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Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

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Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Jue Ago 16, 2012 12:30 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Terminó agotado con tanto trajín de un lado a otro, orbitar parecía fácil pero a la hora de la verdad era bastante difícil y peligroso porque se tenía que materializar en la mente el lugar exacto al que se quería llegar, y no solo eso, había que tener bastante control sobre uno mismo pues de lo contrario aquel que lo hacía podía llegar a su destino sin algún miembro entero. Se habían dado bastantes casos de gente que lo hizo mal y acabó desmembrada o chiquillos que recién comenzaban y resultaban muertos o heridos de gravedad. Para Ian la mayor dificultad en aquel momento fue el imaginarse la habitación de Diane porque jamás la había pisado ni de pasado pero puso todo su empeño en llevar a la sirena para descansar y reponerse sana y salva, de una sola pieza que era lo esencial. Cuando aterrizó lo hicieron ambos sobre la cama mullida de la chica, debía ser que el subconsciente del pobre ángel oscuro andaba pensando por sí mismo en una cama donde descansar mientras que el consciente de Ian se hallaba en la tarea de llevarlos a la habitación de ella. Al final ambas cosas se mezclaron y acabaron tumbados, Ian ni se acordó de que la estab abrazando y que ella estaba casi encima de él. Lo único que pensó era en que la iba a ensuciar los ropajes de la cama, pero ya se disculparía más tarde, si era preciso la compraría otros. Ahora necesitaba descansar, le dolía el cuerpo entero y los párpados le pesaban como si de ellos le colgasen elefantes.

-Lo conseguimos...- murmuró casi ido con voz pastosa y apenas sin fuerza, arrastrando las palabras. El dolor había llegado a un punto en el que ya ni sentía ni padecía, estaba tumbado que es lo que quería con los ojos cerrados, tranquilo, llevado por la calma y la paz espiritual que la compañía de su amiga le aportaba. Siempre era agradable estar con ella, sobretodo en momentos así en los que de estar solo se habría vuelto a encerrar en su cuarto por días. Ahora no, sólo quería estarse así, no moverse, estar con Diane. -Es una suerte haber llegado a tiempo...- suspiró haciendo el esfuerzo por mover el cuello y poder mirarla. -Debes tener un ángel de la guarda que te cuida.- volvió a cerrar los ojos por culpa de la fatiga.




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Dom Sep 09, 2012 2:39 pm

Los sentidos del ángel oscuro parecían haberse quedado anulados con la proximidad y presencia de la sirena que acaparaba el cien por ciento de su ser porque no sintió a la gata de Diane subiendo por la cama hata la altura de su cabeza hasta que unas cosquillas a la altura de su mejilla le llamaron la atención, a lo que se sumó las palabras de Diane respecto a su acto de presencia. Ladeó un poco la cabeza para observar a la felina restregándose contra él y tomando lugar en la almohada al lado de su cabeza. A Ian le gustaban los animales aunque los prefería raros, peligrosos y exóticos porque al ser salvajes no le solían tener tanto miedo como le tenían los animales domésticos. Pero al parecer, Parténope no era una gata muy normal o quizá Diane era la culpable de que la gata no le hubiese bufado y salido corriendo nada más percibir su aura negra de ángel oscuro.

-Ya, no sé por qué me da que esta rubita que tengo encima tiene mucho que ver con que a su gatita le caiga bien- no había ninguna otra explicación más que esa. Diane seguramente tendría control sobre su gata y por ello el animal actuase así. Sino no tendría lógica alguna. -Creo que mi hermana tenía un gato negro.. o al menos tenía. Podría presentárselo a tu gata.- sugirió como si su gata pudiese echarse una pareja como los humanos cuando la única relación que tienen los animales es simplemente por el instinto de supervivencia a la hora de tener descendencia y procrear.

-Oye.. y si lo de la cita sale bien.. ¿Me permitirías tener otra segunda cita contigo?.- preguntó cavilando sobre aquello que le había dicho. Si salía mal la cita le daría una segunda pero.. ¿Y si por algún casual salía bien contra las pesquisas del ángel oscuro? ¿Ahí se acabaría todo y no tendría más momentos a solas con ella? No sería muy justo pero de ser así trataría de hacerlo lo peor posible en la primera aún pudiendo quedar como un auténtico cretino. -Es que.. quiero pasar mas tiempo contigo..- y eso que aún no se habían separado en todo el día nada más que cuando tuvo que orbitar para poder buscar una solución contra el espíritu que los estaba acechando en el aula. Pensar en Audscias le puso la piel de gallina, no porque le tuviera miedo si no por lo que pudiera hacerle a su querida compañera.

Besó la frente de Diane, era una cosa muy estúpida pero a Ian le daba vergüenza besar a la sirena en presencia de la gata. Era un animalito inofensivo pero él era tan paranoico que pensaba que si la besaba, la gata estaría mirándoles fijamente durante lo que durase asi que se cortaba y prefería reprimirse sus impulsos y deseos. Lo iba a llevar bastante mal como no espabilara o la rubia no le aguantaría por mucho tiempo. Tras dejar aquel dulce beso en su frente reposó la cabeza en la almohada sintiendo la parte peluda y ronroneante de la gata pegada a él, no estaba acostumbrado a ello asi que le daba un poco de cosa pero no le molestaba ni le desagradaba. Inevitablemente todo el cansancio acumulado durante todo el día y más en las últimas horas le estaban pasando factura poco a poco y sus párpados se iban bajando lentamente aunque él luchaba por mantener los ojos bien abiertos. Al final los cerró pensando en descansar la vista solo un instante, sin intención de dormirse.




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Lun Sep 10, 2012 12:21 pm

Parténope no siempre actuaba como una gata normal debía actuar, era demasiado elitista y en ocasiones grosera, solía pavonearse así misma fuera a donde fuera, tan solo habría que verla andar por el jardín para comprender aquello a lo que me refería, aunque había momentos donde se volvía un poco torpe y asustadiza, en especial si se trataba de poner alguna pata dentro del agua. Así que en realidad no sabía que pensar sobre la actitud de ella hacia Ian, pocas veces se mostraba tan sociable. - Si insinúas que he ejercido alguna clase de poder sobre ella para que se acerque a ti estas equivocado, quizás le gusta como hueles, no lo se no la culpo claro, ella jamás ha sido muy normal - moví mi vista ligeramente hacia él con simpleza, sonriendo un poco ante la idea de Parténope conviviendo con otro gato, aquello habría que verlo - bueno se lo podrías presentar claro, solo espero que ella no sea tan petulante al respecto e intente convivir, quien sabe a lo mejor se agradan - besé ligeramente su barbilla, aun creando la imagen bastante graciosa de Parténope conociendo al gato negro, realmente me intrigaba conocer la reacción que ella tendría, sería todo un logro que a ese gatito lo tratara bien.

Parpadeé varias veces repitiendo su pregunta en mi mente, añadiéndole a mi rostro un gesto dulce cuando agregó que deseaba pasar más tiempo conmigo, escucharlo de su boca era como música para mis oídos, un cantar de un tritón ante semejante admisión, por supuesto que él era un ángel oscuro y aquello volvía especial su sinfonía compuesta por siete palabras, la más especial "contigo" es decir yo. - Te permitiré una segunda, tercera, cuarta, quinta, décima, centésima, ducentésima cita conmigo Ian, todas las que tu desees porque también cabe la posibilidad de que quien termine decepcionado, traumatizado o inquieto luego de nuestra cita seas tu - fruncí los labios en claro descontento ante aquella posibilidad, había que ser realistas, el que a él no le gustara la cita entraba dentro del rango de posibilidades, posiblemente si perdía el tacto y de repente comenzaba a correr antes de tan siquiera caminar podría asustarlo y yo no deseaba alejarlo de mi - así que como tu me has advertido yo también te advierto, no acepto quejas, devoluciones, facturas por psicólogos y demás ¿esta bien? - le dediqué una sonrisa amplia y llena de expectativas por la cita que íbamos a tener, ¡Santo cielo! cuando le contara a Sammy todo esto no me lo iba a creer enserio que no, ya me la imaginaba a ella gritando igual que yo cuando le platicara lo de hoy y lo de la futura cita. De hecho, si no fuera porque Ian estaba presente, me pondría dar de brincos sobre mi colchón abrazando a Pinki Pie, mi borreguito de peluche.

Me encogí un poquito sobre el cuerpo de él al sentir el delicado beso que Ian me ofrecía en mi frente, sus labios suaves aunque ya un poquito hinchados como los míos. Le contemplé con devoción, sin decir algo, siendo Parténope y sus ronroneos el único ruido que sobresalía en mi confortable habitación. Le miré cerrar sus ojitos claros, con tranquilidad y la imagen me enterneció, se veía tan dócil, bueno y tranquilo así, a pesar de no poder apreciar aquellos luceros que me encantaba ver. Alcé mi cabeza, tratando de alcanzar sus ojos dejando un pequeño beso sobre cada parpado cerrado. Deslicé una de mis piernas sobre el cuerpo de él, tratando de quitarla de su alrededor quedando recostada a su lado con mi cabeza sobre su pecho escuchando la bonita melodía que entonaba su corazón. - Sabes, aquí se siente muy cómodo estando tu - murmuré cerrando como él un poco los ojos, concentrándome más en su corazón.
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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Lun Sep 10, 2012 2:19 pm

No sabía muy bien que pensar al respecto, le parecía demasiado raro que una gata con lo desarrollados que tienen los sentidos estuviese tan calmada y pegada a un ángel oscuro como él cuando de por sí las propias personas se apartaban de su lado o le miraban mal cuando presentían su aura maligna nata pero quiso darle un voto de confianza. Sin ello jamás llegarían a ningún lado. -Creo que coincido en ello porque alguien o algo que se acerque a mi no es muy normal que se diga.- sonreí con los ojos cerrados acariciando suavemente la parte de arriba de su pelo y su flequillo con delicadeza. -El que yo pueda atraer es algo bastante anormal.- se rió por ello preguntándose qué podría haber visto Diane en él para que ahora ella estuviese así con él y le diese aquella oportunidad que jamás pensó tener de nadie. Para todo el mundo aquello no sería más que una mera oportunidad de llegar a algo serio con la chica más popular y rifada de todo el internado, pero para el ángel oscuro era mucho más que eso, aquello significaba que había una persona en el mundo capaz de ver más allá de toda aquella fachada de ángel oscuro que tenía que llevar sobre sus hombros y con lo que lidiar día a día. Significaba una oportunidad para mostrarse tal cuál, una oportunidad para todo. Algo que jamás olvidaría y por lo que quedaba endeudado con ella hasta el final de sus días. Diane no tenía ni idea de aquello pero él quería demostrarle que con aquello le devolvía la vida y las ganas de seguir en el mundo.

-¿Acaso piensas hacerme algo de lo que deba ir mentalizándome para el día de la cita no traumarme?.- interrogó abriendo un ojo para mirarla con desdén. Aquello sonaba muy interesante pero con su problemilla sobre cierto temor femenino... era bastante arriesgado experimentar allí pero si lo pensaba... Hace unos minutos atrás o quizás horas ya que había experimentando rompiendo las barreras y permitiendo una más que proximidad con una chica... Incluso había experimentado unos buenos besos y no había muerto del asco o del intento. Los experimentos a veces eran agradables y buenos como estos. -Por mi parte no obtendrás más que una orden judicial de alojamiento.- bromeó frotando su cabeza contra la de ella de forma cariñosa lo que provocó que también moviera y se restregase levemente contra el peludo cuerpo del minino que hacía unos raros sonidos para el ángel oscuro que jamás había escuchado ronronear a un gato. A lo más que había escuchado eran los bufidos del gato de Brooke cada vez que Ian se topaba con él.

Sintió el movimiento de su cuerpo moverse encima de él hasta acabar en un lado con la cabeza en su pecho, él deshizo la enlazada de dedos que tenían sus manos juntadas y colocó sus brazos rodeando el cuerpo de la sirena en un abrazo. Dormir así con ella sería la mejor experiencia de su vida, sería incluso mejor que dormir con su osito de peluche de la infancia. -Lo mismo digo... a este paso acabaré pidiendo que duermas conmigo todas las noches aunque.. en mi cuarto pasan todos los Cohen's cuando les da la gana y está mi hermana... En todo caso tendría que pedirte permiso para invadir tu cuarto por las noches.- sonrió con aquello que le agradaba aunque seguramente que no fuese muy bueno que durmiese con ella siempre ya que se podrían traer problemas. A él le daba igual pero Diane.. no quería problemas de ningún tipo para ella.




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Mar Sep 11, 2012 3:38 pm

Enarqué una ceja claramente hacia él, mientras que mis labios se curvaban en una media sonrisa que pretendía parecer traviesa y a la vez bastante ofendida por la palabra que defendía a aquellos que se sentían atraídos hacia él, pues claramente yo sentía atracción hacia su persona, de lo contrario ¿por qué otra razón me encontraría con él en mi cama? bien otra opción supondría manipulación, engaño, ¿secuestro? no lo se, si era consiente que podría haber otras opciones que fácilmente explicarían anta cercanía sin involucrar precisamente atracción. Algo así como lo expuesto en la película "El Vengador del Futuro" con Colin Farrel , donde Kate Beckinsale se hace pasar por la esposa del protagonista tan solo para mantenerlo diestro y normalmente lo mantiene junto a ella. Pero este no era el caso porque, por muy rápidas y peculiares que hubieran resultado las cosas, deseaba algo verdadero con él, deseaba encontrar en Ian al chico sincero cuyo amor no estuviera basado en la obtención de alabanzas, en lo físico o en la vanidad, aquello parecía mas que nada algo repetitivo hasta ahora por lo que no m einteresaba, caso contrario era encontrar un amor devoto para respetar y honrar con la sinceridad de mi propio corazón - Así que soy anormal ¿eh? mira que me han dicho de muchas formas pero jamás que soy anormal, pero viniendo de ti tanto como Parténope como yo no lo tomamos como cumplido - por su puesto que no iba a comenzar una platica o discusión respecto a lo que anormal, en éste colegio, podía significar, es decir estaba habitado de los más extraños y sobrenaturales seres que podían rodear al mundo, pasaba de todo y que algo fuera anormal aquí era porque en una sociedad común era de lo más normal.

El frote de nuestras frentes era agradable, me hacia sentir como niña, jovial y libre aquél pequeño pero sincero movimiento que él había hecho, por su puesto que el que él se moviera había provocado que Parténope nuevamente ronroneara en busca del rostro de Ian. Enserio luego debía mantener una conversación con mi gata blanca, jamás estaba de acuerdo con las personas pocos chicos le agradaban, hasta ahora Ian era de los contados que estaban en su elitista lista junto con otro chico que al parecer olía a ratón y por eso su anhelo de convencimiento ¡Deseaba morder al pobre chico! pero por las actitudes que estaba tomando Parténope confiaba en que sus intenciones eran meramente distintas - Oh muy bien, pues en todo caso te sugiero vayas redactando tu orden alejamiento señor ángel oscuro, porque haré contigo tantas cosas que el mentalizarte no serán suficientes - una sonrisa retorcida apareció sobre mis labios que era solo atenuada por la dulce expresión de mis ojos que destellaban de puro aprecio - pero si te termina gustado entonces deberás romper el contrato, no lo sé todo será bajo nuestro propio riesgo yo acepto tu condición de mandarme una orden y tendré que limitarme a disfrutar de tus encantos desde la lejanía - suspiro teatralmente demostrando la dureza que el acto implicaba, podría estar un poco sobre actuado aquél suspiro aunque era un claro reflejo de las emociones de mi corazón al verme alejada de aquél quien de un momento a otro había despertado mi sincero interés, aquél del que no deseaba mas que compartir el tiempo.

El que él me rodeara con su brazo en una simulación de abrazo mientras me acurrucaba contra su cuerpo era aun mas reconfortante que estar solamente a su lado, así me sentía segura, despreocupada y mimada, como si repentinamente nada mas importara, únicamente él y yo hablando el uno con el otro mientras que Parténope se removía un poco alcanzando una parte as alta de la almohada, al parecer comenzaba a quedarse dormida, al igual que yo sintiendo el repentino peso del día cayendo sobre mi, pero aquél peso se removió un poco agitándome cuando mencionó a los Cohens, mis ojos se ampliaron en su dirección con una clara interrogante en los ojos - ¿Marah y Elliot pasan como si nada por tu cuarto? - claro entendía lo de la hermana, ella no me desagradaba y bueno ¡Santo cielos! era su hermana, estaría yo media tonta al ponerme mal por algo como eso. Tomé un poco de aire volviendo a entrecerrar los ojos acomodándome nuevamente, bien la verdad es que aquello de los Cohens me tenia algo intrigada, corrían rumores pero yo no quería ocuparme precisamente de ello ahora - olvida mi pregunta por ahora, eres bienvenido a mi cuarto cuando lo desees, solo no me vayas a dar un infarto apareciendo por atrás o cuando yo este despistada - dije intentado distraer todo y enfocarlo al tema central - nada me haría sentir mas tranquila que verte las noches a mi lado, me harías feliz.
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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Miér Sep 12, 2012 3:13 am

Sonrió deslizando su cálida mano por el rostro de ella despejándola la cara de algún mechón rebelde de pelo que estropeaba su hermosa mirada azulada. -Algo anormal no es nada malo. Anormal se le designa a algo fuera de lo normal.. algo que sucede escasas veces.- fue moviendo la misma mano por su rostro y después por el hombro más cercano y a lo largo de su brazo llevándose el tacto suave de su piel. Se declaraba adicto a ella, no solo a sus besos y sus caricias si no al roce de sus pieles, a sus palabras, a su aroma y a su visión. Ante los continuos ronroneos de la gata que se había movido más arriba a la almohada, Ian alzó la otra mano que hasta el momento se hallaba descansando en un costado de la sirena, y comenzó a acariciarla a ella también por el cuello y tras las orejitas peludas. -¿Están cómodas las señoritas?.- abrió los ojos para mirar a Diane y después hundió la cabeza en la almohada para echar la cabeza hacia atrás todo lo posible y ver malamente a Parténope a la que rascaba bajo la barbilla en ese instante.

-Bueno.. si me lo dices así y viéndolo de esa manera.. Creo que me arriesgaré y no te pondré ninguna orden de alejamiento.- se acomodó nuevamente en la cama para estar cómodo. -Creo que saldría también perjudicado de no poder disfrutar de tu cercanía y todo lo que ello aporta.- suspiró pasando el dedo gordo de su mano por los labios de ella ansiándolos, sediento.
-¿Sabes Parténope? Hay una cosa que me encanta hacerle a tu dueña- sonrió con picardía tramando cosas perversas en su mente oscura. Dejó de acariciar a la gata mientras colocaba la otra mano estratégicamente en un costado de la sirena a lo que se sumó en el otro lado la mano restante. Miró de reojo perverso a Diane y empezó a hacerla cosquillas sin piedad alguna. -No hay nada como escuchar las cantarinas carcajadas de tu dueña- le dijo a la gata revolviéndose en la cama para tratar de inmovilizar a la sirena lo mejor posible y atacarla con muchas cosquillas sin que pudiera huir. A lo tonto estaba revolviendo toda la cama poniéndolo manta por hombro y acabando encima de Diane entre risas y cosquillas, entretenido. -Bueno sí... hay algo aún mejor.. - susurró cesando sus ataques para quedar muy cerca de ella, casi tumbado encima, mirándola tierno a los ojos. -Sus besos.- se aproximó más labios con labios permitiéndose el lujo de rozarlos y tontear con ellos sin llegar a besarla mientras seguía mirándola.




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Jue Sep 13, 2012 3:12 pm

Sonreí algo burlona ante su explicación de anormal, por supuesto que esa palabra podría funcionar como un halago o como una ofensa, yo me lo tomaba como halago solo por cómo lograba explicarlo él de forma tan correcta y sencilla - bueno quizás entonces si seamos anormales, tanto como tu mi querido ángel guerrero - le guiñé un ojo insinuante, por supuesto que esa descripción le quedaba también a él, solo un chico demasiado audaz hubiera regresado a rescatarme a pesar de haber un fantasma como amenaza latente deseando acabar con su vida tanto como la mía, aunque quizás lo deseara a él más muerto que a nadie a decir por su expresión y montón de hazañas para hacer sufrir a mi demasiado estimado amigo.

Sus manos pronto se volvieron franelas sobre la delicadeza mi piel, si yo fuera una gata seguro no me negaría al placer de ronronear debido a lo bien que se sentían sus caricias. Él era tan suave con sus mimos, no iba con prisa, no se notaba interesado por algo superficial, simplemente lograba encontrar cariño en mi dirección, afecto que bien intentaba corresponder. Parténope, por su lado, parecía muy agradecida son los mimos que recibía por parte de él, si en algún momento a Ian le hubiera gustado alejarse de mi gatita no lo estaba haciendo nada bien, es decir, a ella le encantaban tanto los mimos que tras esto no me sorprendería que le diera por saltarle a los brazos cuando lo viera - Demasiado cómodas mi buen hombre, con tantos mimos y cariños ¿Por qué no lo estaríamos? - solté en un vocecita melosa en su dirección, frotando un poco la mejilla contra su piel desnuda - sabes, si sigues consintiendo tanto a Parténope solo lograrás que un día te siga por los pasillos con su tintineante cascabel por toda la escuela y que cuando te vea de frente te salte sin más a los brazos - me imaginé claramente como sería todo, no sería la primera vez que Parténope se pusiera a seguir a alguien que le agradaba, traducción mi gatita en ocasiones me seguía a mi o en otras ocasiones a Sammy, y hacia precisamente lo que le acaba de explicar.

Una sonrisita simple se formó en mis labios ante su revelación de salir perjudicado, su orden de alejamiento al parecer, terminaría siendo toda una tortura tanto para él como para mi, aunque de verdad me preguntaba que si en algún momento lo llegaba a hostigar si se alejaría de mi, o mejor dicho ¿los hostigaría? esperaba que no, no deseaba abrumarlo y con ello provocar su alejamiento. - No te arrepentirás - aseguré.

Mi mirada poco se tiñó de curiosidad ¿Que cosa era aquella que tanto le gustaba hacerme? por supuesto que Parténope le contestó con un miau a su pregunta, queriendo decir "¿Qué?" yo no pude formular esa pregunta si bien deseaba hacerlo, estaba absorta en su mirada y sus movimientos, ya que pronto quedé abrazada por ambos lados por él ¿Acaso eran los besos? ciertamente estaba equivocada ya que estalle en risas apenas me había planteado la posibilidad de los besos. Los dedos de Ian se movían traviesos por mis costados haciendo que me agitara por la cama en busca de un escape, mismo que no hubo, ya que él se las había arreglado para que no lograra zafarme, alejarme o alejarlo, me tenia siendo prisionera de sus cosquillas mientras con trabajos reía e intentaba tomar aire, mi risa era sonora y comenzaba a ponerme roja hasta que cesó. Comencé a tomar respiraciones profundas percatándome que ahora Ian se encontraba sobre mi, no estaba segura de en qué momento entre mi intento de librarme habíamos terminado de ésta forma. Su mirada se posó fijamente sobre la mía, hipnotizándome y llenándome de su presencia. Su rostro se fue acercando lentamente al mio hasta dejar sus labios sobre los míos, apenas tocándolos ¡Rayos quería besarlo! me estaba tentando y yo no podía resistir semejante tentación ¿Quién podría teniendo sus labios tan cerca? Alcé un poquito mi cabeza alcanzando totalmente sus labios, mismos que en ese preciso instante comencé a besar. Alcé mis manos hasta rodear su cuerpo y cuello, dejando caricias en su espalda con una de mis manos, mientras que mis labios se entretenían con los de él, no lo dejaría escapara rápidamente ésta vez, no si me había puesto semejante tentación enfrente. Abrí un poquito mi boca, dejando que mi lengua escapara un poco para trazar el contorno de todos sus perfectos labios y nuevamente los volví a besar, esta vez de una forma quizás posesiva y más intensa, mi corazón de nuevo agitándose. Me atreví a mordisquear un poco su labio inferior y sin desearlo mucho, fui soltado su labio – por las medusas burbujeantes Ian, eres la tentación andante – expresé tomando un poco de aire mirándole a los ojos con profundidad.

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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Sáb Sep 15, 2012 6:17 am

Ian no era consciente de la posición tan comprometida que habían llegado a tomar con la tontería aquella de jugar con las cosquillas y retenerla bajo él para que no pudiera escapar, tan sólo es consciente de que están sus cuerpos sin nada de separación entre ellos, uno pegado al otro, rozándose con cara movimiento, caricia y movimiento de sus agitadas respiraciones. Poco a poco va dejando caer un poco del peso de su cuerpo sobre el de Diane pero intentando recargar la mayor parte sobre sus rodillas apoyadas en el colchón a ambos lados del cuerpo de ella. Una de sus manos se alza para posarse en la mejilla izquierda de ella acariciándola mientras se funde en aquel maravilloso beso tan dulce y apasionado a la vez que le blinda Diane. Por un momento se halla tan a gusto que por un poco más no acaba sacando las alas y volviendo a volar como había hecho con su primer beso debido a aquellos buenos sentimientos que se habían instalado en su ser. Se sintió perdido un poco cuando recibió aquel mordisco en su labio pero le encantó y estaría dispuesto a seguir recibiendo esos mordiscos si venían de ella, y no sólo en sus labios, si no que estaría dispuesto a experimentar aquella rara sensación en otras zonas de su cuerpo. Sonrió entre dulce y animado al escucharla, abrió los ojos y la miró. -¿Yo? Eres tú la culpable de que hayamos acabado así.- rozó la punta de su nariz mimoso con la de ella, entreabrió los labios y comenzó a besarla con iniciativa, lenta y pausadamente probando ritmos nuevos. -Nunca antes me había tentado alguien como lo has hecho tú.- mordió su barbilla y se atrevió a lanzarse con todo su escaso y poco experimentado repertorio de besos por su garganta dispuesto a descubrir lo máximo de ella e ir ganando un poco más de habilidad al moverse por distintas y nuevas zonas que aún no había visitado con sus labios.

Por aquel placentero tiempo que anduvo investigando la piel de la sirena con sus besos acompañados de un poco de lengua y tímidos mordiscos por todo el cuello y parte de la clavícula derecha, no pensó en ninguna cosa. Por fin se podía decir que había encontrado algo con el que conseguir desconectar su mente por completo y que sólo atendiese a una serie de necesidades que iban surgiendo con el transcurso de las agujas del reloj de forma automática y simplemente que fuese su cuerpo el que reaccionase mediante y por estímulos. -Me encantas.- confesó relamiéndose los labios una vez separó la cabeza de su hombro terminando aquellos intensos besos que la había estado dando. -Y respecto a Parténope, para un animal que no huye de mí en cuanto me siente llegar... No me importaría que hiciera eso cuando me vea.- los nudillos del ángel oscuro se posaron a la altura de la sien derecha deslizándose con cariño por el delicado rostro bajando por su mejilla de forma lenta mientras sus ojos volvían a posarse en los de ella y las palabras volvían a sobrar entre ambos. En el ambiente se podía sentir toda aquella carga electromagnética que desprendían ambos alumnos. Solo con percibir una sola mirada saltaban chispas.




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Lun Sep 17, 2012 3:23 pm

- ¿Mi culpa señor me encanta hacer cosquillas? a lo que a mi respecta has sido tu quien mes has torturado con tus hábiles dedos, que si bien de una forma encantadora, me has hecho revolcarme por la cama en busca de un escape que no hubo hasta que decidiste apiadarte de mi terminando ambos así - toda mi voz estaba llena de un tono juguetona, en mis labios una tibia sonrisa aparecía, algo tan típico en mi que sería de preocupar que yo no me encontrara sonriendo, pero no por ello una sonrisa mía valiera menos, una cosa s que siempre sonriera y otra, como en éste caso, que alguien me hiciera sonreír externando la felicidad que me provocaba. - Es que yo ya llevo años en el negocio - sugerí rodando un poco los ojos, pues a lo que iba con mi penúltimo comentario era que Ian, a pesar de ser nuevo en eso del coqueteo, besos y caricias era bastante hábil y competente.

La boca de Ian se apoderó nuevamente de la mía, dulce, sincera y lentamente, dejando que mis labios se dejaran elevar por los suyos, pero sus labios no se quedaron en mi boca, extrañamente se separaron haciéndome fruncir los labios ¡lo quería sobre mis labios, no lejos de ellos! pero vaya sorpresa que me dio cuando éstos reaparecieron sobre mi pero en mi barbilla viajando curiosos más abajo sobre mi cuerpo hasta llegar a mi cuell0 ¡Revoltosas Olas! esa parte era mi parte sensible. Mordique mi labio inferior nerviosa dejándome llevar por sus más que agradables besos, llevé una de mis manos hasta su hombro desnudo, dejando descansar ahí mi mano sin más, no quería forzarlo a nada porque en todo caso yo ya no estaba muy segura de que terminaríamos tan tranquilos. Suspiré sonoramente cuando se alejó de mi cuello - tu me vuelves loca con tus besos Ian - mencioné tras su "me encanta" conjunto de palabras que se escuchaban maravillosas proviniendo de su boca dirigidas a mi persona. - cada segundo más me das la impresión de ser un novato bastante experto

Negué lentamente con la cabeza, apenas moviéndola de su sitio, cuando menciono que no le molestaría en lo absoluto que Parténope le siguiera. No había duda alguna de que ambos llegarían a ser buenos amigos, la simple idea de ver a Parténope muy cómoda en los brazos de Ian me causaba un poco de gracia, sinceramente me preguntaba que pensarían los demás al verlo con un gato en los brazos recibiendo los mas delicados mimos.

De pronto las palabras nuevamente desaparecieron en una conversación donde las miradas lo eran y decían todo, cualquier palabra estaba de más para ser expresada, tanto cariño, anhelo y aprecio era bien proyectado por nuestras calurosas miradas. Apenas parpadeábamos y es que daba la impresión de que si uno cerraba los ojos aunque fuera por un segundo, la conexión y mágica desaparecería. Electricidad estallaba a nuestro alrededor como atrayéndonos uno al otro ¡Por todos los tritones! jamás había sentido tanta unión con un chico en tan escaso tiempo, aunque si recordaba bien no era la primera vez que hablaba con Ian, quizás desde siempre me había gustado Ian y no era solo atracción física, quizás solo me negaba a mi misma a creer que podría sostener alguna relación real con cualquier chico del internado, claro Ian no era "cualquier" chico, él era todo "un" chico. Mi corazón se agitó severamente conforme cada respiración que daba, sentía maripositas en mi estomago provocadas por sus miradas, sonaba demasiado infantil pero era verdad ¡eso me hacia sentir! mientras que mis mejillas se sonrojaban. Por supuesto no era solo su mirada también se encontraba sus caricias sobre mi rostro, delicadas, suaves y muy expresivas que verdaderamente lograban transmitirme afecto - esto es totalmente increíble Ian ¿Cómo lo logras? - me atreví a hablar luego de un silencio que bien pudieron ser segundos o minutos - es decir haces que sienta muchas maripositas en mi estómago, al tiempo que agitas mi corazón y respiración sin contar que logras sonrojarme, es como si todo tu ser fuera un imán elaborado para atraerme e hipnotizarme a lo Houdini, aunque claro él era también escapista ¡Espero no goces de esa característica! - agregué repentinamente alarmada, no se que haría si en este preciso momento me daba cuenta que todo esto había sido parte de una de mis premoniciones, algún efecto secundario de la maldita pócima de la profesora de habilidades o quizás una ilusión misma de Audscias. - te quiero cerquita de mi, para seguir perdiéndome en esos ojos que tanto me gustan


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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Mar Sep 18, 2012 3:07 pm

Le gustaba llenar de caricias a la rubia que mantenía bajo él y no tenía ni la más mínima intención de liberar en algún momento, por ahora se encontraba más que bien recostado parcialmente en ella. El cuerpo de la sirena ejercía de un perfecto y blando colchón que le aportaba bastantes dosis de calor que, aunque no necesitaba, lo recibía incrementando su temperatura corporal que ya le daba el pego de estar muy elevada por culpa de la excitación que le causaba el momento compartido con aquella chica que ahora mismo se había apoderado de todo su ser y le había eclipsado hasta el punto de que para él no existiera más gente en el mundo que ella. Las cosas ya no giraban entorno al Sol, ahora era ella el único foco de atención, el centro de su propio universo. Un mundo ideal, fantástico y donde solo existían ambos, solo ellos podían acceder allí cuando quisieran, nadie más conocía el camino para hacerlo. Todo era tan perfecto que hasta daba miedo, pero por Diane, valía la pena todo y mucho más. -Insisto en que por tu culpa ambos hemos acabado como estamos.- sonrió burlón restregando su nariz con la de ella. -Aunque si no te gusta... dímelo y me quito de encima.- Encima, él mismo lo había dicho a la vez que se daba cuenta por primera vez de la situación que él mismo había originado por culpa de las masivas incitaciones que recibía indirectamente y de forma involuntaria de Diane. -Si no fueras tan irresistible y tentadora no pasaría nada, pero eres peor que Eva con la manzana. Solo que.. aquí nadie nos castigará porque yo estoy hecho y destinado a pecar, y mejor si es contigo.- susurró aproximando sus labios a los de ella que no tardaron en unirse como tantas veces se estaba repitiendo el gesto con mayor frecuencia conforme las manecillas del reloj avanzaban sin cese por mucho que el ángel se empeñara en que el tiempo se había congelado para permitirle gozar cada instante con aquella deseosa rubia.

-No soy un alumno normal Di.- la guiñó un ojo con cierto coqueteo que le salió natural, no lo buscó simplemente en aquel momento sus casi inexistenciales armas de seducción salieron a la luz mostrando que podía seducir también como cualquier otro hombre. Que no por ser un completo novato experimentando lo bueno debía ser un cateto que ni si quiera sabía coquetear con la chica que le gusta y le tiene enamorado perdido desde el primer momento. -Tengo la capacidad de aprender rápido aunque me cueste bastante. Es algo.. a lo que me han obligado desde niño.- dijo jalando el labio inferior de la sirena hacia él tal y como había experimentado de ella aunque.. no sabía si había que hacerlo así o la haría daño con la fuerza o con sus dientes. Al principio las cosas no se solían dar como uno esperaba o se pensaba, si no que se necesitaba ayuda de los demás para ir obteniendo experiencia y saber cómo hacer algo en condiciones por propia cuenta en el futuro. -Asi que no te sorprendas si me enseñas algo y a los pocos minutos trato de hacerlo.- sonrió besando sus labios antes de hacer la gracia de orbitar en una fuente de luz oscura y desaparecer sin dejar rastro.

No tardó mucho en volver a aparecer, pero no encima, si no a un lado abrazándola. No se había atrevido a esperar demasiado para aparecer por si Diane se impacientaba o se enfadaba y se movía de la cama, tampoco se atrevió a orbitar encima de ella por si no controlaba demasiado y acababa haciéndola daño o aplastándola con su peso asi que lo más seguro fue orbitar a su lado en la cama y después pegarse a ella pasando una pierna por encima de una de ella y entrelazándola mientras la besaba en la mejilla y en la barbilla. -Me temo que si estoy dotado de esa capacidad. Soy un buen escapista pero ahora no tengo razones suficientes para escaparme de aquí. Prefiero gastar mi tiempo contigo aprendiendo cosas nuevas y.. sobretodo a quererte como es debido y jamás me imaginé.- colocó una palma en su mejilla para acariciarla mientras la miraba. Un sentimiento tan sincero como el que se sentía por ella no podía traer nada malo... o eso creía él que ahora mismo la adoraba con total devoción como si fuese una santa o alguna virgen milagrosa de esas que andan en las ermitas e iglesias. -Es tan poco el tiempo en el que me he dado cuenta de todo y tan poco el que llevamos confesándonos estas cosas... para tan grande sentimientos que afloran en mi interior y hacen que te quiera como jamás imaginé querer a una persona... E independientemente de cómo se desarrolle la cita... Yo.. sé que quiero algo serio contigo.. y que te quiero con locura.. por muy precipitado que suene todo.-




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Miér Sep 19, 2012 4:12 pm

Definitivamente aquella frase de Eva me asustaría un poco proviniendo de la boca de cualquier otra persona, pero de Ian aquella misma oración sonaba a toda una excitante amenaza prometedora, al menos eso es lo que yo entendía entre líneas pronunciadas con aquella profunda voz. Mi subconsciente me miraba con una ceja enarcada mientras pisaba el suelo impaciente ¡Muy bien lo aceptaba! deseaba leer entre líneas y entender lo que quería entender, más en ésta situación, pero incluso mi subconsciente tenía que aceptarlo, él era el tipo de chico que definitivamente se clasificaba como CBC y yo no podía evitar leer entre líneas cuando él estaba tan cerca de mi ¡El quería pecar conmigo! por todas las langostas, y yo no estaba en contra de ello.

Le miré con intensidad a los ojos, sintiendo su mordida sobre mi labio inferior, aquél acto suyo era provocativo aunque al mismo tiempo delicado, era un tipo de tentación bien calculada que simplemente me permitía disfrutar y apreciar. No me cabía duda alguna de la veracidad de sus palabras, era un alumno estrella que le encantaba practicar lo que se le enseñaba, yo acaba de morderle el labio hacia unos instantes y ya lo estaba intentando él, de una manera tan impecable que incluso abrumaba. Por supuesto mi subconsciente que era mas apreciativo de las emociones en éste sentido, estaba más que satisfecha con la sensaciones apostándole a que solo cosas buenas se podrían esperar de su rápido aprendizaje - ¿asi que debo estar atenta a lo que te enseño? - enarqué una ceja curiosa - porque siendo sincera no me molestaría en lo absoluto viéndote aplicar todo lo que aprendas, de hecho me intriga bastante - correspondí a su beso con encanto hasta que dejé de sentir aquella sensación cálida y agradable sobre mi cuerpo ¡Ian ya no estaba encima de mi! ¿Dónde se había metido?

Alarmada mire a mis lados en busca de aquél chico de escultural cuerpo y llamativos ojos, encontrándolo a los pocos segundos a un costado de mi. Confundida entorné los ojos, dejando que el latir de mi corazón se calmada, por unos instantes pensé que se había esfumado siendo todo un sueño, una ilusión o ¡peor aun! que se había ido para dejar mi comparación de Houdini en claro con un hecho. Moví mi cuerpo anhelante hasta dejar mi espalda pegada a su pecho, por supuesto estábamos juntos pero deseaba sentir su agradable calidez junto a mi, su embriagador olor llenándome más. Su pierna sobre el mio supuso un peso de lo mas inesperado pero agradable a la vez, era como sentirme totalmente protegida de aquella forma y al mismo tiempo mimada, como si fuera objeto de cuidados y atenciones. Le escuchaba embelesada, entrecerrando los ojos para saborear mejor cada una de sus palabras que me sonaban a poema, uno en prosa recitado especialmente para mi ¡De verdad! que alguien me explicara qué había hecho para obtener las atenciones de éste chico que ahora mismo no deseaba dejar escapar - Realmente espero que tu anhelo por no escapar dure por mucho más tiempo del que se pueda contar, me sentiría realmente mal viéndote huir de mi por algo que hubiera hecho o dicho o....simplemente por placer propio, no lo se Ian ¡Tu mismo lo has dicho! apenas llevamos experimentando y compartiendo éste sentimiento, sin embargo, es como si ya hubiera estado ahí esperando solo a ser revelado o aceptado por los dos - suspiro girando un poquito la cabeza para lograr verlo un poco - no me importa como marche la cita que me pediste, para mi esta ha sido como una, a pesar de la muy extraña tarde que tuvimos donde me sentí toda una princesa en apuros, y siendo tu mi príncipe azul que me ha rescatado de las garras del mal - sonrió para mías adentros volviendo mi vista al frente captando la verdad de mis palabras, si comenzaba a admirar la situación desde ese punto nosotros parecíamos una de esas parejas de "Disney Princess", muy bien mi subconsciente decía que aquello era demasiado infantil pero ¿y qué? me gustaba guardarme secretamente esa imagen de los dos "Princesa Aurora y Príncipe Felipe" - Ian...¿eres real cierto? no eres una de mi sueños raros o premoniciones ¿verdad? es que es tan bueno todo esto que ¿que tan real puede ser? nunca algo tan increíble puede ser tan verdad, supongo que no me quejaría de que fueras una premonición porque entonces sabría que inevitablemente estarías aquí conmigo en algún momento o al menos muy probablemente, pero aun así... aun así preferiría que fueras del todo real - me mordí el labio inferior un poco agitada, pues mi respiración comenzaba a acelerarse un tanto - no quiero levantarme y ver que no estas aquí, pegadito a mi tal y como lo estamos ahora

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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Jue Sep 20, 2012 1:49 pm

El hecho de que ella se encontrase de espaldas a él bien pegada cuerpo con cuerpo y que el ángel oscuro pudiese abrazarla le proporcionó la ventaja de mirar y tantear las curvas que formaba el cuerpo de la sirena al estar tumbado de lado. Aquella delicada figura que podía observar desprendía un aura magnética que le invitaba a ser partícipe de cada tramo de su piel al mismo tiempo que le embriaga de aquel agradable calor corporal, pero que, por otra parte, su calor era como una brisa fresca.. Quizás porque ella era una criatura acuática y su organismo era más frío que el de otras especies como él que tenía la misma temperatura que un humano. Su mirada iba inquieta repasando el dorso y parte del perfil que le ofrecía Diane, no podía fijar los ojos en ninguna parte porque todo en ella le parecía curioso y despertaba un innato interés en él junto a aquel ansioso deseo de querer tocarla, probar todo el contorno y experimentar con caricias por el más que apetitoso camino invisible que le sugería el cuerpo entero femenino. Ya tenía una pierna pasada por encima de las suyas y enredada con una, ahora solo le faltaba encontrar el valor para realizar todos aquellos sueños que tenía en mente con ella. Tomó aire despacio aproximando su rostro al hombro de ella y dejó caer su aliento por la nariz de forma lenta sobre la piel del hombro de ella. Colocó una mano también en el hombro y la descendió en suaves caricias por todo el brazo hasta llegar a la parte de su costado y proseguir su vertiginoso descenso por su cintura, cadera, pelvis y parte que alcanzaba tocar de la pierna. -Eres muy suavecita y blandita.- susurró próximo a su oído aspirando el aroma de su pelo.

Con sus labios fue rozando la superficie de su oreja teniendo que quitar algunos mechones de pelo antes para poder acceder plenamente a ella. Comenzó besando la parte alta para ir bajando mimoso hasta el lóbulo. -A este alumno le gusta que le enseñen cosas nuevas y ponerlas en práctica asi que estará encantado de que su profe favorita le ponga deberes cuando lo vea conveniente o quiera ponerle en práctica.- susurró muy meloso y acaramelado con ella rozando ahora la punta de su nariz por toda la zona cartilaginosa que comprendía el sentido auditivo. Con el codo del brazo que tenía casi atrapado entre su cuerpo y el colchón ejerció una fuerza que le permitió elevar medio tronco y deslizar más la otra mano abrazándola la cintura. -¿Tienes sueño?.- él hablaba muy bajito por temor a que ella estuviese quedándose dormida a parte de que no acostumbraba a hablar muy alto, ya de por sí su tono de voz solía ser por debajo del tono medio normal que todo el mundo empleaba para comunicarse entre sí. Agachó más su cabeza tratando de acceder a su cara, la empezó a besar por la mejilla hasta llegar a su comisura porque no llegaba a más por mucho que se alzase por encima de ella. Poco a poco se fue recostando nuevamente a la vez que la iba besando por la parte del rostro que podía acceder aunque a medida que él iba tumbándose llegaba a menos zonas hasta que sus labios tuvieron que conformarse con la parte que estaba más a la vista de su cuello, tampoco es que fuera mal lugar, se veía tan rico y sabía mejor.

Sonrió un tanto extrañado pero la idea era bien cómica y loca. ¿Él era real? Ni él mismo sabía con certeza qué era real y qué no en aquella absurda y caprichosa vida en la que tanto había tenido que sufrir el ángel oscuro para encontrar al final su porción de felicidad que había resultado ser nada más y nada menos que aquella linda sirenita que había conseguido enamorarle de forma tan rápida pero tan verdadera que incitaba a pensar que nada era real allí. Como bien decía Diane, todo parecía un sueño.

-Hasta el día de hoy no me había replanteado eso pero ahora que lo dices... no sé si soy real, un triste holograma de algún rico egocéntrico tan lleno de poder que solo se divierte manipulando a los demás o simplemente soy un éter perdido en alguna dimensión paralela o plano astral que me otorga esta forma de vida en este planeta..- agarró con sus dientes un trozo de piel del cuello de ella y lo mordió con cuidado de no hacerla daño pero si lo suficiente para que la quedase una leve marquita que se borraría en unos minutos. -Sea lo que sea.. ahora mismo estoy aquí, contigo, y no pienso marcharme hasta que llegue la hora de ir a clase y tengamos que separarnos por la fuerza.- volvió a alzarse con una idea traviesa en la cabeza. Corrió el pelo de la sirena para dejar más cuello a la vista y pasó toda la lengua por la zona humedeciéndola para después besarla entera y agarrar con los dientes otro tramo de piel que al soltarlo apoyó los labios totalmente y absorbió hacia dentro dejándola después una marca casi redonda roja que más tarde se acentuaría y terminaría siendo morada. Un primer chupetón para nada de aspecto novato pero que sin duda era el primero que hacía. -Si por la mañana eso sigue ahí sabremos que esto ha sido real.-




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Lun Sep 24, 2012 3:14 pm

¿Suavecita y blandita? ambas palabras me causaron un poco de gracia al servir de descripción de mi cuerpo a su tacto, siendo éste un toque tan pausado, evaluativo e íntimo. Disfrutaba de sus caricias, de su calidez y sencillamente de su gratificante compañía, era como encontrarme en mi burbuja personal de cariños, felicidad y seguridad, creyendo que jamás nadie sería capaz de romperla y nosotros seguiríamos disfrutando de estos bellos instantes. Me preguntaba ¿cuánto tiempo había transcurrido desde que habíamos llegado a mi habitación? me parecían minutos apenas, pero por lo que la ventana dejaba entre ver, que era prácticamente negrura apenas iluminaba por la luz de las bellas estrellas, ya era tarde y las horas habían avanzado.

- No, no tengo sueño - respondí con una voz queda volviendo a frotar mi cabeza contra su pecho descubierto, yo no podía apreciar la textura de su cuerpo desnudo contra mi rostro, aunque era mi cabello el que gozaba de semejante privilegio. Me encogí un poco en mi lugar, llenada por los mimos y caricias que él iba dejando sobre mis hombres y que ascendieron a mi rostro, me causaba incluso bastante cosquillas, pero no unas que me invitaban a carcajearme como hacia unos minutos cuando empezó a mover sus dedos sobre mis cinturas, estas cosquillitas asemejaban leves choques de electricidad que estallaban sobre mi. - Es solo que con los ojos cerrados me permito disfrutar aun más de ti, tratando de guardar tu escancia, tus mimos y calor. No es que pretenda dormirme precisamente ahora, no cuando temo que si me quedo dormida toda la noche habrá quedado atrás, en un recuerdo que no deseo se termine - expliqué abriendo los ojos un poco, volviendo mi vista a un lado en un intento por verle la cara.

Suspiré lentamente cuando él iba dando explicaciones a mi pregunta, o me refería precisamente a esas otras opciones que ni siquiera me había atrevido a considerar, de por si ya era suficientemente malo el creer que esto podría ser un simple sueño causado por el estrés o por los deseos y sinceridad de mi subconsciente. – Si fuera cierto lo que dices, y no fueras mas que una proyección o un holograma entonces yo estaría en una situación similar a la tuya, porque no encontraría otra razón para sentirte tan real o tan cálido - sonreí ligeramente moviendo una mano hasta lograr colocarla sobre su cintura y extendida hasta la parte alta de su pierna. – Me alegra saber que aun faltan varias horas para que amanezca y aun más que toque la primera clase, de hecho preferiría que mañana fuera fin de semana...tristemente no es así - agregué con lentitud encogiéndome un poco sobre la cama y mordiéndome el labio inferior. Ya había sentido sus traviesos labios sobre mi hombro y luego sobre mi cuello, ejerciendo caricias inexplicablemente agradables, pero ahora al sentir su boca más constante sobre mi y más posesiva absorbiendo parte de mi piel, sólo lograba sensibilizar mi piel poniéndomela de gallina. Posteriormente se separo un poco y yo parpadeé varias veces tratando de entender lo que me estaba diciendo ¡era su primera vez mostrando tanto con una chica y ya me había dejando un chupetón! demasiado experto el inexperto pupilo, no me había dolido por lo que si no me da el aviso quizás no lo hubiera notado hasta la mañana cuando me vistiera.

Rodee sobre mi lugar hasta quedar de frente a él, elevando un poco el rostro – Vaya, así que al alumno no solo se le debe reconocer que aprende con bastante rapidez, sino que también goza de una iniciativa instintiva – mi voz sonaba como el de las profesoras cuando aplican un examen y están entregando las calificaciones, bastante seria, evaluativa y profesional, pero pronto sonreí con cariño – me encanta saber que ahora llevo una marquita tuya en mi piel y de verdad espero que ésta siga por la mañana como prueba de que esto ha sido verdadero – por otro lado eso implicaba llevar mañana el cabello totalmente suelto, pero no me molestaba en todo caso. Llevé mis manos a la parte alta de su pecho descubierto, deslicé la que no se encontraba atrapada entre mi cuerpo hacia arriba hasta medio abrazarle por el cuello – Ahora no se si impresionarme o asustarme por su seguridad mi joven pupilo, yo aun no le he enseñado a dejar marcas sobre la piel y tu ya lo has hecho – coloqué mis labios justo sobre su pecho y le dejé un beso apreciativo – por otro lado debo reconocerle que fue bastante bueno y te puedo decir que aun falta un montón de cosas por experimentar - ya que el que yo me girara provocó que su pierna se desenredara de la mia pero no que dejara de estar sobre mi, me atreví a meter un poco mi pierna izquierda entre las de él, apenas la rodilla y el resto hasta el pie, volviendo a besar aquella parte de su cuerpo descubierto tan cercando a mis labios, pero en ésta ocasión fueron varios – tu cuerpo no se ve tan mal trecho como cuando llegamos, aun así temo dañarte nuevamente, así que mi querido pupilo me temo que no podré enseñarte tanto como me gustaría el día de hoy, pero te prometo que pronto habrá mas enseñanzas – alcé mi cara hacia él y me empujé un poco hasta alcanzar su labio inferior, mismo que mordí y jalé hacia mí con rudeza pero sin dañarle, absorbí su labio, soltándolo posteriormente
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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Mar Sep 25, 2012 11:53 am

Sus besos por el pecho de Ian producían que su piel se pusiese de punta pareciendo la piel de un pollo. Hacía corriente fresquita y él estaba desnudo de cintura para arriba, a pesar de ello, no tenía frío porque el cuerpo de Diane le proporcionaba el suficiente calor para no sentirse incómodo y si además se le añadía todos aquellos gestos afectivos como esos ricos besos era imposible que el ángel oscuro cogiera frío. De todas formas, tras recibir aquel agarre de su labio que sorbió la sirena y después soltó vio conveniente anticiparse a los acontecimientos, no por él, si no para evitar que ella se costipara o pillase algo por culpa de estar en la cama sin ningún tipo de arrope. Se levantó un poco buscando por toda la cama la dichosa manta que había quedado casi caída por un lado durante el revuelo que él mismo había ocasionado al hacerla cosquillas. Cuando logró encontrar un extremo tiró de la manta hacia arriba hasta que logró cubrirlos a ambos hasta los hombros, se acomodó al lado de la rubia de la misma forma que estaba antes de haberse levantado para buscar la manta y restregó un poco su pierna contra la pierna que ella había metido entre las suyas.

-No tengas miedo a cerrar esos preciosos ojos que tienes. Aunque esta noche se acabe muchas otras más vendrán.- susurró muy seguro aunque en su mente se preguntaba si aquello se haría realidad porque una cosa era decirlo y otra muy distinta cumplirlo. Ian, a pesar de su condición como ángel oscuro, era un ser de palabra. Todo aquello que decía lo cumplía, lo que le diferenciaba del 98% de la población restante que a menudo prometía la luna cuando no pensaban ni cumplir con su prometido.

Posó su mano sobre el rostro de ella acariciándola con cariño queriendo pegarse más a ella pero aquello era ya misión imposible, el único espacio que había entre ellos era el que separaba sus rostros y les permitía reservar su espacio vital para respirar y hablar sin ocasionar algún golpe entre ambos de forma involuntaria. -No tengo prisa por aprender. Prefiero que todo surja a su debido tiempo y de forma natural sin forzar nada.- recorrió la poca distancia que había entre sus cabezas y buscó sus labios con necesidad, fue tan rápido que no calculó bien y terminó golpeándola sin querer en la nariz. Por suerte no fue un golpe fuerte ni duro por lo que no la hubo dañado, aún así sintió como sus mejillas desprendían bastante calor. -Lo siento... Aún no calculo muy bien.. y menos estando tan a oscuras.- esbozó una leve sonrisa vergonzosa, ahora le daba un poco de palo intentar besarla pero las ganas le podían y no se iba a estar quieto. Agachó la cabeza lo justo para posar sus labios sobre la barbilla de ella, así le servía de guía y no corría el riesgo de volver a arremeter contra su naricilla. A partir de ahí fue ascendiendo lentamente hasta llegar a los labios que pudo besar lenta y delicadamente haciendo mas presión conforme se iba dejando llevar por la pasión. -Hay cosas que aunque no me hayas enseñado puedo hacerlas por instinto o las he aprendido observando..- se mordió a sí mismo el labio alimentándose de la propia respiración de ella al estar tan sumamente juntos. -Son muchas las parejas que hoy en día se meten minimamente hasta la lengua en cualquier lugar sin importarles quién se encuentre delante.- suspiró encandilado por la fragancia que desprendía la piel de ella, hipnotizado por el sabor de sus labios, los cuáles no podía dejar de besar. Eran su droga, su perdición. Desde el momento en que los probó se declaró a sí mismo mendigo de sus besos y se condenó a depender no solo de ellos si no de toda ella.

-Quizás debamos dormir algo o al menos intentarlo. En unas horas será la primera clase y no quiero que la capitana baje su rendimiento por mi culpa. Solo prométeme que entre alguna clase o en el descanso después de la comida nos veremos un poco.. los dos solos..- perfiló sus labios con los propios para después delinear la línea imaginaria con su propia lengua y terminar en un profundo beso.




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Vie Sep 28, 2012 2:40 pm

El golpe que ocasionó entre nuestros rostros me pareció un tanto cómico, en todo lo que se hacia siempre podía haber desperfectos o acciones que no se esperaban, en nuestra situación la cosa era clara, y aquél golpecito más que molestarme me divirtió. Acaricié su piel de forma conciliadora ante sus disculpas, no eran realmente necesarias, no había hecho algo que realmente me molestara. Continué su beso lento y tierno, exigente sí, pero sobre todo afectuoso.

El primer día que besaba a Ian, a instantes de habernos dado el primer beso y a un solo paso de quedarnos dormidos ambos sobre mi cama bien abrazados y cubiertos con mi cobija, aunque para mi, su piel era el único cobijo que necesitaba para pasar cómodamente ésta noche, por otro lado el que ambos nos encontráramos tapados por la cobija volvía todo más íntimo e incluso tierno. Era bastante complicado describir la situación actual, pues si alguna otra persona nos viera seguro juraría que ya llevábamos tiempos de novios y nosotros apenas íbamos por nuestra primera cita, la vida ciertamente podía darte enormes y gratificantes sorpresas - Muy bien, sinceramente estando a lado tuyo puedo intentar dormir con toda tranquilidad - aseguré en murmullos somnolientos, acomodando mi cabeza sobre la almohada pero muy cerca de su cuerpo, mirándole a sus ojos que apenas se veían entre tanta oscuridad, pero yo sabia justo donde se encontraban, el tener los sentidos bastante despiertos traían varios beneficios.

Me quedé unos segundos callada, pensando en que lugar sería el adecuado para vernos, su idea me encantaba, aquello haría mas emocionante el paso del tiempo hasta que nos volviéramos a ver luego de despertar y marchar a las clases correspondientes, por otro lado el tiempo se podía ver un sustancial enemigo sintiendo que éste transcurría anormalmente lento. - te prometo que nos veremos durante el día Ian - dije solemnemente sonriendo de forma perezosa. Era increíble pero desde que él había colocado el cobertor sobre nosotros me había dado algo de sueño - pero... - bostece un poco pegando mi nariz a su hombro - no se donde quieres que nos veamos, por lo que me acabas de decir entiendo que no te gusta mucho las muestras de afecto en publico - algo que intentaría ir cambiando si es que entre nosotros llegaba a haber algo mas, claro nada de llegar a exhibicionismos pero al menos un beso si ...sin tener por ello mayor problema. - así que me agrada el que nos veamos en el descanso solo dime...donde - agregué con mi sonrisilla casi perdida, mi voz baja pero aun atenta.Tomé algo de impulso y junté nuevamente nuestros labios en lo que fue un rápido pero dulce beso - por cierto..muchas...muchas gracias por todo lo de hoy, por dejarme hablarte luego de que aparecieras por los pasillos, por salvarme...por estar ahora aquí conmigo..por ser tan bueno conmigo - me acurruqué nuevamente a su lado, besando su hombro dejando finalmente caer la cabeza en la almohada, hoy había sido un día bastante largo, cada minuto había sido decisivo.
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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Dom Sep 30, 2012 2:48 pm

Ian no era consciente de que cuando iniciaba un simple beso que no debía durar más de dos segundos se liaba y acababa dejando llevarse por aquella arrebatada pasión que le impedía controlarse, terminaba mucho más sofocado y desinhibido de lo que le gustaría mostrarse. Tenía que admitir que aquella química explosiva que había resultado entre ellos le ponía bastante nervioso al sentirse tan vulnerable a una simple mirada suya o un leve roce, pero que a la vez le resultaba de lo más enigmático al crear tantas sensaciones en él hasta ahora desconocidas y que se moría por ir descubriendo junto a ella poco a poco.

Al terminar con aquella hilera de besos de distintas intensidades pero llenos de afecto y cariño se sintió como fatigado, le faltaba el aire y podía sentir en su interior a sus pulmones arder por la falta de oxígeno. Era peor que cuando se sprintaba al máximo durante un partido o un entrenamiento para conseguir la carrera perfecta. Ella se recostó sobre la almohada y él aprovechó aquel momento para ponerse de cara al techo llevándose la mano que tenía más alejada de la sirena al pecho sintiendo el vaivén que provocaba su agitada respiración. Cerró los ojos acariciándose aquella zona del cuerpo pensando en todo lo que había ocurrido de una forma tan rápida para él pero que en realidad había transcurrido con normalidad para el resto del globo terrestre. Ahora que había parado y se estaba calmando podía darse cuenta del nivel de calor corporal que había adquirido por culpa de la sirena, se sentía tan cómodo y placentero que no sabría si sería capaz de levantarse de aquella cama cuando llegase la hora indicada para marcharse orbitando, pues no veía conveniente salir por la puerta y que las chicas de allí le viesen salir del cuarto de Diane y pasearse por todo el sector femenino hasta que llegase al ala oeste que quedaba muy alejada de la zona donde ahora se hallaba. A saber qué inventaría la gente, a él le daría absolutamente igual porque nunca hacía caso del qué dirán pero no quería perjudicar de alguna forma a la sirena.

-Yo te busco en cuanto pueda ¿vale?.- abrió los ojos girando la cabeza para mirarla, y allí estaba ella, tan hermosa, tan linda... Porque dormir era su pasión oculta si no le costaría bastante conciliar el sueño en una noche como esa. Suspiró, aquello que estaba atacando a sus sentidos tenía un efecto inmediato y letal porque aquel rostro que había observado tantas veces sin levantar el más mínimo interés en él ahora se convertía en el vivo retrato de una diosa a la que iba necesitando cada segundo un poco más hasta llegar al punto de depender hasta del aire que exhalaba ella en cada respiración. La pregunta que más rondaba por su cabeza era el cómo una persona tenía el poder de desmantelar a otra que se había forjado una gran coraza en tan poco tiempo y no contenta con aquello lograba crear aquel lazo inflexible de necesidad y deseo.

Movió la cabeza negando aunque en plena oscuridad era difícil que ella lo viese con claridad, aún así quizá lograse percibirlo o sentir el movimiento. -Te olvidas de que no tienes que agradecerme nada, más bien agradécetelo a tí misma. Tú eres la pieza clave de todo este engranaje, sin ti el mecanismo no funcionaría.- suspiró sonoro. Rodó nuevamente quedando de lado y pegado a ella pasando el brazo por su cintura. Besó la punta de su nariz. -Jamás olvidaré este día.- aseguró en un susurro rozando cariñosa y suavemente ambas narices. -Duerme bien y ten felices sueños... mi princesa.- tomó aire con la misma lentitud con la que lo soltó después de haberla dado un corto beso en los labios a modo de buenas noches. Se acomodó mejor en la cama dejándola su espacio pero manteniéndola abrazada. Como él estaba acostumbrado a dormir abrazado a su oso de peluche ahora no tenía ningún problema en hacerlo sustituyendo al ser inerte de trapo por una persona de carne y hueso que le resultaba más atractivo. Cerró los ojos y dejó que el silencio y la oscuridad de la noche hicieran el resto.




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Lun Oct 08, 2012 2:21 pm

El que fuera él quien me buscara en un tiempo que creyera prudente hacia que me sintiera un poco ansiosa pero feliz a la vez, es como si me invitara a esperar al día siguiente a cada minuto y en cada rincón su inevitable llegada dándome una agradable sorpresa, muy bien no sería totalmente una sorpresa porque sabría que ocurriría pero estaría como lleno de un agradable misterio, de tan solo pensarlo se me llenaba el estómago de maripositas. Lo mejor era dejar esos pensamientos para mañana, cuando verdaderamente tuviera que ocuparme de ellos y no ahora, justo cuando Ian se encontraba a mi lado. - entonces te esteré esperando con ansia - murmuré en una dulce voz.

Me mordí el labio inferior escuchándole, era tan fascinante oírlo hablar y más aun cuando todo lo que decía me sonaba a maravillas, justo ahora me parecía que su voz me arrullaba de buena forma, su abrazo tan intimo y la vez tan delicado me acogía y su último beso era una agradable invitación a que me dejara perder en un sueño...él había dicho que era su princesa ¡que bonito se escuchaba! y para mi...él era mi príncipe encantado - a tu lado no tendré mas que flores y corazones en mis sueños... duerme bien mi ángel guerrero - pronuncié al último, cerrando mis parpados lentamente y moviendo mi mano izquierda para que reposara sobre su hombro, el movimiento fue perezoso aunque terminó siendo un dulce gesto.

Con los ojos cerrados me concentré en los sonidos de mi alrededor, pero en especial en el agradable latir del corazón de Ian, parecía una bonita canción, incluso si le encontraba mejor el ritmo sería capaz de cantarle, aunque para ello era mejor esperar. Ahora solo quedaba dejarme llevar por el camino de los sueños, mañana me esperaba un día estupendo pues hoy dormía una nueva Diane, la misma en general aunque con un corazón anhelante, alegre y expectante. Sabia que quizás no todo sería sencillo, yo tenía que acoplarme a su ritmo pero al mismo tiempo empujarlo sin ser ejercer demasiada presión, tenía cero idea de lo que haría al respecto aunque seguía teniendo la corazonada de que lo nuestro definitivamente iría por buen camino. Por ahora solo dormíamos como amigos con un par de derechos, diciéndonos mutuamente, de alguna u otra forma, de que sentíamos algo más el uno por el otro y para mi, eso ya era valioso.
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