia no tendría ningún motivo para impedirla que le diera besos o abrazos aún estando en público, para algo serían pareja... Pero en caso de que ella decidiese que era demasiado pronto para saber si congeniaban o no lo bastante para estar juntos y necesitaba estar un tiempo en plan amiga con derecho a algo más ahí si que tendría algún que otro motivo para reducir los cariños, y más si era en público ya que no lo veía demasiado ortodoxo. Sus principios eran un poco raros y anticuados pero era fiel a sí mismo y jamás iría contra ellos por muy enamorado que estuviera de ella. Una buena relación se basaba en la confianza y en el respeto junto a otras cosas, ella tendría que respetar sus decisiones así él respetaría las de ella.

-Si accedes a ser mi novia no tendré ningún inconveniente en que me beses y me abraces cuando sea independientemente de que haya o no gente a nuestro alrededor... pero si necesitas tiempo para decidirte pues.. tendré que pensármelo.- contestó claro sin guardarse ninguna parte, como si de un tratado se tratase. Ahí estaban sus condiciones, encima de la mesa pero no quería con ello presionarla, él igual la besaría y la abrazaría en caso de no querer formar una pareja estable aún pero.. tendría sus restricciones. -¿Quieres ser mi novia?.- había planeado que este momento no llegase hasta después de la cena o más o menos a mitad de la velada pero ya que las cosas habían resultado algo adelantadas no iba a esperar a que otra oportunidad como esta se le presentase ante él, ¿y si no tenía otra oportunidad mejor? Él no valdría para sacar fuerzas de la nada y preguntárselo cuando no tuviese nada que ver. -No creo que haya mucha diferencia del noviazgo al casamiento pero... hasta que tenga dinero para darte el anillo y la fiesta que te mereces y comprarme un traje adecuado.. creo que dará tiempo a que nos vayamos conociendo mejor como pareja.- sonrió mordiéndose el labio un poco tímido, a lo que añadió llevándose su mano derecha a la nuca la cuál se rascó indeciso.

Otra vez los nervios le atacaron haciendo que sus piernas temblasen y pareciesen bailar bajo la mesa en la que estaban cenando aquel plato que él había preparo con todo su cariño para ella y que por suerte había acertado en su elección. Tomó el tenedor enredándolo con un poco de pasta y bajó la mirada mientras esperaba la contestación de ella. Estaba como un flan, no lo podía evitar y lo peor es que le daba pánico hacer el ridículo ante ella. ¿Y si le decía que no? Pff mejor ni pensarlo... Cuando se llevó a la boca todo aquel matojo de pasta tenía la boca tan seca y pastosa por culpa de los nervios que no podía tragar bien una vez masticado asi que echó mano de su vaso con vino. Como nunca había bebido y aquel olor no le acompañaba demasiado miró con recelo aquel líquido escarlata que se movía en el interior del vaso por culpa del temblequeo de su mano izquierda. Desconfiado acercó a sus labios el borde del vaso e inclinó hacia abajo este dejando que aquel vino tinto cayese hasta mojar sus labios, entreabrió éstos dejando paso a un pequeño sorbo de vino y alejó el vaso para poder catarlo. El primer sabor le fue horriblemente asqueroso, de ahí la mueca que puso ante la acidez del alcohol y el amargor afrutado. Tragó costoso pero aún así necesitaba beber algo para que los espaguetis pasasen a su interior bien asi que volvió a beber un trago que le supo mal pero no tan horrendo como la primera vez. -No entiendo como puede tomar esto la gente...- sus caras lo decían todo, era la primera vez que tomaba algo con alcohol y aquello se reflejaba cuando bebía en esta ocasión.




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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Mar Oct 23, 2012 2:57 pm

Le miaba con mucha atención, apreciando cada gesto suyo en busca de algún momento de duda, como el simple acto de que se mordiera el labio, pues tras haberlo observado por un tiempo concluí que lo hacia cada que se sentía nervioso o se encontraba en situaciones complicadas ¿sería para él esta una situación complicada? quien sabe, a lo mejor y si o a lo mejor y no, su rostro no me decía nada, parecía un poco pensativo por la forma en que sus ojos se centraban pero ¡nada mas! Posiblemente todo se quedó en el iba y no volverá a ser ¿Qué iba a ser? a lo mejor ponerme la falda Carolina Herrera y...

Escuché atenta su explicación de como estaban las cosas, mientras que lentamente iba enarcando una ceja ¿con todo esto quería decir que ya no habría mas deliciosos besos entre nosotros? ¿no probar los labios de él? como al niño que le dan a probar un caramelo para luego negarselo ¡yo era esa niña sin dulce! y no me agradaba la perspectiva de quedarme sin él. Pero comprendía que todos teníamos nuestros límites, a lo mejor no consideraba que fuera lo suficientemente buena para él, aunque me preguntaba ¿Quién se supone que si estaría a su altura? ojalá no esa tonta bruja "Úrsula" que tenia absolutamente nada de "especial" bueno su algo especial era ser increíblemente apática y ñoña, pero claro el único que coincidía totalmente conmigo en esa descripción de la bruja era Brandon, pero ¿por qué rayos pensaba ahora en ellos? incluso las imágenes de Joel y de Sam venían a mi mente y tenia cero idea de porqué...simplemente comenzaba divagar sumida en mis temores. Yo estaba acostumbrada a conseguir mis dulces sin realmente dar algo a cambio, los dulces llegaban muchas veces a mi tan solo sonriendo pero con Ian...¡con Ian era todo diferente! me sentía diferente, es como si de verdad temiera hacer algo malo, decir las palabras incorrectas y con aquello lograr que se alejara de mi.

Me recargué totalmente contra el respaldo de la silla, acomodé mis manos sobre las mesas con cuidado de no apoyar en lo absoluto los codos y tomé un poco de aire. Yo definitivamente iba a decirle que si antes de que me diera aquella explicación, pero ahora no sabía que hacer, porque si le decía que no pensaría que él no me importaba y que me daba igual su compañía, por el contrario, si mi respuesta era afirmativa quizás pensaría que únicamente lo hacia por los besos públicos, algo que en este punto me venía dando lo mismo ¡yo sólo lo quería a él! y ¿si esa era la razón de su condición con los besos? es decir ¿si él igual me quería sólo para él y para asegurarse de que no besaría a nadie más que a él veía necesario ser novios? no es como si viera el noviazgo como un deber o algo malo, más bien me parecía algo tan increíble aunque lleno de compromiso por ambas partes...pero entonces ¿confiaba en mi si aquella había sido su idea? comenzaba a asustarme, más por la perspectiva de que desconfiara de mi que de otra cosa.

Discreta y hábil moví mi mano a mi bolso sacando de ésta una pluma, si ¡siempre tenia una a la mano! una nunca sabia cuando se vería en la necesidad de escribir, y también un cacho de papel. Acomodé el papel en una orilla de la mesa, justo cuando le escuché opinar del vino, algo que inevitablemente me hizo sonreír, al parecer jamás lo había probado pero esta ocasión deseo hacerlo ¿por mi? ¿por nuestra cita? suspiré escribiendo una palabra de dos sílabas en el papel - Es un gusto adquirido, o al menos es eso lo que decía mi padre cada que cenaba con ellos, algo que realmente no ocurría frecuentemente, pero siempre había vino y, en un principio, tampoco me gustaba...pero siempre puedes tomar agua - sonreía amable. Doblé el papel en cuatro y estiré la mano - ten tómalo, ahí esta mi respuesta - suspire profundamente, tratando de mantenerme bien, tranquila y sonriente como siempre y no ansiosa - pero antes de que lo abras necesito que me respondas algo...mi respuesta en el papel no cambiará a pesar de lo que me respondas, así que quizás sea un arriesgue para ti...pero de no responderla no podrás abrir el papel - me encogí casualmente de hombros suspirando, él siempre podía decir que se rehusaba a responder o que no tenía porque verse condicionado pero sólo así me sentiría mas tranquila o sabría en que sentido actuar - ¿ Confías en mi?¿Lo suficiente como para estar seguro de que siempre te seré fiel sin mas? - ahora fuí yo quien tomé una copa de vino para refrescar mi garganta, tenía un buen sabor... no era añejo pero seguro de una buena cosecha. Mi mirada viajó rápidamente al papel donde había escrito "si" con mi habitual letra. Luego lo miré a él y sonreí.
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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Miér Oct 24, 2012 11:13 am

Intentó calmar sus nervios comiendo más de su plato pero el estómago se le había cerrado nada más pronunciar aquella pregunta en voz alta y esperaba con ansias su respuesta, una respuesta que parecía no llegar y le estaba matando de la angustia por dentro. Alzó nuevamente su vaso de vino y bebió un buen trago de golpe para tratar sofocar la espera y que el nudo de su garganta se le deshiciese un poco, lo justo para seguir comiendo. Pero ni aún así logró quitarse algo la presión de encima. Encima, a continuación, vino todo un mal trago. Ian observó con atención como ella se limitaba a sacar un trozo de papel de su bolso y un bolígrafo. ¿Ahora se iba a poner a escribir, ignorando su pregunta? Ian no supo cómo tomárselo pero ya su cabeza se encargaba por él de emparanoiarle y gritarle que se largase de allí, que estaba haciendo el ridículo y ella, por no hacerle un desplante más grande, había optado por ponerse a escribir en la velada para que se le hiciera más rápida y poderse marchar de allí. El corazón del ángel oscuro iba a estallar en pedacitos en cualquier momento al no ver su atención reflejada para él. ¿Tan importante era aquello que estaba escribiendo como para evadir su pregunta en este preciso momento?

Suspiró desviando la mirada de la mesa, parecía que había metido la pata hasta el fondo, eso le pasaba por ser un bocazas. Debería actuar como de costumbre, quedarse callado y apartado de los demás para evitar situaciones tan incómodas como esta que había propiciado. Definitivamente ya se le había ido el apetito, tan sólo quería irse a su cuarto y no volver a saber nada ni de chicas, ni de sentimientos ni chorradas de estas que sólo habían conseguido angustiarle y hacérselo pasar bastante mal. No quería saber nada del mundo en general.

Estaba por levantarse de su asiento cuando ella le entregó la nota de papel doblada, él miró la notita de malas formas y después a ella arqueando una ceja. Tomó con su mano la pequeña anotación pero antes de abrirlo se detuvo al escuchar los requisitos de ella. Echó la espalda totalmente para atrás recostándola sobre el respaldo de la silla y miró fijamente a Diane, serio, mucho más que de costumbre. ¿Que si confiaba en ella? ¿Ahora a qué venía aquello? La noche que pasaron juntos él se había abierto a ella como nunca lo había hecho antes con nadie, la había confesado sus sentimientos hacia ella, incluso hacía unos minutos atrás la había dicho que se estaba enamorando mucho de ella... También la aseguró que confiaba en ella... ¿Por qué ahora desconfiaba de que él no confiase en ella? Si quería estar con ella en serio y tener una relación estable claramente significaba que confiaba ciegamente en ella... Suspiró agachando la cabeza con la mirada perdida en sus manos que estaban entre medias de sus piernas abiertas jugando con la notita, obediente, sin abrirla como ella quería. Se tomó sus buenos minutos dejando que el silencio inundase la sala de la casita del árbol, no tenía que pensarse nada pues él bien conocía sus sentimientos y sabía que tenía una fe ciega en ella. Se levantó dando la impresión de que se iba a marchar de allí pero lo que, sin embargo hizo, fue algo que hasta a él mismo le impresionó. Caminó hacia ella y se arrodilló en un lateral de la silla donde ella estaba sentada, tomó una de sus manos y la miró directamente a los ojos mostrando su parte más débil y vulnerable.

-Confío en ti como para abrirte las puertas de mi corazón y desvelarte lo que nadie sabe sobre mi y mi familia. Confío en ti lo suficiente como para atreverme a descubrir un mundo nuevo si es contigo a mi lado. Confío tanto en ti que poco me importa si lo que has escrito en este papel cambia de parecer en tus labios al escuchar mi respuesta porque no me sirve otra respuesta que no sea la propia dicha por tus labios aunque no concuerde con lo escrito, pues lo escrito jamás lo sabré.- tomó el papelito y se lo metió en la boca de golpe masticándolo y ablandándolo con la saliva hasta poder hacer una bola asequible que pudiese tragar sin dificultad, y así lo hizo, se lo tragó sin más sin dejar de mirarla demostrando de esta forma que confiaba en ella, más no podía hacer. Ian era de demostrar las cosas llevándolo a la práctica siempre porque bien sabía que las palabras se las llevaba el aire y que la gente hacia promesas que nunca llegaban o pensaban cumplir. Él lo que decía lo cumplía y aquello era una muestra de ello por muy locura que fuese el comerse un papel, lo hacía por amor a ella.




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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Miér Oct 24, 2012 3:13 pm

No sabía muy bien que interpretar de su repentina seriedad, su mirada tan firme e inexpresiva me ponía de nervios, tal parecía que estaba pensando en algo por la postura que había adquirido sobre la silla: Muy bien sentado con la espalda firme y sus ojos clavados a mi ¡Olas espumosas! me estaba poniendo muy nerviosa, tanto que mis manos se arrugaron un poco sobre el coqueto mantel y me vi obligada a desviar la vista de sus ojos, aquellos ojos tan preciosos que en realidad jamás me cansaba de ver pero que justo ahora me miraban con tanta intensidad que no me atrevía a sostenerle la mirada. Me centré en su nariz y sus labios, pero no en su mirada, incluso sentía que me hacía chiquita en mi lugar.

¿Tan mala había sido mi decisión? era consciente de que a mi me estarían comiendo los nervios si alguien me dejara con la pregunta en el aire sin que la otra persona dijera algo en un tiempo, y que de pronto lo que dijera no fuera exactamente la respuesta que uno esperaba, al menos una que te diera la tranquilidad de saber que diría la otra persona. Tomé aire y junté ahora mis manos, colocandolas justo en sobre mis piernas jugando con los dedos pulgares, me daban ganas de agachar la mirada y esconderme de su seriedad, no me agradaba mucho cuando se ponía así de pensativo, pero ¡tenia que aguantar! él había sido tolerante y yo tenía que serlo por él, además me interesaba demasiado saber si iba a acceder a responder mi pregunta ¡Poseidon y Afrodita quisieran que si! porque de lo contrario estaba segura me pondría a llorar por solo los mares saben cuánto.

De pronto escuché un pequeño ruido de la silla en la que él se sentaba y con mi vista aprecié como él se levantaba de su asiento ¡Caracolas! ¡Se iba a marchar! mis ojos se abrieron como platos y yo ya estaba dispuesta a lanzarme encima pidiéndole que no se marchara, por muy patética que me viera en esa situación pero...cuando alguien en verdad te importaba, a pesar de tus temores te aventurabas, ya luego me enteraría de si confiaba en mi o no, y trabajaría en ello para que en realidad lo hiciera, no deseaba decepcionarlo. Pero para mi sorpresa no comenzó a andar hacia la puerta, sino hacia mi, yo lo miré muy atenta, admiraba cada paso que daba en mi dirección hasta que...se detuvo a mi costado y se puso de rodillas. Mi boca se secó y mis ojos se abrieron aun más llena de sorpresa, me giré hacia él apretando cariñosamente la mano que me tomaba. Le miré ahora a los ojos escuchando todo aquello sin dar crédito a sus palabras ¿enserio confiaba tanto en mi?. Mi corazón latía acelerado de la emoción y mis ojos se pusieron cristalinos mientras le veía tragar el papel ¡Estaba loco Ian! pero había algo tierno y honesto en su acto.

Me lancé hacía él en un abrazo rodeandole por el cuello, bajando así de la silla y poniéndome de rodillas a su altura. Lo besé, si...no me importaba su dichosa condición de que si no eramos novios oficialmente nada de nada y con ello adiós a mis deliciosos dulces, yo simplemente quería besarle...llenarlo de amor y transmitirle todo el sentimiento que me embargaba en este justo momento. Mi beso fue largo, exigente y emotivo, no deseaba soltarlo ...me negaba a dejarlo ir, pasara lo que pasara después deseaba tenerlo así, para mi. Posteriormente me fui alejando lentamente al tiempo que tomaba su rostro entre mis manos, le miré con sinceridad a los ojos llena de profundo afecto - Ian... yo, debes saber que tu me gustas...te lo di a entender aquella noche en mi cuarto y lo recalco ahora, también te quiero ¡me haces sentir tan especial y feliz cuando estoy contigo! oh... yo solo quería saber si confiabas en mi, dependiendo de tu respuesta trabajaría en ello para ser una mejor persona para ti ... - tomé un poco de aire llenándome de fuerza - creo que hay mas de un aspecto en mejorar, pero me encanta saber que confías de entrada en mi...yo igual confió plenamente en ti y yo bueno, mi respuesta del papel como la de hora es la misma...yo Ian...me gustaría ser tu novia... así que ¡SI! - mantuve su rostro acunado, mi rostro sonrojado, nuestras miradas encontradas y mi corazón parecía que brincaba por dentro.

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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Miér Oct 24, 2012 4:13 pm

Su corazón se sobresaltó cuando de golpe la tuvo encima, ni la olió llegar si quiera. Su movimiento tirándose sobre él fue tan inesperado que casi salta asustado hacia atrás, suerte que ella fue más rápida que él y en un abrir y cerrar de ojos le tenía bien agarrado por el cuello en un intenso abrazo que él correspondió sucesivamente pasando sus brazos entorno a la cintura de ella para pegarla todo lo que pudo a su cuerpo. Sintió también aquel energético beso que la sirena inició sin cortarse un pelo y quedó preso en él como con unos grilletes invisibles que le ataron de inmediato a ella para no poder liberarse, tampoco es que tuviese voluntad de hacerlo. Toda la mala racha pasada en aquellos molestos minutos de silencio habían quedado atrás y habían sido borrados con aquel sincero gesto de ella. Y pensar que hacía unos instantes atrás había pensado en que podría estar siendo rechazado y que debería irse a su cuarto para olvidarse de la existencia global del mundo entero...

-Pero es que no sé cómo has podido si quiera dudar de si yo confiaba o no en ti cuando hemos pasado tantas cosas juntos aquella noche... ¿Acaso crees que te besé sin confiar en ti o que pasé la noche en tu cuarto desconfiando de tus intenciones? Pensé que había quedado claro allí cuando te declaré abiertamente las sensaciones que me pasaba contigo y... mis sentimientos en parte..- suspiró humedeciéndose los labios y mordisqueándose nervioso el labio. -No sé si te he dado algún motivo para hacerte sospechar que esto es un juego por mi parte o que he podido desconfiar de ti en algún momento pero... Nada de esto estaría sucediendo hoy de no ser porque me has demostrado ser una buena chica y de mucha confianza...- colocó sus manos en los hombros de ella echando la espalda ligeramente hacia atrás para poder mirarla bien de frente. -No te veo de la típica chica que me la jugaría y sólo estaría fingiendo para sacar algo de provecho.- y ciertamente esperaba no equivocarse ya que si algún día se enterase de que todo esto fue una gran mentira por su parte le destrozaría entero y perdería la poca fe que tenía en las personas, es más, la única persona en la que creía era en ella, si ella le fallaba de aquella forma que le parecería humillante y rastrera se dejaría consumir por el demonio que llevaba dentro y acabaría perdiendo la humanidad que le quedaba y le hacía diferenciarse del resto de ángeles oscuros teniendo un comportamiento mucho más humano y racional.

Alzó la cabeza un poco cerrando los ojos y tragando saliva, ya tenía una idea formada en su cabeza de cómo sería la respuesta de ella que parecía que jamás llegaría porque lo que pensaba que era tan simple y fácil de responder se estaba convirtiendo en toda una odisea... Pero por fin, y menos mal, llegó la ansiada respuesta. Una respuesta afirmativa como ya preveía en sus pronósticos mentales pero que sin duda le supo a gloria y sorpresa. -¡Sí!.- gritó con rabia de pura alegría haciendo un gesto de triunfo con su puño izquierdo. -Perdón, no sabes cómo he deseado este momento desde hacía días...- se disculpó por su brusquedad pero tanta presión le estaba matando dentro y ahora al saber que por fin era su novia formal había estallado en aquel grito de júbilo incontenible. -Trataré de que no te arrepientas de darme esta oportunidad, te lo juro. Te trataré como la princesita que eres para mi.-




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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Jue Oct 25, 2012 11:25 am

Sus palabras estaban llenas de razón si pensaba en ellas con algo de detenimiento, si no me hubiera tenido confianza no estaríamos teniendo esta cita e incluso no me hubiera pedido ser su novia ¿no? pero es que los temores me saltaron inesperadamente cuando me puso aquella condición, ese límite que me impedía besarle en cualquier momento...limitándose todo a cuando estuviéramos solo los dos. Bien no entendía bien aquello, pero lo que si es que muy posiblemente yo había malinterpretado toda la situación. Respiré profundamente ladeando un poco la cabeza en comprensión.

Negué con la cabeza, sin separar la mirada de él, cuando comenzó a decir si me había dado algún motivo para dudar de él...aunque en realidad si pero no así como él lo decía o hacia ver, mas que nada todo dudé por lo de la condición por mi falta de entendimiento. Terminé soltando un largo suspiro mostrando una sonrisa amplia y tranquila, él enserio confiaba en mi, me lo confirmaba dando varias razones de porque creía eso pero lo más importante es que lo demostraba al seguir delante de mi, al estar aquí y el haberse esforzado en organizar todo para nuestra primera cita. Aun recordaba las dudas que le entraban sobre éste día cuando me propuso todo en mi cuarto, su mayor temor era que fuera un fiasco y ¡ Aquí nos encontrábamos! el uno frente al otro en un sitio muy romántico. - Gracias por pensar todas esas cositas buenas de mi y gracias por confiar en mi - mi voz sonaba suave y agradable, diciendo cada cosa con una sonrisa dibujada en el rostro - y tu jamás me has dado motivo alguno para hacerme sospechar de que esto es un juego para ti o así, es solo que no lo se...necesitaba escucharlo directo y claro - me encogí de hombros - no lo se en algunas ocasiones puedo ser un poco...ehm incrédula o nerviosa, aunque ésto ultimo extrañamente...solo contigo - y ahí estaba yo, diciéndole al guapísimo capitán de rugby que me ponía nerviosa, algo que jamás me hubiera visto haciendo en cualquier otra caso.

Me asustó un poco cuando él grito pero también me hizo reir de buena forma, mi risa no era alta, sino mas bien discreta. Yo ya no sabía bien la razón de mi risa, si era por su entusiasta reacción al escuchar mi respuesta, si era mi forma de liberar mi estrés repentinamente acumulado o era todo culpa de la felicidad que me llenaba al saber la consecuencia de su pregunta y mi respuesta, desde ahora Ian y yo eramos novios, oficialmente eramos novios y yo no podía encontrarme más feliz. He de admitir que me sorprendió que dijera que me trataría como la princesa que yo era para él, nuevamente me sentía en un cuento de príncipes y princesas, aunque claro ésta era una nueva y muy original historia de amor. - por lo que yo veo, es que ésta es una oportunidad para los dos, porque tu también me estas dando una al abrir tus sentimientos hacia mi y te prometo que no te fallaré - o al menos eso intentaría, y no pensaba aquello porque creyera que le iba a fallar...es solo que en el intento se encontraba mi decisión a encontrar la forma de que no se arrepintiera de tenerme como novia.

Volví a abrazarle con mucho cariño luego de que él impusiera cierta distancia para, al parecer, observarme de mejor forma. Pero ahora yo quería otro de sus abrazos, esos tan cálidos y cariñosos que sólo él podía darme y que me hacían sentir tan cómoda y feliz - Ahora...ahora somos novios...bueno tu el novio y yo la novia - suspiré con anhelo aquello alzando la vista para verlo a los ojos - y ... me gusta mucho como se escucha eso de princesita...tu princesita mi querido ángel guerrero. - le sonreí con cariño sin dejar de abrazarlo, posiblemente lo mejor hubiera sido ponernos de pie y seguir con la comida o abrazarnos pero de pie, pero es que estando de rodillas me sentía mas cercana a todo él, pues lo alcanzaba mejor.

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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Jue Oct 25, 2012 2:14 pm

Dejó caer el culo hacia abajo sentándose sobre sus propios pies mientras la miraba y escuchaba emocionado sus palabras poniendo toda la atención del mundo. Sus ojos, ya relucientes de por sí, tomaban más brillo adornando aquella cara de niño que se le ponía al mirar a su princesita con toda la ternura que le inspiraba y llevaba dentro. Cansado de estar en aquella postura que pasados los minutos se le hacía pesada y algo dolorosa para las articulaciones y músculos, decidió dejarse caer hacia atrás y estirar las piernas hacia delante quedándose en una posición mucho más cómoda en el suelo, sentado. Alzó ambas rodillas dejando a la sirena en medio, rodeada. Alargó los brazos para tomarla y aproximarla a él abrazándola con todo su amor. Hundió la cabeza en su hombro prodigando su piel con caricias tenues de su prolongada nariz y tentando quizás con algún cosquilleante beso de sus labios o un simple roce afectuoso de éstos.

-Tú también me pones bastante nervioso... no sé por qué pero... no hago más que temblar y sentir una sensación extraña e inquietante aquí dentro... Es como un hormigueo inmenso que no cesa con nada y... me hace suspirar mucho y que no pare quieto... Desde que apareciste por el camino de afuera e sentido como se hacía más constante y como más fuerte..- resopló volviéndose a poner nervioso de la nada, esperaba no darle la imagen a la sirena de alguien excesivamente tonto y torpe que no sabía controlar sus emociones ni comportarse ante una chica, aunque.. en cierta parte no lo sabía; es decir, era la primera vez que estaba con una chica que fuera su novia, a solas, viviendo una vivencia de lo más peculiar y encima experimentando un montón de cosas nuevas que ni sabía poner un nombre adecuado ni describirlo.

Estando ya más relajado empezó a notar los primeros síntomas que el vino comenzaba a ejercer sobre él al ser la primera vez que bebía, aunque sólo fue medio vaso de vino ya era la suficiente cantidad de alcohol como para provocar una pequeña oleada de calor dentro de su estómago que se desplazó inmediatamente a su cabeza provocando que sus mejillas fuesen tomando un color sonrosado. Definitivamente no bebería más vino, las sensaciones tan raras que estaban sucediendo en su mente le habían quitado las ganas de seguir porque sabía perfectamente que corría el riesgo de emborracharse, cosa que veía muy poco apropiado para una velada como esta. No quería estropear todo lo que había logrado con esfuerzo y trabajo en apenas unos segundos por culpa del vino. De ahora en adelante bebería agua a no ser que la situación le replantease un momento en el que tuviera y fuese estrictamente necesario volver a tomar del líquido rojo. -No pensé que por beber unos simples tragos de vino se me fuese a subir a la cabeza tan rápido... y apenas tomé medio vasito..- murmuró parpadeando perplejo, notaba la mente como algo ida, pesada.. lenta de reflejos... Se llevó una mano a la cara restregándose los ojos y frotando el tabique nasal, después sacudió la cabeza ligeramente inclinada hacia abajo y abrió los ojos para mirar a la sirena aturdido. -Si no te importa... cambiaré mi bebida a solamente agua...- suspiró tragando saliva por si ella se molestaba por lo ordinario que era y se enfadaba por ser tan soso en una cita bebiendo solamente agua. ¿Qué pensaría de él? Seguramente que era un flojo que ni beber sabía.

-Por cierto.. ¿Quieres seguir comiendo? Que te he interrumpido y no quiero molestarte..- dudó en si levantarse o quedarse un poco más abrazándola porque aunque ya estaba más sosegado y no tenía ningún nudo en el estómago el hambre se le había pasado por completo con lo que había comido, ahora ella era lo único que deseaba tener tanto en sus manos, como en atención y mente pero sería correcto y paciente, esperaría a que ella estuviese saciada para estar junto a ella y besarla como se moría de ganas. Mientras tanto tenía que pensar en cómo seguir la noche y no caer en un aburrido silencio que terminaría en acompañarla a su cuarto y desearla las buenas noches para después irse a su respectivo cuarto a intentar dormir, algo que seriamente tenía complicado.




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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Jue Oct 25, 2012 4:35 pm

Terminé sentada entre sus piernas, mirándole de frente a los ojos, sin que me importara lo que habría a nuestro alrededor. Su rostro me parecía encantador, ya no sólo veía a Ian, a un amigo o al sexy capitán de Rugby, ahora me encontraba viendo a mi novio de frente y, a pesar de que no había cambiado absolutamente nada físicamente, me parecía captar en él algo diferente. A lo mejor todo era cosa de que lo veía con otros ojos, los de una perdida chica enamorada que se sentía extremadamente feliz de tener de novio a un chico extraordinario, tan sólo había que escuchar unos segundos su propio corazón para comprobar su estado anímico. Aunque viéndole con mayor detenimiento, podía encontrar cierto cambio en él físicamente, es decir no es que su cabello, ojos o piel hubiera cambiado radicalmente, pero en sus gestos y su mirada ahora apreciaba un rasgo de felicidad, él también parecía feliz por todo esto, y aquello no hacía más que ponerme de mejor humor y hacerme sentir bien.

Por mis hombros sentía un poco de cosquillas, pues sus labios rozaban mi piel en ligeros besos. Yo llevé mis brazos hacía él en un dulce abrazo, subiendo y bajando mi mano derecha en su espalda de forma cariñosa, dí un dulce beso en su cabeza y escuché todo aquello sobre sus nervios. Él describía un sentir parecido al mio con aquello de los nervios, me parecía realmente curiosa la forma tan tangible en que describía sus sensaciones, es como si con sus palabras fuera capaz de transmitirme aquello. Moví mi mano izquierda a su mejilla acariciándola como si se tratase del pétalo de un girasol. - Son los síntomas de amor, yo sentía todo eso cuando me estaba arreglando antes de venir, no se si me encontrarías lo suficientemente bonita para la ocasión, pero como que todo eso que sentía se fué cuando te vi tan guapo parado frente a la cabaña - suspiré besando su nariz - entonces pensé "¿Por qué me pongo tan nerviosa? todo se ve perfecto, él se ve perfecto...sera una noche de ensueño" y mira que hasta ahora así ha sido. Claro que aun me dan repentinamente mis nervios teniéndote cerca y temer regarla pero...trato de controlarme para disfrutar aun más de tu valiosa compañía - mi sonrisa creció y mi mirada repentinamente se dilató.

No pude contenerme y esbozar una sonrisa muy divertida al escuchar lo del vino, era normal que sintiera aquello si no estaba habituado a tomar ni una pizca de alcohol, de hecho me hubiera sorprendido que siguiera tomando más sin más, aunque a la próxima le recomendaría tomar una botella con menos alcohol en su mezcla para que se fuera habituado, pues había vinos con diferentes niveles de alcohol, así como diferentes bebidas. Acaricié su mentón con mi dedo pulgar e índice y posteriormente lo besé en aquella parte - por mi está bien que tomemos agua, no quiero que terminemos mal al final de la noche, aun hay bastantes cosas por disfrutar del día de hoy ¿no te parece? - vuelve a besar su mentón y luego acaricia su mejilla, como gesto de mucho aprecio - y bueno, conforme más vayas tomando vinos, licores y así te vas a ir acostumbrando al alcohol...no es como hubiera un aguante instantáneo. Como el gusto adquirido así es lo otro, media copa esta bien para empezar.

Me mordí ligeramente el labio cuando me preguntó si quería seguir comiendo, aquella pregunta me era complicada de responder, ya no tenía hambre pero su comida sabía fabulosamente bien, no sabía cuando volvería a cocinarme y pedírselo sería todo un abuso de mi parte...la ollita estaba llena de fideos ..¡riquísimos fideos! y yo no quería desperdiciarlos ¿me dejaría llevármelos? me daba pena preguntarle pero yo quería su comida, tan poco acostumbrada estaba a que alguien me cocinara con cariño que bueno...quería mas. Alcé la vista hacia la mesa, ahí vi mi plato aun con un poco de fideos, estiré mi mano y con cuidado coloqué el plato entre nosotros - se me hace una grosería no terminar de comer esto que esta riquísimo, enserio creo que si no te importa al final me llevo lo que sobra ehm - sus mejillas se tiñeron de un intenso rojo, ella no solía pedir nada para llevar, jamás recalentaba nada pero...en fin todo era diferente con Ian, diferente y especial - Por otro lado no quiero dejar tu abrazo, no ahorita, no quiero marcharme ni moverme...todo se me hace tan mágico - de mi salió un suspiro profundo y amoroso, vi mi plato y tomé el tenedor, enredé un poquito el cubierto agarrando un poco de spaguettis, y comí, luego enredé mas fideos y los acerqué a su boca - por favor ayúdame a terminar - le guiñé un ojo y me pasé la puntita de la lengua por mis labios - mira que saben muy ricos, mi novio cocina delicioso ¿sabes? creo que cualquier chica desearía tener un chico así - y luego se me ocurrió hacer algo, antes de que tan siquiera decidiera abrir la boca. Me acerqué a sus labios y lo besé, un beso cariñoso pero profundo, me atreví a repasar sus labios con mi lengua, luego la introduje un poco mas obligandolo a abrir la boca y en eso me separe y acerqué a su boca el tenedor con spaguettis, la punta del tenedor estaba entre sus labios, no quería ser muy brusca con el acto asi que lo dejé a esa altura, entonces le sonreí traviesa.



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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Sáb Oct 27, 2012 4:24 am

Se pudo sentir orgulloso al escuchar por boca de la sirena que la cena que se había molestado en preparar era una pena que se quedase ahí desperdiciada y que si sobraba quería llevársela después, a él le parecía perfecto porque así no tenía que tirar nada a la basura, odiaba desperdiciar las cosas o que se echasen a perder sin más. - Estás en todo tu derecho de llevarte las sobras.- sonrió cálidamente acariciando la mejilla de ella con una pizca de orgullo floreciendo en su interior, era la primera vez que alguien le daba méritos por hacer algo. Normalmente o pasaba desapercibido o simplemente se dedicaban a menos preciar todo aquello en lo que trabajaba duramente desmoronando todo lo logrado y rebajando su orgullo que parecía crecerse ante las adversidades por fuera pero que por dentro estaba totalmente destrozado. Al fin y al cabo, aunque no sabía mentir bien si que sabía fingir o aparentar emociones o sensaciones totalmente falsas. Toda su vida se había basado en ese tipo de falsedad en el que te creas una fachada que sirve de escudo para que nadie sepa cómo estás en realidad. A la gente siempre le daba la imagen de alguien neutro que ni se reía ni se enfadaba parecía carente de emociones, nadie sabía nunca lo que pasaba por su mente ni lo que acontecía en su vida. Siempre era un enigma para todo el mundo, ahora lo seguía siendo excepto para Diane, en parte, porque aún no sabía de él ni una cuarta parte. -Tenemos tiempo suficiente para abrazarnos, no te preocupes y come tranquila, aunque tampoco quiero que te hinches a comer sólo por pena. No quiero que te pilles un empacho y terminemos en la enfermería.- se rió negando con la cabeza mientras deslizaba sus manos por los brazos de ella hasta que ella se levantó para tomar su plato y ponerlo entre ambos. La miró con curiosidad, no tenía hambre pero bueno, algunas pinchadas no le harían mal y, a parte, el vino le tenía una nube aturdidora bastante extraña que le hacía pensar que estaba flotando o levitando levemente del suelo. La percepción de la realidad la tenía un poco difusa, suerte que esos efectos eran pasajeros y en unos minutos, en cuanto el alcohol se le bajase de la cabeza, volvería a recobrar todos sus sentidos al cien por cien.

Ya estaba preparado mentalmente para hacer el esfuerzo de comer hasta ayudarla a terminar su plato pero lo que no se esperaba era que le besase de aquel modo, tocándole con su lengua en su propia boca, cosa que le extrañó un poco y casi no supo corresponder pero como era un beso no dudó en tratar de espabilarse y reaprender rápido para poder besarla con el mismo grado de intensidad. Al separarse ella se vio con el inicio del tenedor cargado de espaguetis justo en los labios, no tuvo opción, abrió la boca y recibió la comida masticando obediente como si fuese un perro amaestrado mirándola fijamente con devoción. -Respecto a lo del alcohol... me quedo con mis zumos de frutas y mis batidos de chocolate... Y de vez en cuando algún refresco con gas. No me gusta el alcohol y quiero seguir manteniendo mi cuerpo sano de... bebidas que puedan dañar mi organismo.- al ser deportista y soñar con llegar a lo más alto quería prevenirse de caer en vicios perjudiciales que pudieran estropear su excelente condición física, por ello no bebía, ni fumaba, ni tomaba drogas de ningún tipo.

Tomó el plato entre sus manos para poder arrimarse más a ella y servir de apoyo para que ella pudiera pinchar la comida que faltaba. A la vez, él inclinó su cuerpo hacia ella para besarla en la mejilla. Ya que ella le había besado de aquella forma a él, ahora sentía unas inmensas ganas de besarla y probar el sabor de su piel. Aún se acordaba de la textura de su cuello cuando aquella noche rompió barreras y se atrevió a lanzarse a la aventura que le suponía su cuerpo, pero sería paciente y esperaría lo que tuviera que esperar hasta que ella acabase de cenar, entonces ahí si que intentaría experimentar todo aquello que su propio cuerpo le estaba pidiendo a gritos. -Ahora que somos novios tengo muchas más ganas de besarte y abrazarte, es como si.. al decirme que sí mi deseo por ti haya crecido de golpe...- tragó saliva y respiró profundo mirándola a sus azulados ojos. -Supongo que será pronto pero... quizá no esté de más decirte lo mucho que me importas y todo lo que te quiero. Sólo ha pasado casi una semana desde que mis sentimientos despertaron por tí pero... Siento que aquí dentro..- sostuvo el plato con una sola mano para llevarse su mano derecha a su propio corazón. -Eres el mayor regalo que la vida ha podido darme sin merecerlo... y yo... te quiero, siento que te quiero mucho.-




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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Dom Oct 28, 2012 1:39 pm

Ver a Ian comer era todo un deleite, el movimiento de su boca y su mirada clavada tiernamente era una excelente combinación que aceleraba mi corazón. Parecía obediente cuando masticaba y al mismo tiempo sentía como si con su mirada me abrazara ferviente, mientras que dentro de mi, nacían las ganas de abrazarlo nuevamente y perderme en sus carnosos labios imitando el movimiento de su boca y labios de ahora. - No creo que me enferme por comer todos estos ricos fideos, y no comeré de más lo prometo, porque eso me impediría comer mañana y solo los caballitos de mar sabrán cuando volveré a comer algo tan rico - suspiré y sonreí amorosa en su dirección, tomando ahora un poco más de spaguetti.

Conforme masticaba y comía encantada lo que aun quedaba de comida lo miraba con mucha curiosidad y afecto, escuchando muy atenta cada cosa que decía provocandome sonrisas continuas. Me agradaba sobremanera que le gustara tener cuidado de su cuerpo y que se alimentara sanamente, eso era algo a lo que no muchos se ponían cuidado, atascándose de comida super grasosa, rápida y sin balance. Era posible que ahora a esos chicos la comida no les afectara pero a largo plaza afectaría su físico, salud y con ello su rendimiento general. Claro tampoco era como si todos nos tuviéramos que matar de hambre, era solo cuestión de buscar un balance en todo lo que ingeríamos, por algo existía el dicho "eres lo que comes". Por otro lado iba asimilando y guardando todo lo que me decía, le gustaban los juegos de fruta ¿le gustaría todo tipo de fruta? o ¿era alergico o no le gustaba alguna? y eso ¿qué cosas no le gustaban? ¡Menudas Algas! tenia que hacerle un montón de preguntas para saber mas de él, quería saber. También había entendido que le gustaba el chocolate, eso me daba una muy buena idea para más adelante. - No sabia que te gustaba la fruta ¿te gusta de todo tipo de fruta? o ¿Solo en zumos y así? - pregunté mirándole muy atenta y ladeando un poquito la cabeza.

Justo cuando él movía el plato tomé lo ultimo que quedaba de la comida, dejando luego el tenedor sobre el plato mientras masticaba de forma educada. Mis ojos se posaban sobre los suyos y sus palabras comenzaba a parecer una agradable melodía. Mis mejillas se tiñeron de rojo al escuchar que deseaba abrazarme y besarme más, anhelaba lo mismo pero en si lo quería todito a él por siempre a mi lado, no sólo físicamente sino tambien emocional. Sus siguientes palabras no fueron menos dulces pero si más emotivas, mis ojos se dilataron y mi corazón aun más feliz, se acelero. Sus palabras eran tan sinceras que eran penetrantes y casi palplables, definitivamente él era un chico con intenciones buenas, de lo contrario no hablaría con tanta emotividad. Nunca antes alguien habia expresado tanto afecto por mi, buen quizás mi nana quien desde siempre estuvo al pendiente de mi y el sincero amor por mi amiga Sam...pero no más, cada vez su compañía se volvía mas cómoda.

Tomé el plato y lo dejé sobre la mesa con el suficiente cuidado para que éste no cayera o se rompiera, solo necesitaba dejarlo en algún lugar para poder seguir hablando y algo más. Me estire sobre su cuerpo y lo rodeé cariñosa por el cuello y lo besé dulcemente, sin prisa a comparación con el beso antes de la comida - Muchas gracias por sentir todo eso sincero por mi, gracias por querer tal y como soy, aunque creo que aun hay muchas pero muchas cosas por conocer de cada uno. Eres un chico maravilloso y creo que no es apresurado, es simplemente que cuando el amor encuentra el lugar a donde pertenece...es inevitable que éste rápidamente despierte comencé a dejar una serie de besos cariñosos sobre toda su mejilla, mordiendo incluso un poco hasta llegar a su oreja - Te quiero Ian...enserio que si, gracias por pedirme que sea tu novia...seré muy buena contigo, te cuidaré y te querré honestamente, daré todo lo que tenga para que nuestra relación vaya lo mejor que se pueda día con día, porque intuyo muy dentro de mi que eres y seras alguien muy especial, más especial de lo que eres... - susurré todo sobre su oreja, cariñosa. Al terminar bese el centro de su oreja y luego comencé a contornearla toda hasta llegar a su lóbulo, mismo que mordí y jalé un poco juguetona - Te quiero mucho - murmuré antes de dejar su oreja y volver a sus labios.

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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Lun Oct 29, 2012 11:09 am

Sonrió observando como se iba acabando el plato de comida poco a poco, se veía que le gustaba porque de lo contrario era imposible que siguiese comiendo con esas ganas y esa emoción insistente por llevarse las sobras para comérselas mañana o cuando fuese. Había comidas que pre calentadas de un día para otro estaban buenas pero dudaba que aquellos espaguetis estuvieran tiernos... estarían secos y algo carentes de sabor.

-Puedo cocinarte siempre que quieras.- dijo recibiéndola con los brazos abiertos cuando terminó de comer y se unió a él tras dejar el plato encima de la mesa. La acunó entre sus brazos abrazándola de forma protector y cargado de afecto y cariño, correspondió su beso controlando el ritmo para no motivarse demasiado y romper aquel instante que era maravilloso. Porque besarla siempre era gratificante, y aunque los besos con una dosis bastante elevada de intensidad le hacían enloquecer también estaban estos besos lentos, pausados y realmente tiernos que eran sus favoritos con diferencia. Mientras el beso transcurría empezó a divagar con sus manos por el cuerpo de ella sin tocar ningún sitio comprometido, simplemente se encargaba de pasear su mano izquierda por la espalda de esta en leves caricias pasajeras y con la derecha acariciaba el sedoso pelo de la rubia. Al separarse lentamente abrió los ojos muy despacio para encontrarse con su mirada y sonreír automáticamente, con ella no podía fingir ni mostrarse serio o indiferente. Ella le colmaba de alegría y eso después se reflejaba en cada poro de su piel.

-Claro que me gusta. Es mi comida favorita.- respondió tomándose un poco más de tiempo en añadir más información al tema porque sus labios le llamaban. Acortó nuevamente la distancia entre ambas bocas y entreabrió la suya capturando con sus dientes el labio inferior de ella, de ese modo pudo chuparlo y lamerlo para después abrir más la boca y besarla algo menos lento que el anterior beso pero sí con algo más de fuerza y garra demostrando una vez más su rápido aprendizaje y su descaro atrevimiento innato. -Me gusta toda la fruta existente tanto en pieza, sola, acompañada con yogur, helado, chocolate o cualquier dulce.. como triturada o licuada.- confesó próximo a sus labios volviendo a mirarla fijamente y acariciando ahora su rostro echando un mechón tras su oreja. -La fruta junto al rugby y tú sois mis pasiones.- no pudo resistirse a besarla por tercera vez consecutiva, esta vez en forma de pequeños y cortos besos que caían como agua de lluvia sobre sus tiernos labios femeninos.

Las confesiones de ella le arrebataron uno de esos suspiros que tan poco estaba acostumbrado a soltar pero que le salió desde lo más profundo del alma, se sonrojó ligeramente pero estaba tan encandilado con ella que ni le importó lo más mínimo. A partir de este punto no había planeado nada, sólo había pensado en la cena y ya porque se pensaba que aquello duraría bastante pero ahora que había finalizado se sentía algo perdido porque no quería terminar ya con la cita pero tampoco sabía qué hacer para alargar el momento. La próxima vez trataría de pensar en más cosas o por lo menos tener un plan b por si el a se acababa rápido.

-Esto se parece a una de esas típicas películas petardazo y empalagosas para niñas quinceañeras hormonadas pero... Yo te quiero más.- se rió de aquello, jamás hubiese pensado estar así de ñoño con una chica, se sentía bastante absurdo pero a la vez religiosamente bien. -¿Has imaginado alguna vez que esto hubiese acabado como está empezando ahora? Es decir... ¿Te imaginaste alguna vez que tú y yo estaríamos juntos alguna vez?.-




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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Miér Oct 31, 2012 7:14 pm

Que Ian me dijera que cocinaría para mi siempre que así lo quisiera no tenía precio, tan solo imaginarme comiendo o cenando, cada que se me antojara algo de excelente sazón y hecho por sus propias manos era como encontrarme en el cielo de la comida. Pero no podía abusar de ésto que me ofrecía por mucho que me gustara, claro que de cuando en cuando le tomaría la palabra, aunque no siempre, además siempre estaba la oportunidad en que yo de perdis lo invitara a comer para que él no cocinara, cocinaría yo para varias pero ¡realmente no deseaba intoxicarlo! enserio que podría demandarme. Y era justo en estos momentos cuando me lamentaba de no haber aprendido de la persona que cocinaba en casa, bien me decía mi nana que daño no me haría en aprender, aunque claro siempre le preguntaba que para qué rayos tenia que aprender si siempre tendría quien lo hiciera en mi lugar...¿a él le gustaría enseñarme? ¿tan siquiera me atrevería preguntarle? o peor aun ¿ estaría dispuesto a soportarme en el proceso de enseñanza-aprendizaje? - trataré de no abusar de tu agradable propuesta Ian, si no me hubieras comprobado con estos spaguettis a la bolognesa que cocinas muy rico quizás no estarías en tanto riesgo de que realmente te llegara a pedir el favor de cocinar...lo siento solo puedo prometer que intentaré no abusar - le guiñé un ojo, mordiéndome la lengua a querer formular mi pregunta sobre enseñarme.

Sus besos pasaban poco a poco de dulces y tiernos a coquetos y atrevidos, cada uno me encantaban...su boca me encantaba con aquellos labios tan astutos como atrevidos, es como si estuvieran siempre deseoso de experimentar, conocer y reproducir. Claro que aquello no me molestaba siempre y cuando eso ocurriera conmigo y no de manera ajena a mi, es decir que no intentara con otra chica...aquello me pondría por demás celosa y me arreglaría claramente con aquella sujeta en caso de que eso ocurriera. Luego de sus besos, que tan solo me incitaban a desear mas los suyos cerca de los mios, iba poniendo atención a aquello que le gustaba, eran gustos bastante interesantes que incluso me hicieron sonreír, le gustaban las cosas dulces, chocolate y fruta poseían esa característica, él en general también se podía describir como dulce al menos en las citas, porque otra cosa era verlo en medio partido de rugby. Lo que me sorprendió es que me mencionara como sus grandes pasiones, era tan raro y a la vez encantador haberle oído decir eso - todas tus pasiones creo que son caprichosas, una por el tiempo, otra por la condición física y la última por la estética - resoplé de forma teatral y luego le sonreí - pero al parecer todas te complacen y como ellas...haré mi parte

Bien ahora ¿quién hubiera dicho que el fuerte y siempre misterioso capitán de rugby era realmente sensible? su suspiro era emotivo y sincero, mismo que abracé con mis sentidos...me gustaba verlo así, como medio relajado y feliz, aunque también podía asegurar que todas las facetas que había visto de él eran verdaderamente interesantes y atractivas, ok ¿qué no era atractivo en él? incluso su semblante de serio y casi de "no me mires" era sumamente hot, aunque su dulzura y su persona entera era mas que aquella última palabra...era maravilloso.

Rersponder su pregunta era difícil, principalmente la última ya que si me habia imaginado andando con él aunque bajo otras circunstancias donde yo, Diane Aphrodite Seammus capitana de animadoras no estaba enamorada, donde mis intenciones eran demasiado deshonestas y desleales, pero ¿era correcto decir eso? no...no lo era ¿qué tal si se arrepentía de todo y me botaba? no estaba preparada para sufrir ese desprecio justo ahora, aunque por otro lado no era bueno inicia una relación con mentiras - no a la primera pregunta Ian, no me imaginaba que terminaríamos andando de ésta forma aunque si a la segunda pregunta, aunque como dije no de esta forma tan apegada y sincera, no de tal forma de que me tuvieras muy enamorada de ti, tan emocioada y ta animada a querer ser tan buena contigo - suspiré con nostalgia - cariño realmene la vida brinda demasiadas sorpresas, pero en especial agradezco ésta que me da y que es estar contigo de forma sincera y llena de afecto mutuo - estiré mi mano y acaricié mimosa su mejilla para luego plantarle un beso profundo pero suamamente dulce, como queriendo constatar que él delante de mi era real - espero jamas decepcionarte
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Re: Crónicas de una cita {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Vie Nov 02, 2012 9:16 am

Enarcó una ceja sin entender por qué decía aquello de no abusar de él. -¿Por qué abusarías de mi?.- preguntó sonriendo con ternura ante la hermosa imagen que tenía justo delante de él y que podía acariciar con las palmas de sus manos como lo hacía ahora por su rostro totalmente acaramelado. Ladeó ligeramente su cabeza fijando la mirada en los labios de ella que ahora se movían al hablar, él se relamió humedeciendo sus propios labios. Después se aproximó y la besó tomando de aquel gesto uno de sus mayores entretenimientos desde que había descubierto que no había nada de asqueroso o malo como antes lo veía. Es que era ver a una pareja en cualquier lado del internado besándose y entrarle unas nauseas increíbles. No había nada más que le hiciese vomitar, pero eso ya había cambiado, Diane le había cambiado el chip y la forma de ver muchas cosas era totalmente distinto. Poco a poco la intensidad y el ritmo de los labios de él se fueron tornando más fogosos, más intensos y más hábiles buscando su lugar correspondiente entre los de ella. Se notaba la pasión que denotaba en él provocada por el intenso amor que sentía por la chica, nadie podría recriminarle o echarle en cara que estuviera actuando pues de la forma con que se expresaba y la notoriedad de sus ganas en cada beso no eran posible de fingir por muy buen actor que fuese. A parte, él era sumamente sincero, jamás jugaría con alguien de tal forma porque a su manera de ver, sería algo muy ruin.

-¿Y tú qué pasiones tienes?.- preguntó tras haberla estado besando durante un buen largo rato y es que no veía el momento de cansarse de besarla. Ya sus labios se habían tornado algo sonrosados por la acumulación de sangre en aquella zona tan sensible que se había visto sometida a una sucesión de movimientos intensos contrarrestados por otra fuerza equivalente pero ni eso hizo que el chico dejase de besarla porque tras realizar su pregunta volvió a besarla de forma corta para poder desviar sus besos por una de sus comisuras, su barbilla, su mentón y finalizar quedándose en su cuello.

El escuchar que había pensado estar con él pero no de aquella forma tan seria y real en el aspecto sentimental le causó algo de dudas y le puso muy nervioso al no esperárselo. A lo mejor ella había comenzado con él como un simple juego que no pudo seguir al haberse enganchado a él como él se había enganchado a ella, con la diferencia de que el ángel oscuro jamás se le pasó por la cabeza jugar con ella. -Vamos, que sólo te juntabas conmigo por puro interés propio para sacar algo de mi. Un lío... o quizás ser mi primera..- susurró un poco apenado ante tan dura realidad. Sabía, o mejor dicho, quería creer que el juego por parte de ella había terminado y que todo cuánto acontecía entre ellos a raíz de aquella maravillosa noche era de verdad y totalmente sincero por parte de ambos, de lo contrario le destrozaría psicológicamente del todo y le destruiría por completo. -No sé qué motivos tendrías para utilizarme de esa forma pero... si puedo pedirte algo te pediría que no juegues conmigo y no me hagas daño de esa forma... es lo único que te pido..- suplicó con la voz temblándole por culpa del miedo que sentía a que Diane pudiese jugar con él, obtener lo que buscase y abandonarle sin más. Si hiciese aquello... simplemente Ian se moriría de dolor, roto.. destrozado. -Te permito que me hagas daño de otras maneras, como si te enfadas y quieres golpearme hasta que lo creas conveniente.- prosiguió cerrando los ojos y como se sentía algo abatido escondió su rostro en el hombro de ella.




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Re: Crónicas de una cita {Diane}

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