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Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

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Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Jue Ago 16, 2012 12:30 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Terminó agotado con tanto trajín de un lado a otro, orbitar parecía fácil pero a la hora de la verdad era bastante difícil y peligroso porque se tenía que materializar en la mente el lugar exacto al que se quería llegar, y no solo eso, había que tener bastante control sobre uno mismo pues de lo contrario aquel que lo hacía podía llegar a su destino sin algún miembro entero. Se habían dado bastantes casos de gente que lo hizo mal y acabó desmembrada o chiquillos que recién comenzaban y resultaban muertos o heridos de gravedad. Para Ian la mayor dificultad en aquel momento fue el imaginarse la habitación de Diane porque jamás la había pisado ni de pasado pero puso todo su empeño en llevar a la sirena para descansar y reponerse sana y salva, de una sola pieza que era lo esencial. Cuando aterrizó lo hicieron ambos sobre la cama mullida de la chica, debía ser que el subconsciente del pobre ángel oscuro andaba pensando por sí mismo en una cama donde descansar mientras que el consciente de Ian se hallaba en la tarea de llevarlos a la habitación de ella. Al final ambas cosas se mezclaron y acabaron tumbados, Ian ni se acordó de que la estab abrazando y que ella estaba casi encima de él. Lo único que pensó era en que la iba a ensuciar los ropajes de la cama, pero ya se disculparía más tarde, si era preciso la compraría otros. Ahora necesitaba descansar, le dolía el cuerpo entero y los párpados le pesaban como si de ellos le colgasen elefantes.

-Lo conseguimos...- murmuró casi ido con voz pastosa y apenas sin fuerza, arrastrando las palabras. El dolor había llegado a un punto en el que ya ni sentía ni padecía, estaba tumbado que es lo que quería con los ojos cerrados, tranquilo, llevado por la calma y la paz espiritual que la compañía de su amiga le aportaba. Siempre era agradable estar con ella, sobretodo en momentos así en los que de estar solo se habría vuelto a encerrar en su cuarto por días. Ahora no, sólo quería estarse así, no moverse, estar con Diane. -Es una suerte haber llegado a tiempo...- suspiró haciendo el esfuerzo por mover el cuello y poder mirarla. -Debes tener un ángel de la guarda que te cuida.- volvió a cerrar los ojos por culpa de la fatiga.




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Lun Ago 20, 2012 2:18 pm

Oh ahora pronunciaba las palabaras mágicas "confía en mi" y confiar en alguien era algo bastante complicado para mi, podía ser muy sociable, hablarle a todo el mundo si así lo deseaba o negarme a ello dependiendo de mi humor y de las personas con quien tuviera que emprender una conversación, pero de eso a confiar en ellos ¡no! La lista de personas en las que confiaba era muy limitada, en ella entraban hasta ahora Sammy y mi nana que había sido como mi madre y padre a la vez. Pero ahora Ian, mi corazón se aceleraba, dándome cuenta que después del día de hoy inevitablemente confiaba en él - lo hago - murmuro en respuesta en su petición, relajándome y siguiendo en la expectativa de que sería.

Siento que la cama se mueve un poco por mi lado y que algo peludito se recarga sobre mis piernas, Parténope se había recostado sobre mis piernas e Ian sospechaba estaba detrás de mi ¿Qué estaría haciendo? Paso mi mano nerviosa aun con los ojos cerrados sobre el liso pelaje de mi gata. Siento como Ian mueve mi cabello delicadamente dejando mi espalda descubierta, casi de inmediato siento su cuerpo mas cerca del mio lo que provoca que un pequeño escalofrió recorra mi cuerpo, luego algo relativamente tibio toca cerca de mi cuello, me daba la impresión de que era un collar o algo similar ¿Qué mas podía encajar en esa parte de mi cuello? Ante los pensamientos mi corazón se agitaba más y mi mano iba mas nerviosamente sobre Parténope.

Abrí los ojos lentamente cuando él indicó que era el momento, fruncí un poco la mirada por la repentina aparición de luz luego de oscuridad, a pesar de que un nuevo escalofrió recorría nuevamente mi piel, su susurro era provocador. Voy escuchando su explicación sobre que no me va a gustar pero que lo lleve conmigo, entonces bajo un poco la mirada y llevo mi mano a mi cuello palpando algo, un dije lo alzo un poco para ver la forma y entorno los ojos al darme cuenta que es su cruz negra con la serpiente enredada. Mi corazón se detiene y enseguida comienza a acelerarse - no lo puedo creer - murmuro atónita mirado y acariciando con el pulgar la cruz, con mi mano libre remuevo a Parténope y con agilidad me giro hacia él abrazándole por el cuello, igual poniéndome de rodillas - ¡Oh por dios Ian! no puedo creer que me estés regalando tu cruz, es decir tu siempre la llevas colgando a donde quiera que vas y es algo tan característico tuyo - murmuro acercando mi cuerpo y rostro más al de él. Desenredo entonces una mano de su cuello para sostener su barbilla y bajarla un poco para que pueda verlo mas fácilmente a los ojos - ¿estas...estas seguro que quieres que lo lleve puesto Ian? no tienes porque dármelo pero a mi que mas da si combina a o con mi ropa ¡Por Poseidón! no puedo creer que me lo hayas dado - murmuro cerca de su boca, mirándole a los ojos con sorpresa, ternura, incrédula ¡Tantas cosas a la vez! ¿por qué me lo estaba dando?
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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Lun Ago 20, 2012 3:06 pm

Estaba como un flan cuando terminó de ponerla el colgante en su cuello, sentía fuertes ganas de salir corriendo de allí ahora que podía y ella aún mantenía los ojos cerrados pero la parte consciente y racional de su mente le obligaba a quedarse a cargar con las consecuencias que traería aquel acto. Huir sería de cobardes y él no lo era, lo había demostrado ya unas cuantas veces. Se echó algo hacia atrás dejándola su espacio cuando la dijo de abrir los ojos, pero eso no mejoró su estado de ansiedad y nerviosismo sino que lo incrementó notablemente haciéndole temblar y comenzar a sudar por la parte de la frente que es donde solía siempre salirle con más facilidad.

Diane ya tenía en su posesión aquel amuleto mágico lo que indicaba que una vez establecida la línea de la ofrenda y ser esta aceptada no se podía devolver bajo ningún concepto, Ian jamás la podría reclamar el objeto si no quería estar expuesto a otra maldición y ya tenía bastantes encimas como para añadir otra a la colección. También significaba que Diane, aunque en un futuro quisiera dárselo de vuelta, no podría por la misma razón. Un amuleto no se regala así porque sí a la ligera, y menos si es tan importante sentimentalmente como lo era para Ian. Siempre que alguien regalaba un amuleto a otra persona era porque esa persona era de mucha importancia en la vida del otro y por un motivo bastante fuerte.

Ella se giró de golpe para abrazarle, lo que hizo que se sobresaltase, pero en seguida se calmó y pasó sus brazos entorno a su delgada cintura correspondiendo aquel gesto cariñoso entre ambos. Ella parecía contenta dentro de su sorpresa, y no era para menos. La única que podía alardear de haber obtenido regalos de Ian era la propia Brooke y porque era su hermana que si no ni eso... Ahora ese placer lo tenía también Diane. El ángel oscuro estaba rebosante de felicidad, no sabía si ponerse a saltar en la cama como un niño pequeño, ganas no le faltaba para ello; y su corazón igual que no paraba de botar dentro de su pecho queriéndose hacer un hueco entre sus entrañas y salir para meterse en el cuerpo de la chica quizás.

-Creételo porque ahora es todo tuyo.- respondió él bajando la mirada como así pedía la chica al cogerle por el mentón. Aquella cercanía de sus cuerpos, aquella mirada celeste de la rubia, sus labios... Los ojos de Ian no podían estarse quietos, trataban de fijarse en su mirada solo pero no paraban de bajar hacia esos suculentos y sensuales labios que tenía apenas a unos centímetros de él. Deseaba besarlos por primera vez en su vida, deseaba probar y ver qué tan horrible era porque según su visión era algo bastante repugnante y asqueroso. Un intercambio de babas y gérmenes mutuo que no veía para nada bien. Pero ahora su cuerpo se lo pedía a gritos, quería sus besos, quería su cuerpo, la quería a ella... Era como una química explosiva lo que comenzaba a suceder dentro de él originado por ella. -Completamente seguro.- dijo con firmeza acortando algo de la poca distancia que los separaba, quizás había llegado su momento, quizás era ahora o nunca pero no sabía cómo debía hacerlo ni si ella estaba dispuesta. Le temblaba el labio inferior de los nervios, ya casi podía respirar del aliento de ella, su aroma se acentuaba de lo próximo. Acortó un pelín más la casi nula distancia que quedaba inconscientemente movido por los sentimientos, su cuerpo se había hecho dueño de él y actuaba por sí mismo, la razón estaba noqueada y no le funcionaba. Cerró los ojos dejándose llevar...




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Mar Ago 21, 2012 12:38 pm

Mi corazón latía agitado contra mi pecho, emocionado, alegre y anhelante mientras que los fuertes brazos de Ian se deslizaban hasta rodear mi cintura impregnando mayor cercanía al repentino abrazo que yo le había dado a forma de agradecimiento, claro que también el gesto del abrazo me había salido tan repentino, como una expresión espontaneo de mi cuerpo, sin olvidar el hecho de que llevaba bastaste minutos volver a abrazarle luego de que se marchara a su cuarto.

Suspiré con tranquilidad aun sintiéndome emocionada cuando confirmó que el collar era para mi y que estaba totalmente seguro de su decisión. Su regalo me fascinaba, realmente lo adoraba, y no por las propiedades que pudiera llegar a tener las piedras del que estaba hecho la cruz. Había oído en algunas clases que algunos materiales al utilizarse brindaban ciertos beneficios al usuario, aunque igual si menos mal no recordaba algunos de éstos materiales debían someterse a algún "tratamiento", por darle algún nombre al proceso para que funcionaran, desconocía si esta hermosa cruz de Ian que ahora era mía, por mas increíble que fuera, contara con eso y la verdad es que no me importaba tan solo tener algo de él conmigo...¿me estaba comenzando a enamorar de Ian enserio? La repentina pregunto aceleró más mi corazón ¡Oh demonios así era! aunque no estaba segura donde había comenzado el proceso, pero si era consiente que reprimía todo sentimiento demasiado elevado hacia cualquier persona. ¡Santo cielo!

Nuestros cuerpos pronto se encontraron más cerca y nuestros labios estaban a escasos centímetros, era capaz de sentir su embriagadora respiración tan cerca de mi que creo que comenzaba a marearme. Me sentía agitada por dentro, agitada, confundida, feliz...no era muy capaz de explicar claramente el conjunto de sentimientos que se arremolinaban al mismo tiempo dentro de mí. Deseaba besarlo y permanecer abrazado de él, y no solo comenzaba a desearlo si no a necesitarlo, una clase de chispa latía dentro que me inspiraba a estar más cerca de él. Le miraba expectante, no estaba muy segura si versarlo, temía que huyera de mi cuarto horrorizado y asustado por tomarme la libertad de hacer tanto contacto con él, luego de la fama que tenía, pero es que me sentía tan tentada ¡Suficiente había soportado toda la noche como para negarme ahora! Los labios de él estaban ya casi sobre los míos y entonces me decidí, cerré mis ojos y con suavidad acorté la ya casi nula distancia entre los dos ¡Que los mares me guiaran!. Mis labios chocaron delicadamente contra los de él , apretando un poco más mi brazo alrededor de su cuello, mientras que dejo que la mano de la barbilla se mueva ligeramente a su mejilla, acariciándolo con dulzura, solo esperaba que no me rechazara.
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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Mar Ago 21, 2012 2:07 pm

La imagen vista desde su lado era como una escena de película en la cuál el protagonista se queda solo ante la cámara eludiendo todo cuanto hay a su alrededor, solo él está rodeado de un fondo en blanco donde lo único que escucha es el sonido que hace sus fuertes latidos a una velocidad acelerada que va en aumento sin remedio alguno y lo único que siente es la palpitación del movimiento del mismo órgano en su pecho sacudiéndolo con fuerza desde el interior movido por la tensión y emoción del momento a vivir.

No podía dar crédito a lo que estaba a punto de vivir, su primer beso... Iba a dar su primer beso, o mejor dicho, le iban a regalar el fantástico momento y la imborrable experiencia de recibir su primer beso de labios de la única e inigualable Diane Seammus. La chica que todo chico en el instituto aspiraba a tener en su cama al menos una noche, y otros cuantos que darían todas sus posesiones por tener algo más que una experiencia sexual de la cuál alardear en su grupo de amistades. En cambio Ian, el afortunado ángel oscuro, nunca tuvo aquel deseo y sin embargo ahora tendría la mejor vivencia de su vida sin lugar a dudas. El pobre no cabía en sí de nervios y júbilo.

El momento más que deseado llegó, mantenía los ojos cerrados pero aquello no le impidió ser consciente del momento cumbre. Los labios de ella alcanzaron los de él y él probó la textura carnosa y blandos de estos. Al principio se quedó pasmado, sin moverse, ni si quiera los labios. Parecía un monolito de piedra. Pero pudo reaccionar por pura inercia entre abriendo levemente la boca para devolverle el beso inicial besando este de forma inexperta los labios de ella y deslizando las manos por su espalda con intención de poder sentir su cuerpo pegado al suyo. Necesitaba esa frescura que irradiaba la piel de ella, su contacto tan dulce y atractivo... Estaba disfrutando tanto de aquel beso que, para ser el primero estaba siendo bien prolongado, no se dio cuenta de que las alas negras le había salido involuntariamente fruto de la excitación y aquella sensación de felicidad suprema que jamás había sentido antes, y comenzaron a agitarse suavemente haciendo que el ángel comenzase a elevarse sin apenas darse cuenta hasta que irremediablemente el beso tuvo que llegar a su fin pues él estaba varias cabezas por encima de ella. Abrió los ojos sonrojado al darse cuenta de que andaba flotando en el aire y se dejó caer con cuidado quedando sentado en su sitio de la cama. La miraba en silencio, con ojos brillantes y el pecho moviéndose de forma visible ajetreada. Diane no tenía ni idea de lo que había hecho con este pequeño ser maligno. Se había proclamado dueña de todo su ser.




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Miér Ago 22, 2012 11:16 am

El toque de sus labios con los míos era suave pero bastante tieso, es como si de pronto me encontrara con una piedra, la cual anhelaba dejara su propiedad de rigidez para volverse blando y versátil. En ese pequeño instante donde no hubo alguna reacción de su parte, temí que mi acto le hubiera molestado y con ello arruinado lo que parecía ser una noche agradable luego de ser un día de lo más ajetreado, dónde por unos minutos le creí dolorosamente muerto y yo estaba a merced de un fantasma que se atrevió a besarme con descaro, como si yo fuera un objeto a su merced...¿y si Ian se estaba sintiendo así en este momento? la idea me desagradó al instante incitándome a alejarme de él.

Estaba decidida a mover mis labios de los suyos cuando él reaccionó, lentamente sus labios se abrieron un poco recibiendo los mios en un dulce beso, un beso que me sabía bastante diferente a otros, ya que estaba envuelto de calidez, cariño y comprensión, no era exigente y simplemente ambos nos dejamos llevar sin dejar de acariciarle el rostro con suavidad. Sus labios eran tan blandos, exquisitos y tímidos...su piel fina y lisa, que no deseaba alejarme de él. Extrañamente un poco de aire comenzó a agitar mi cabello al tiempo que rozaba un poco mis mejillas ¿de dónde venia? no lo sabia y por el momento no me interesaba saber.

Sus labios comenzaron a elevarse y yo, aun abrazada por un brazo a su cuello, comencé a apoyarme en él hasta que dejé que mi brazo lo soltara quedando sentada sobre mis talones en mi cama, abrí los ojos para ver a un Ian alado volando sobre mi cama ¿Qué hacía allá arriba? ¿Lo había asustado? la alarma pasó por mi gesto viendo como descendía hasta quedar frente a mi, sentado y tranquilo, no se veía molesto pero tampoco es que Ian fuera un chico bastante expresivo. Me mordí nerviosa mi labio inferior mirándolo sin saber exactamente que decir para que en primera, no saliera huyendo de mi habitación y segunda, que no se molestara conmigo por el atrevimiento que me había tomado. Él no decía nada, solo parecía observar - Ian...yo... - comencé a decir en una vocecita escuchando su corazón agitado al igual que el mio ¿por qué su corazón estaba acelerado? ojalá no fuera de enojo ¿sabía alguien que hacia un ángel oscuro molesto? yo no, y me asustaba. - yo no quise...bueno la verdad es que si pero ... - esto era muy complicado ¡sonaba a disculpas lo que tenía que decir! y yo no me disculpaba, no era del tipo de personas que iban por la vida disculpándose de todo y ante todos ¡Santo cielo! esto era muy difícil pero algunas veces el aprecio por las personas estaba sobre el orgullo propio. Le miré con las mejillas sonrojadas juntando mis manos nerviosas sobre mi regazo - disculpa si el beso te molestó, a mi me gustó, pero creo que no debía tomarme el atrevimiento de besarte - dije un poco apresurada aunque pronuncié claramente cada palabra, yo le había quitado su primer beso, a menos eso es lo que la gente decía, que Ian jamás había besado a una chica o viceversa ¡Oh por todos los mares! él se merecía un bonito primer beso con una chica dulce, amable y buena, y aquí estaba yo.

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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Miér Ago 22, 2012 11:50 am

Ian se sentía muy confundido con lo que acababa de pasar, había surgido en su interior todo un huracán que le había removido y descolocado por completo. No sabía qué era cada cosa que sentía y el por qué de aquella sensación de euforia repentina que le había ocasionada aquel gran beso, un beso tan dulce que le resultaba hasta divino, celestial. Aquello debía estar prohibido en la tierra pues algo tan bueno como eso no se olvida facilmente y crea una adicción bastante fuerte en aquel que lo experimenta como acababa de hacer él que ahora mismo se moría de ganas por volver a probar aquellos labios. Quería saber si había sido fruto de su imaginación o aquello que él había visto anteriormente como algo sucio y asqueroso ahora le había gustado y formado debilidad en él.

-Solo espero que hayas sentido ese beso de verdad, de lo contrario me estarías haciendo mucho daño.- comentó tragando saliva, mirándola fijamente con esos ojos azules centelleando por el miedo y la ilusión que brotaban directamente desde su corazón. Él no quería ser uno más del montón que pasase por las manos de Diane, no quería ser un juguete que utilizase y después tirase a la basura como si nada. No estaba preparado para eso aunque aquel dolor que le supondría todo eso pronto lo haría suyo y aprendería a vivir con él junto con todos los pesares que ya sostenía en su espalda. Un poco más de melancolía en su vida no le haría peor... Ni si quiera sabía el qué quería con ella, solo alcanzaba a comprender que con aquel beso todo había cambiado, su coraza había caído al suelo y se había roto en miles de fragmentos minúsculos. Ahora estaba desarmado y desprotegido, totalmente vulnerable a ella. Ahora él comprendía que quería algo con su amiga pero no sabía ponerle nombre a ese qué ni lo que era ni significaba. Pero ella era muy importante en su vida. -Si sentiste lo mismo que yo al besarnos no te disculpes, pues solo hay que disculparse por los malos actos que uno comete y de los que se arrepiente.- agregó guiando una mano hasta el rostro de la sirena y aproximándose un poco de forma lenta. -No sé lo que significará esto pero... desde que me has besado... solo siento ganas de besarte.- susurró aproximándose otro poco. -Quiero besarte, necesito besarte.-




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Miér Ago 22, 2012 2:06 pm

Yo ¿hacerle daño a Ian? no podía creer que me estuviera pidiendo que no le hiciera daño, cuando aquella idea jamás se me había atravesado por la cabeza...bueno no se me había atravesado a la hora del beso y desde hace una media hora hasta ahora. Toda intención de desear sacar provecho de Ian para solo realzar mi status habían quedado atrás luego de que me salvara de Audscias, tras notar su corazón inocente y sincero, por haberme dicho cosas tan bonitas y luego de haber correspondiendo mi beso de aquella forma. De hecho ahora me preguntaba ¿cómo había podido pensar que podía robarle a Ian un beso, posiblemente algo mas, y luego jactarme de ello? él me hacía sentir repentinamente mala pero también buena ¿Cómo rayos era eso posible? - No te quiero hacer daño Ian - murmuro mirándole a los ojos - y sentí ese beso y sí fue de verdad, me gustó - admití apretando mis manos mientras que jugaba con los pulgares.

Abrí los ojos un poco más ¿sentir lo mismo? ¿Qué sintió él? ¿Cómo voy a saber si sentimos lo mismo? yo sentí hermoso, conexión quizás solo existente en mi subconsciente no lo sé, mi razón en ese momento latía de una forma que hacia mucho no lo hacía con un beso, con la cercanía de otro chico ¡Santo cielo! y yo que había jurado no enamorarme de nuevo luego de la vez última...¿por qué ahora dejaba fluir mis sentimientos sinceros hacia él? - no me arrepiento de haberte besado, llevo queriendo hacerlo desde que llegamos a mi cuarto, incluso antes me sentía bastante tentada a juntar nuestros labios y probar la dulzura que emanaba de tu boca - admite antes de que pueda parar su boca ¡lo que me faltaba!.

Mi corazón de nuevo se aceleró al darme cuenta que se acercaba de nuevo a mi, sintiendo su mano fuerte acariciar mi rostro lo que me provocaron unas agradables cosquillitas, tragué nerviosa mirándole de la misma forma a los ojos ¿enserio quería volver a besarme? ok esto era nuevo es como si me estuviera pidiendo permiso y al mismo tiempo me estuviera pidiendo un favor, incluso parecía el anuncio de un acto que estaba próximo. Entrecerré mis ojos al percatarme que su rostro ya estaba justamente frente al mio - yo también quiero volver a besarte - mi voz parece un pequeño y bajo canto. Acerco mi boca para acortar el último trecho entre nosotros, alcanzo su exquisita boca para besarle mientras que mis manos se alzaban para rodearle el cuello. No lo podía creer, aquí estaba en mi cuarto besando a Ian Scottfield.
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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Miér Ago 22, 2012 3:41 pm

Se preguntó el por qué no le había besado antes cuando llegaron a su cuarto, quizás en aquel momento era bastante ingenuo y no se había percatado mucho de lo que comenzaba a surgir dentro de él hasta que se hallaron en la cama el uno frente al otro y esa cercanía le puso los pies sobre la tierra activándole aquellos sensores que parecían estar dormidos hasta el momento. Sus palabras fueron ciertamente alentadoras para sus oídos, era una forma de tranquilizarle y hacerle creer en ella aunque sus padres le habían machacado con el hecho de que jamás confiase en nadie, ni si quiera en su propia sombra; pero él quería creer en ella, es más, necesitaba creer en ella por ese deseo que albergaba en su interior hacia ella. Se sentía tan vacío cuando no estaba a su lado y tan lleno y feliz cuando se hallaba tan cerca como ahora. Era complicado sobreponer un sentimiento de desconfianza a uno de cariño, y más el de rechazo cuando se necesita tanto a la otra persona, persona a la que se va amando poco a poco sin poder evitarlo y de forma involuntaria.

Estuvo más predispuesto a besarla con algo más de confianza en su interior cuando ella confesó que también quería besarlo pero claro, él era totalmente nuevo en esto y tenía bastantes dudas al respecto. Le daba reparo hacerlo mal y que ella se riese de él o le diese asco. Sus labios ya estaban de nuevo sobre los suyos y sus pensamientos se disolvieron en el aire como hacía un rato. Cuando sus labios hicieron leve presión sobre los suyos él dejó que su cuerpo respondiese por sí solo a los estímulos que el cuerpo de la sirena le mandaba al suyo. Sus labios eran torpes, a veces se equivocaban y en vez de bajar cuando le tocaba o abrir la boca quizás se metía más adentro y la daba un toque con los dientes pero después volvía a retomar la onda y seguía correspondiéndola como bien podía, adquiriendo experiencia y aprendiendo desde el primer segundo. Jamás le importó lo que pensasen los demás pero quería besar mejor que nadie, quería impresionar a Diane y volcarse en ella como nadie podría hacer jamás. -Siento si te hago daño o te resulto patetico en esto... Nunca he besado a nadie... Y tú eres la primera y única a la que he besado.. No sé si lo estoy haciendo bien o mal.- confesó aún sabiendo que aquello era un secreto a voces, seguramente que nadie en el internado quedase sin saber que él era virgen y que jamás había tenido un roce por mínimo que fuese con una chica o chico. De ahí a su asexualidad que hasta el día de hoy había reinado por encima de todas las cosas. Pero hoy acababa de derribar todo eso, no solo había tenido las primeras experiencias próximas con una chica si no que había dado su primer beso y se sentía atraído por una, la más guapa de todas las chicas. Se sentía afortunado por ello pero a la vez mal por saber que ni de lejos estaría a su altura. Él era muy poca cosa para ella, no la llegaba ni a la punta de uno de sus tacones, ni si quiera a la suela de una de sus chanclas. Era tan poca cosa para ella... y a parte, no estaban en el mismo status en ninguna cosa. Él era de lo más pobre y mediocre que había, en cambio ella... Ella era acomodada y lo más próximo a una diosa que podía haber.

Miró a los lados, la cama de Diane solo daba a la pared por la parte del cabezal y como que no se iba a sentar ahí para apoyarse asi que tuvo que enredar sus piernas a lo indio y esforzarse por mantener su espalda recta ya que cuando estaba sentado era muy dado a encorvarse y echar los hombros hacia delante. -Creo que yo tampoco dormiré esta noche.- pensó en voz alta tomando la mano de su amiga y mirándola con unos ojos tan brillantes como los de un niño pequeño ilusionado. -Me encanta como besas y me gusta más que me beses.-




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Jue Ago 23, 2012 2:24 pm

El nuevo beso se sintió diferente, más lleno de vida y más desinhibido. De su parte ya no capté tantas restricciones, soltó sus labios dejando que éstos se movieran al compás de los míos, rítmicamente con entusiasmo y apertura. Era algo bastante difícil de describir, varias emociones se agitaban dentro de mi como fuegos artificiales cada que sus besos respondían en los míos, torpes e inocentes que incluso me causaban un poco de gracia ¿hacia cuanto no saboreaba el jugo de la inocencia y sinceridad? porque si algo había que apreciar bastante en un beso como el que me estaba dando Ian...es que todo lo que demostraba y despertaba en mi era sincero, no estaba maleado, al menos no en el aspecto afectivo. Me producía cosquillas cada que sus dientes chocaban con mis labios y la forma en que rápido trataba de agarrar el ritmo, mismo que era lento y suave nada apresurado, pues al menos yo deseaba disfrutarlo, asimilar cada roce y guardarlo en mi memoria. Desconocía si esto se volvería a repetir, posiblemente el que se dejara era un arrebato de su parte que le produjo luego del pesado día e incluso, los anteriores, teniendo que lidiar con su espalda ¡Santo cielo! Prefería aprovechar y no pensar si la ocasión se volvería a repetir. Dejé que mi mano derecha vagara por su nunca, dejando leves caricias circulares hasta alcanzar parte de su oscuro y un poco largo cabello, tan suave y sedoso, me entraban ganas de recorrer pelo a pelo.

Sus labios se alejaron un poco de los míos, yo abrí mis ojos poco a poco mirándole con suavidad, curiosidad y satisfacción. Mis mejillas sonrosadas un poco y en mis labios una tonta sonrisita ¿por qué sonreía? no estaba muy segura pero me sentía con muchas ganas de hacerlo. Endulcé mi vista y negué lentamente con la cabeza al escuchar sus disculpas. Incluso me causaba gracias que se excusara diciendo que era la primera vez que besaba a alguien, eso lo sabía, o al menos sospechábamos varios. Por otro lado me pareció muy tierno que enfatizara ese lado, estaba admitiendo frente a mi que ese era su primer beso, que me lo estaba dando a mi ¡Santas medusas! enserio me comenzaba a preguntar que rayos le había movido a gustarle, o por lo menos a dejarse besar por mi. Yo no tenía ser fama de ser exclusiva de alguien, al menos eso no era lo usual. Si solía respetar mis relaciones cuando las llegaba a tener y respetaba las relaciones con los demás pero cuando no...bueno simplemente me gustaba conocer y aprender y era ese punto en especial el que varios tenían presentes a la hora de sus chismes. Ian me desconcertaba - Ian, aunque no tienes idea de cuanto me sorprende que de todas las chicas a las que pudiste haber elegido para dar tu primer beso me hayas elegido a mi, no tienes por qué disculparte. No me has hecho daño, no has hecho nada malo...me ha gustado el beso, claro que necesitas un poco de practica pero eso solo ocurre luego de algunos besos, no quieras correr - le guiñé un ojo de buen humor - todos pasamos por esa parte, unos antes que otros pero ¡enserio! no comprendo porque yo... pero es algo que te agradeceré siempre y atesoraré tu gesto - digo sincera, mi voz llena de dulzura y alegría. Estaba feliz, radiante de ello y no solo porque estaba segura que ahora mismo bastante chicas desearían estar en mi lugar...bueno ahora tenían una razón mas para desear estar en mi lugar ¿quien no hubiera deseado recibir el primer beso de Ian? aunque incluso estaba segura que varias desearían un beso de él independientemente de qué. También estaba el hecho de que había probado nuevamente el sabor de la inocencia y verdad y era tan deliciosa.

Apreté su mano cuando tomó la mía, yo aun sonriendo y ladeando un poco la cabeza. El se veía tan grande, seguro, competente y fuerte mientras que me estaba demostrando honestos sentimientos, al menos a mi me lo parecían ¿quién en su sano juicio podría relacionar ambas cosas? no era algo sencillo pero en mi cabeza comenzaban a unirse. Él en todo momento se había mostrado seguro y firme, debía admitir que en ocasiones me imponía aunque jamás lo dejaba ver, siempre me mantenía bien independientemente de cual fuera la circunstancia, pero justo ahora me sentía abrumada pero en un extraño buen sentido - Espero no ser yo la causa de tu sueño, se supone que debería dejar dormir a mi ángel guerrero para que recupere su fuerzas - apreté su mano en un gesto intimo. Luego la alcé hasta la altura de mi boca depositando un beso en el dorso de su mano, uno gentil. - Te besaré todo lo que quieras Ian, tus acaramelados labios me atraen, tu me atraes - respiro profundamente cerrando los ojos y dando otro beso en su mano, antes de dejar esta sobre mis piernas, aun sin soltarla de mi agarre de mano.
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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Jue Ago 23, 2012 3:38 pm

Negó con la cabeza agitando levemente su mano entrelazada con la de ella en un gesto cariñoso. -Diane, yo no te he escogido a ti, lo ha hecho mi corazón.- su sinceridad era brillante e impecable, lejos de corromperse por el aura de maldad que rondaba todo su ser y le hacía pertenecer a una de las razas más temidas por la gente y miembros de otras razas. Él siempre hablaba desde el corazón por muy empachoso que pudiera parecerle a la gente y por tantas burlas que recibiese. A él que se burlaran por hablar con tanta sencillez y libertad desde lo más profundo de su alma corrupta le traía sin cuidado pues sabía que al menos él no tendría que esconderse de nada y que la gente terminaría agradeciendo aquel gesto aunque al principio le tomasen a mal. A veces pensaba que si el mundo tomase un poco de ejemplo de él sería mucho mejor pero a la vez pensaba que para que el mundo funcionase debía haber una compensa entre mal y bien y que por aquel hecho existían razas contradictorias como él que era un ángel oscuro y tenía por rivales a los ángeles celestiales con los cuales llegaba a compararse a la hora de hacer ciertos gestos, tener pensamientos tan castos y puritanos, y en definitiva, tratar de obrar bien costase lo que costase. -Jamás te hubiese seguido el beso y después abierto mi corazón si no estuvieses significando tanto para mi.- después de que ella besase su mano él tomó con la otra mano la cruz de ónice que había colgado en su cuello y que antes le pertenecía a él pero se lo había regalado a ella con todo su amor. -Y creo que esto es la mayor prueba que puedo darte en estos momentos.- susurró agachándose un poco para besar la cruz con la serpiente, aquel amuleto que no era más que un simple colgante que su madre le regaló años atrás, mucho antes de que desapareciera junto a su marido y dejase a sus hijos solos. Recordaba que junto a aquella ofrenda le había susurrado unas palabras pero era tan pequeño que ni se acordaba del contenido de estas. Ahora, pensar en su madre le hacía muchísimo daño pero menos mal que ahí estaba su coraza protegiéndole y haciendo que nadie supiera lo mal que lo estaba pasando Ian por dentro referente a su familia posiblemente ya muerta.

Bajó la mirada disimuladamente, su mano yacía junto a la de ella entre sus piernas... Esas piernas a la vista que salían del camisón del pijama que llevaba puesto. Se puso nervioso y algo colorado al verse tentado por tanto pecado, pero era un ángel oscuro, se suponía que él debía disfrutar de todo aquello. ¿Entonces por qué no lo hacía? Quizá no estaba hecho para aquello o puede que fuese el pequeño detalle de que era nuevo en todo esto y le daba algo de corte pero sentía inmensas ganas de acariciar esas tentadoras piernas que se veían relucientes, quería acariciar el cuerpo entero de Diane y saber cómo era una mujer de verdad, pero su timidez le podía, por el momento debía conformarse con que había logrado romper la primera barrera y dar sus primeros besos con ello. Lo que no controló fue el impulso de echarla un buen repaso encima detectando por primera vez cosas que anteriormente a sus ojos se les habían pasado por alto como aquella belleza inhumana que emanaba, aquel encanto dulce y gentil que desplegaba con aquella mirada risueña y simpática, más cuando sonreía con esos dientes que parecían perlas recién pulidas, esas curvas femeninas que a mas de uno traían de cabeza, la silueta que formaban sus dos pechitos redondos... Se puso rojo como un tomate al percatarse de dónde la estaba mirando. Quería esconderse en cualquier lugar pero salir corriendo no sería otra cosa que mostrar un lado demasiado inmaduro, asustadizo e infantil.

Terminó tumbándose en la cama boca abajo ocultando medio rostro en la almohada y deslizando las manos por debajo de esta. -Mucho me temo que sí pero no me importa pasarme la noche en vela si es contigo cerca.- confesó aún con el sonrojamiento que le había producido mirarle ciertas partes a la chica, ahora trataba de luchar contra los demonios que le impulsaban a tirarse sobre ella. Menudo comportamiento más irracional estaba teniendo su cuerpo, y él se estaba asustando al pensarlo. Parecía que su cerebro ya no tenía nada de coherencia dentro de él y se estaba volviendo tan primitivo de moverse como los animales, por puro instinto. -Me estoy asustando de mi mismo... Me atraes tanto que parece ser que mi conciencia murió y ahora mi cuerpo se mueve por impulsos que me dan miedo... Soy como un animal cuando va detrás de una hembra en celo.- porque más gráfico no podía ser el muchacho si no lo explicaría todo con pelos y señales.




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Vie Ago 24, 2012 11:35 am

No me moví en lo absoluto, su embriagante olor penetraba más en mi interior cuando se acercó a mi, tomando la cruz negra que él me había obsequiado como la más considerada muestra de su aprecio por mi, de lo que su corazón mas que su conciencia sentía por mi, tal y como él había estresado. Lo suyo era un corazón plenamente sincero, sin reservas o cautelas por medir el dolor o la felicidad que pudiera provocar lo que dijera, siempre había sido así, y era una característica suya que en un principio podría parecer tan admirable como dolorosa, con el tiempo simplemente te acoplabas a su forma de ser, como los demás naturalmente se acoplaban al propio. Ian había sido tan honesto conmigo que incluso me afectaba, no porque sus palabras hubieran sido dañinas, simplemente me abrumó tan dulce sinceridad ¿Enserio estaba sintiendo con el corazón?, bien bueno dudaba mucho que con el cerebro pues incluso yo misma no estaría segura de ofrecer tanto amor a alguien demasiado...sociable. - la mejor que yo he recibido hasta ahora - añado a su comentario, soltando un largo suspiro e inhalando de la misma forma, quizás algo teatral, pero percibiendo con mayor claridad su olor. Podría estar de esta forma sin problemas por el resto de la noche. – el corazón es siempre sabio Ian, espero no decepcionarte - menciono en una vocecita delicada, realmente esperaba que en su vida se arrepintiera de haberse dejado besar por mi en lugar de otra persona, no deseaba hacerle daño pero al mismo tiempo sentía una responsabilidad hacia él, no me parecía una carga en lo absoluto porque no lo era, era simplemente el temor a fallar ¡Por todos los mares! y éramos solo amigos...bien amigos con unos cuantos derechos al parecer, uno no besaba a su amigo ¿cierto? esto se estaba volviendo repentinamente raro y yo ya estaba pensando en no fallarle ¿Dónde estaba mi ego y orgullo cuando realmente necesitaba de ellos? Es más ¿necesitaba de ellos ahora?

Me asusté un poco cuando se alejó de mí, tumbándose a lo largo sobre la cama y medio escondiendo su precioso rostro, ahora divinamente sonrojado, contra mi almohada de pluma de ganso ¿Había visto algún fantasma? ¿Su conciencia por fin le había pasado cuenta de lo que había hecho? Bien no entendía la acción de Ian. Suspiré sonriendo de lado, mientras le observaba con demasiada curiosidad, sin decir palabras para evitar perturbarlo, siendo él que rompió con el silencio. Ladeé un poco la cabeza para verle con mejor perspectiva, Ian parecía un jitomate recién cortado, todo suavecito, atractivo y ¡Rojo! Oh bien había que verlo así para comprender lo hermoso que se veía, igual me daba un poco de risa, pero no por burlarme de él, simplemente me había puesto de buen humor, pero traté de mantener mis labios apretados en una línea, no quería que pensara que me estaba burlado de él, no ahora. Alcé una mano, hasta reposarla en su espalda, subiendo y bajándola en un delicado gesto de cariño, me detuve un poco cuando su voz volvió a dejar de lado el silencio. Mi frente se frunció un poco, y yo curvé mis labios ¡Que forma tan mas cruda de decir las cosas! Y sinceramente eso es algo que tan solo Ian diría de esa forma, no sabía si ofenderme o reírme, opté por la alternativa de permanecer callada y observarlo. No dije nada por unos segundos o quizás minutos, no era muy consiente del paso del tiempo, simplemente subí mi mano por su espalda hasta su mejilla, dedicando caricias para que se relajara, parecía bastante apenado de que se sintiera atraído a mi ¿le daba pena que fuera yo y no otra chica posiblemente…mas decente? No sabía lo que él pensaba y también dudaba mucho de desear que pudiera conocer sus pensamientos, esto no siempre podía ser bueno, ¿Qué si descubría algo que no quería saber? Mejor confiaba en él, era mas sencillo – no serías el único hombre que sintiera ese impulso ¿animal? incluso el unico ser sobre la tierra con deseos semejantes – le sonrío encontrando mi voz – pero no debes dejar que tu conciencia muera del todo, de lo contrario se te olvidará hablar Ian y ya no tendríamos comunicación ¿no crees? Sobre tus sentimientos, no dejes que éstos te abrumen, independientemente de la dirección que tomen, muchas veces pueden hacerte sentir de una forma inimaginable. Esto es nuevo para ti Ian por lo que veo, pero no te cierres a lo que sientes…déjalo fruir, permítete conocer cosas nuevas y no te apenes por lo que llegues a sentir, incluso por las necesidades…solo debemos saber ser consientes un poco de ellos. – me agacho un poco y beso su nariz con un roce casto.

Bajo de la cama y camino hacia el closet, abriendo una puerta, entro un poco y rebusco en la parte alta usando un banco de madera clara. Finalmente encuentro un enredón rosa pálido. Lo sacó totalmente del armario y lo dejo sobre una silla. Vuelvo al closet, acomodo el banquito y cierro la puerta. Tomando de nuevo el suave y acolchonado enredón me acerco al borde de la cama donde se encuentra recostado Ian y lo cubro, lentamente y sin hacer movimientos bruscos – la noche en ocasiones puede ser fría en lo alto de la torre, al menos de éste lado – me inclino besando su oído, repasando el contorno de éste y entonces lo dejo. Doy vuelta por la cama para llegar al otro extremo, me quito mis pantuflas rositas y subo a mi cama – tu ya has dicho que no vas a dormir, yo ya te he dicho lo mismo pero quizás arropaditos encontremos algo de descanso sin dormir - suspiro.
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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Vie Ago 24, 2012 12:47 pm

Por un momento presintió el mio a que entre los dos se formaran silencios incómodos e inoportunos dado a que Diane parecía estar tan pensativa como él, pero si se paraba a pensar en ello, le resultaba del todo lógico pues no era normal lo que le estaba sucediendo con ella y seguro que ella se habría percatado. Jamás había estado tan cariñoso con nadie, tampoco había sentido aquello que provocaba que su corazón estuviese la mayor parte del tiempo acelerado. Era algo auténtico lo que sentía pero también nuevo y temeroso porque nunca se sabía cómo iban a salir las cosas con ello.

Se estremeció estando tumbado cuando la mano de Diane comenzó a acariciarle su espalda musculada bien herida por aquellas cicatrices que formaban la ouija y que se abrían cuando les venía en gana provocando un terrible dolor en toda la zona y su correspondiente desangre. Tenía toda la zona bastante sensible y su roce le provocó bastante agitación ante lo inesperado pero pronto descubrió que el agradable tacto fresco de la sirena le calmaba el escozor que sentía. Escucha con atención lo que le dice o aconseja, en palabras sonaba todo bastante fácil pero a la hora de ponerlo en práctica... ahí ya había un gran problema. Quería dejarse llevar pero siempre le daba demasiado al coco y aquello le impedía desinhibirse por completo ante el miedo de dar un paso en balde y quedar seriamente dañado porque siempre había visto la cara mala de querer a alguien como él la quería a ella.. y esto solo era el principio del sentimiento naciente. -Intentaré dejarme llevar por todo esto... pero... no estoy muy seguro de las consecuencias que pueda tener..- dijo inseguro deseando poder llegar a ser correspondido en todo lo nuevo, al menos en los besos lo había sido y según ella, había sido sincera. Pero no estaba seguro de si algún día ella le correspondería al cien por cien si él sacaba el valor suficiente de declarar abiertamente más aún sus sentimientos hacia ella, aunque claramente no lo necesitaba, sus ojos, sus gestos y su cuerpo ya hablaban por sí solos. Se le notaba a la legua lo enamorado que estaba de la sirena. Lo que más le echaba atrás era el pensar en toda la competencia que tenía, Diane era una chica muy cotizada en el internado y dudaba mucho el poder retenerla alguna vez a su lado. Antes que en él, se fijaría en otro chico que al menos fuese guapo y supiese complacerla en todos los sentidos.

Eso de que le andase por la oreja fue algo que hizo que su sangre hirviese de puro placer, un placer jamás sentido antes y que le revolucionó poniéndole la carne de gallina y los pelos de punta. Se volvió a poner rojo, se sentía algo como... ¿excitado? Posiblemente fuese la palabra idónea. -Woh, ¿cómo has hecho eso?.- preguntó perplejo, con las mejillas sonrojadas pero entonces Diane ya no estaba a su lado.

-¿Dónde vas?.- preguntó alzando medio cuerpo para ver como ella se iba, se subía a algo y tomaba una manta para taparlos, no hizo falta que le respondiese entonces. Dejó caer de nuevo su cuerpo sobre la cama pero se giró un poco para quedar de lado, de cara hacia el lado que había dejado para que la sirena se tumbase a su lado, con él. -Dudo mucho que vaya a pasar frío contigo y menos después de lo que me acabas de hacer.- objetó esperando impaciente a que ella se tumbase y se arropase con la manta, quería abrazarla y pegarse a ella... Quería abrirse a sus sentimientos y ver dónde le llevaban tal y como ella le había dicho.




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Vie Ago 31, 2012 11:24 am

Me dejé caer de espaldas sobre la suavidad de mi adorada cama, sintiendo como las siempre esponjosas almohadas se amoldaban a mi cabeza y parte de mi cuello pero igual era consiente de como mi cabello caía desordenado sobre éstas. Sonreí ante la imagen que tenía de mi misma en éste momento, en pijama, cabello un poco despeinado, sin brillo labial...desalineada pero siempre bella, al menos eso me agradaba creer. Me giré sobre mi cama hasta quedar de lado para poder ver de frente aquellos ojos verdes tan cautivadores, esos labios que parecían un imán pues no dejaban de llamar a los míos y en general aquel rostro tan adorable que destellaba de encanto ¡Todo en él era hermoso! y no hablaba solo físicamente, si no en su persona en general. - oh...dime Ian ¿Qué te hice? - digo con tono inocente, sin dejar ir sus ojos de los míos.

Me acerqué un poco más a él para alcanzar la cobija, la levanté un poco hasta quedar cubierta con ella, ahora estaba más cerca de él y sin mentir podía asegurar que era capaz de percibir su propio calor rozar con el mio. Él era muy cálido, olía hermoso aunque de ello ya me había dado cuenta hacia bastante tiempo. Tenía ganas de pegar mi nariz en su cuello y olisquear hasta su abdomen para poder llenarme más aun de su esencia, quizás de aquella forma reafirmaría el hecho de que Ian estaba aquí conmigo, tendido junto a mi sin que ninguno de los dos hiciera más que conversar y vernos mientras ambos nos arropábamos - sabes...siempre me han llamado mucho la atención tus ojos, son tan claros y expresivos a la vez que podría perderme en ellos. Parecen dos pequeños prados que siempre están a punto de floreces - le sonrió un poco más, una sonrisa llena de afecto y emoción, una difícil descripción de lo que la experiencia me hacia sentir.

Levanté lentamente una mano, la que no se encontraba parcialmente aplastada por mi cuerpo al encontrarme de lado, y la moví hacia el rostro de Ian. Acaricié su mejilla con mis dedos y palma, maravillándome del roce confidente y suave que el acto representaba. Deslicé mi mano un poco más arriba, hasta su oreja, y continué acariciando sin quitar en ningún momento mis ojos de él, me encantaba verlo, además hacia unos momentos me pareció advertir que le gustaban los cariños en su oreja...claro también me lo había hecho saber con su expresión de asombro, posiblemente esa parte de su cuerpo era su punto especial como para mi lo era mi cuello...un sensor de sensibilidad.


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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Dom Sep 02, 2012 10:27 am

Se mordió el labio inferior disfrutando de la viva imagen que le ofrecía la sirena tumbada de perfil a su lado mirándole a él como él mismo hacia con ella. Podía percibir una intensa conexión con la chica estando tan pegados el uno del otro, más cuando ella se arrimó para meterse bajo el cálido cobijo que les proporcionaba aquella manta que ella gentilmente había cogido del armario y le había pasado por encima para taparle y que no tuviese frío. Inevitablemente, Ian siempre dubitativo, aproximó una mano al cuerpo de ella tanteando en el aire el recorrido que le llevaba hasta su cintura donde onduló la mano en suaves caricias hasta terminar el gesto en su espalda sirviéndole de impulso para arrimar su cuerpo más al de la chica.

-Eso quisiera saber yo...- susurró perdido en la intensidad de su mirar. Por más que se preguntaba por qué de buenas a primeras había comenzado a sentir todas aquellas cosas por la sirena y el por qué de todas aquellas emociones que provocaba en él un simple roce de su mano o una pequeña mirada proveniente de ella para él, no encontraba ninguna respuesta válida que lo explicase. Todo era tan mágico e inesperado que le tenía maravillado y un poco asustado para ser precisos. -Me has transmitido una sensación rara pero muy agradable al tocarme por la oreja...- también le había provocado una especie de erupción volcánica en el interior que tenía la culpa de que ahora el moreno tuviera tanto calor pero se negase en silencio a abandonar la manta, ahora aquello era una excusa más para estar bien pegado a la rubia.
Ella volvió a acariciarle por la oreja, aunque esta vez fuese con unas cosquilleantes caricias con sus dedos. Se estremeció moviendo la cabeza para el lado donde ella estaba acariciándole mientras suspiraba y se desplazaba otro poco hacia ella. -Es como si provocases fuego en mi interior siendo del elemento contrario..- susurró bastante cercano a sus labios, los cuáles miraba con adicción y enormes ganas. Apenas comenzaba su aprendizaje por este mundillo pero lo hacía con la perspicacia del veterano, la pasión del primer amor y el más verdadero, y la torpeza del novato. Aún le quedaba mucho por descubrir e indagar pero sus movimientos se iban tornando más habilidosos y con la confianza necesaria que necesitaba para tomar una mínima iniciativa a la hora de emprender delicadas caricias por el cuerpo femenino o provocar serios roces cariñosos de labios que terminaban siendo sinceros besos cargados de ternura.

-Los tuyos también son claros, bonitos y magnéticos.- tanteó un poco a la hora de besarla pero finalmente cerró esos ojos que tanto parecían gustarle a la sirena y se decantó por unir sus bocas en un sencillo beso a primera instancia pero que poco a poco fue recobrando vitalidad volviéndose un tanto agresivo debido a que el ángel oscuro se fue dejando llevar por el momento.




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Lun Sep 03, 2012 9:30 am

No dejé de acariciar su oreja mientras escuchaba su respuesta y le miraba con sincero aprecio a los ojos. Me era agradable saber que mis caricias le gustaban en esa parte de su cuerpo, me preguntaba si su sensibilidad se limitaba a su oreja o si había otras partes de su cuerpo que reaccionaban de una manera similar, por supuesto era consiente que una en especial, a parte de su oído, se sentiría alagado con caricias, pero en general deseaba descubrir y recorrer su cuerpo para poder apreciar cada parte de él, por otro lado el interés me hacia sentir algo de culpa, algo así como un gusto culposo pero ¿Qué podía hacer? Él se encontraba bastante pegado a mi, nuestros cuerpos se rozaban debajo de la manta y nuestras bocas estaban demasiado cercas la una de la otra, eso sin olvidar el contacto que él hacia sobre mi cintura con su mano y yo con mi mano en su oreja y parte de su rostro, eso por solo mencionar algunos factores porque también estaba el extraño pero inolvidable hecho de que estábamos solos en mi habitación. No estaba muy segura de que todo continuara tan tranquilo, por decirlo de alguna manera, si en lugar de Ian estuviera otro chico, y no es porque sintiera desdén por él si no todo lo contrario, pero era esa misma atracción y el respeto que sentía por su persona las que me impedían atreverme a más, es decir ¡acababa de dar su primer beso! eso era suficiente nueva experiencia ¿no? pero eso solo por ahora porque...

De mis pensamientos me distrajo de pronto los carnosos labios de mi ángel guerrero, no es como si hubiera estado ajena a él, en todo momento era mas que consiente de su presencia y sus palabras, es solo que me tomó por sorpresa, su acto carecía de duda como lo anterior, sus labios se sentían delicados en contra de los míos pero pronto adquirieron algo de fiereza y mayor seguridad ¡Por todos los mares! ¿era Ian consiente de lo bueno que era besando para tratarse de un primerizo? Entonces me dejé llevar, su boca era algo exigente y los míos correspondían a su agresiva exigencia, mi mente poco a poco comenzó a nublarse de cualquier otro pensamiento. Deslicé mi mano recorriendo la longitud de su oreja hasta alcanzar su cuello, el cual tomé para mantener su rostro cerca del mio. Liberé mi lengua dejando que ésta recorriera primero los labios de él para luego introducirse en su boca y probar más de su sabor, uno bastante embriagante y dulce. Pasé mi lengua por su paladar volviendo al final mi lengua a mi boca mordiendo su labio inferior, justo en ese momento pasé una de mis piernas alrededor de las de él y quizás con algo de brusquedad lo empujé de costado para que quedara él de espaldas y yo sobre su encantador cuerpo liberando de a poco su labio inferior, mientras mis manos descansaban sobre sus hombros - ¿eres consiente de que besas demasiado bien para tratarse de unos primeros besos Ian? - pregunto enarcando claramente una ceja tomando un poco de aire - me haces comenzar a dudar sobre si soy la primera chica a la que besas eh - le guiño un ojo sonriendo divertida, tomando una actitud bromista pues sabia bien que Ian me hablaba con sinceridad, en especial al declarar que era su primer beso y que esperaba que lo sintiera y lo devolviera de verdad. Sus besos eran seductores y de cuando en cuando un poco despistados pero no por eso menos agradables.

Me erguí un poco, dejando que la parte inferior de la cruz que colgaba de mi cuello rozara parte de su cuerpo desnudo...¡él estaba desnudo y yo encima de él! por dios mi parte consiente estaba regresando un poco y mis mejillas se sonrojaron apenas, era una posición bastante sugerente e inevitablemente bajé mi vista examinando su bien constituido cuerpo, no había nada despreciable a la vista.
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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Lun Sep 03, 2012 12:12 pm

Pudo sentir el peso del cuerpo de la sirena colocándose encima de él nada más ser empujado contra la cama mientras intercambiaban aquellos sabrosos besos que le hacían sentirse invencible y sumamente querido. También pudo degustar aquella rara textura esponjosa, fría y húmeda que era la lengua de la sirena indagando por la boca de él. Al principio aquello le pareció de lo más raro y algo un tanto asqueroso haciendo que abriera los ojos para toparse con una visión parcial y borrosa de una parte del rostro de Diane encima. Después fue relajándose, cerrando los ojos y disfrutando de aquello nuevo que era bien recibido. Al fin de cuentas comenzaba a cogerle el gustillo a aquello aunque no se atrevía mucho a mover su propia lengua contra la de ella por si hacía mal o no la gustaba. Su mano en la oreja del moreno le estaba volviendo loco, no de perder el juicio y acabar en un manicomio, si no loco en el buen sentido de perder la noción del tiempo y no tener constancia de nada más que no fuese ellos dos, solos. El mundo exterior había dejado de existir, no había problemas, ni gente, ni fantasmas que quisieran verles muertos de la peor forma posible. Todo había sido eliminado para procurar una felicidad inexistente para Ian antes pero que Diane le había descubierto como otras muchas cosas.

-No creo que sean tan buenos como dices pero me esfuerzo todo cuánto puedo en aprender rápido y poder complacerte.- gracias al cielo que Ian era muy buen alumno aunque muchas veces los resultados no lo demostrasen, tenía una gran capacidad de adaptación envidiable y eso le permitía amoldarse a todo tipo de situaciones con rapidez y sencillez. Sus manos golosas tanteaban el cuerpo de la sirena pudiendo percibir con más nitidez aquellas curvas que formaban aquel cuerpo perfecto digno de una diosa. No quería tocar ninguna zona comprometida por miedo a estropear el fabuloso momento molestándola pero se moría de ganas por alcanzar alguna otra parte prohibida para él, sin pensar mal, simplemente era mera curiosidad por el trasero femenino de ella. -Pues eres la primera y única chica, te lo puedo asegurar y jurar si es necesario.- susurró en un espontáneo suspiro que salió de sus labios de forma traicionera mientras miraba a la hermosa sirena que estaba encima de él mirándole posiblemente que con las mismas ganas que él a ella.




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Mar Sep 04, 2012 12:02 pm

Lo miré inexpresiva por un par de segundos, subiendo mi mirada de su atractivo cuerpo a sus cálidos ojos, examinando cada rasgo de su cara al igual que su expresión. Levanté mi mano y con el dedo índice comencé a recorrer su mandíbula, luego su mejilla moviéndome a su frente para finalmente recorrer el largo de su nariz hasta su punta, cada movimiento lo hacia con delicadeza mientras que mis ojos examinaban cada rasgo y mi tacto apreciaba la firmeza de su suave piel. Su piel era clara y perfecta sin rasgo alguno de suciedad o daños severos mas que los ocasionados por la aventura de hoy...algo que ahora me parecía había sucedido hacia días y no hacia algunas horas - No es necesario - dije al fin con voz nítida y mirándole con intensidad a los ojos, moviendo mi dedo a sus labios para contonearlos - no es necesario que me jures algo porque yo confío en ti Ian, aunque en realidad me es indiferente que sea yo la dueña de tu primer beso...claro que me halaga el gesto y no tengo razón alguna para dudar de lo que me dices - le dediqué una sonrisa pequeña pero llena de afecto para él. - Eso es un regalo que de verdad aprecio de ti, como la cruz que me has obsequiado y que pretendo guardar y cuidar.

Retiré mi dedo de sus labios para deslizarlos por su barbilla nuevamente, pero ahora siguiendo un trazo recto hacia el sur, pasando por su cuello y llegando hasta la base, justo ahí extendí mi mano palpando parte de su cuerpo, y debía admitirlo moría por palpar aun más pero no ahora, mi mano justo ahora tenía otra intención, una muy ligada a lo que lo que mi boca y corazón deseaban transmitirle. Continué moviendo mi mano, deslizándola sin prisa por la parte alta de su cuerpo hasta alcanzar su corazón, entonces ahí dejé reposar mi mano ejerciendo una suave presión, un gesto de indicación - pero es esto lo que pretendo ganar de ti - levanto suavemente mi mano trazando un corazón sobre aquella zona de la piel, enfatizando el que quería de él – tu confianza, tu corazón, tu aprecio y amor... a ti Ian, te quiero todito a ti – suspiro meneando un poco la cabeza, llevando todo el cabello hacia un solo lado de mi cuerpo – y yo entiendo que es un proceso, un proceso que tarda mas que un día, una semana o un mes...simplemente se va dando conforme hay convivencia y ¿sabes qué? no estoy muy segura del "por qué" o del "cómo" pero deseo intentarlo...deseo obtener eso de tí - me mordí el labio inferior un poco nerviosa ¿Por qué estaba diciendo todo esto? bien no sabía que rayos conmigo, jamás me había atrevido a decir semejantes cosas a un chico y no sabía de donde sacaba el valor para decirle todo esto ahora a Ian, quizás me estaba relajando mucho en su presencia y bien ¡era verdad! me sentía cómoda a su lado, tranquila y sin toda esa bola de presiones usuales que tendían acosarme y con las que me había habituado a vivir pero… de cierta forma sentía miedo, yo no era de las habituales chicas que se enamoraban fácilmente del primer chico que les citaba a Shakespeare, que les escribía una carta o les llevaba serenata, a mi me gustaba verlos luchar por mi si es que les interesaba de verdad para algo más sólido. Justo ahora no estaba haciendo lo habitual, simplemente estaba dejando las cosas ¿fluir? Porqué ahora me abandonaba “Afrodita” ante la presencia de éste ángel oscuro…mi ángel oscuro. – si tu …me dejas acercarme más a ti, no quiero solo besos o caricias Ian, no de ti y no ahora, tu me confundes y me dices cosas muy bonitas y no se por qué ahora me siento precisamente indefensa y sincera junto a ti, al igual que cómoda y alegre…esta bien entiendo de donde surge el sentimiento pero antes de dejarlo continuar yo ehm.. – me volvía a morder el labio no sabía que más decir, tampoco quería presionar o que él se sintiera obligado a. Hasta ahora el también había hecho mención de desear ser correspondido en su sinceridad, yo solamente quería asegurarme de al menos esperanza a algo más, él estaba comenzando a sentir y parte de mi temía ser utilizada para recorrer ese nuevo camino, claro como en todo existía un riesgo pero… ¡había de riesgos a riesgos!

Sin darme cuenta habia comenzando a respirar un poquito más rápido y mis mejillas habían adquirido un claro color a fuego, mi corazón latía un poco acelerado y mi mirada había dejado sus ojos para mirar directamente a su pecho, ya no encontraba mi lengua en mi boca.


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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Mar Sep 04, 2012 1:08 pm

Aquellas declaraciones fueron como si de golpe le quitasen todo el peso de la gravedad a Ian quién emocionado estuvo a punto de derramar alguna lágrima pero que sin embargo no hizo, tan sólo sus ojos cristalinos denotaban toda aquella ilusión centelleante en sus pupilas. Se sentía libre y como flotando por el cielo sin necesidad de sacar sus alas negras y volar. Nunca antes alguien le había dicho que confiaba en él, y mucho menos se lo había demostrado tan claramente junto a un enorme aprecio. Él, que era bastante agradecido con las pequeñas cosas y gestos que tenía la gente y le ofrecía la vida, no iba a pasar por alto aquello y le estaría agradecido para el resto de su existencia. Ahora sí que acababa de desmantelar cualquier coraza que el ángel oscuro pudiese seguir llevando encima para protegerse de lo que fuera como siempre solía hacer. Ahora se hallaba totalmente desnudo, metafóricamente hablando, ante ella y de lo único que podía ser cien por ciento consciente era de que esos sentimientos tan intensos que comenzaban a surgir en su interior hacia ella se estaban fortaleciendo y agrandando a agigantados pasos. Le daba mucho miedo pero le hacía sentirse bien consigo mismo, le hacía feliz.

-Yo...- tragó saliva, no sabía cómo decirlo ni expresarse. El constante cosquilleo que le producía por su cuerpo el continuo roce de las caricias que le prodigaba Diane con sus dedos por distintas partes de su piel le hacían perder el hilo de sus pensamientos, aumentaban más su temperatura corporal haciendo que tuviese demasiado calor como si hubiese estado haciendo horas de entrenamiento cardio, y le eclipsaban con todo aquel rebujo de sentimientos, sobretodo uno que parecía florecer por encima de todos los demás, aquello que llamaban felizmente amor y que él jamás había experimentado en sus carnes hasta el día de hoy. -Yo.. tú... estás más cerca de conseguir todo eso que dices de lo que te crees.. yo.. quisiera que me dieses la oportunidad de tener una cita... contigo.- le costó arrancar y desvelar lo que en realidad quería pero no tardó mucho una vez sus labios se despegaron y las palabras fueron fluyendo con timidez y torpeza de su boca. -No sé cómo irán estas cosas pero.. quiero intentar enamorarte de mi en condiciones... quiero tener una cita contigo y al menos intentarlo..- dejó soltar el resto de aire que quedaba en sus pulmones de forma sonora, como con pesadez ya que le costaba horrores hablar tan abiertamente de sus sentimientos, era algo delicado porque jamás había tenido que enfrentarse a tan dura realidad como ahora. -Me siento capaz de hacer cualquier cosa por ti, lo que haga falta para poder estar contigo.- se mordió el labio instintivamente humedeciéndoselo de paso con la punta de su lengua. -Sea lo que sea.- lo decía totalmente convencido de ello, sería muy capaz de matar a todo aquel que se interpusiera entre ellos dos aunque ahora mismo el objetivo más claro era Audscias, ese asqueroso fantasma había osado ponerle las manos encima a la sirena y lo iba a pagar muy caro. Lo remataría fuera como fuera pero aquello no iba a quedar así y como le hiciera algo más a Diane... Ian no respondería de sus actos.

Con el miedo de un reciente rechazo alzó su brazo izquierdo para acariciar la mejilla de la chica rubia que se mordía el labio, esa imagen tan dulce y angelical le sonsacó una boba sonrisa al ángel oscuro que quiso besarla en el instante pero se frenó ante la idea de que quizás era más conveniente seguir hablando las cosas, después con suerte habría tiempo para demostrarse todo tipo de afecto y saciar la sed de ella que empezaba a padecer. -Aquí me tienes Diane, estoy dispuesto a todo contigo y te lo digo con sinceridad. Quiero ser cristalino transparente para ti, puedes acercarte lo que quieras. Tienes mi permiso, no voy a salir huyendo.- casi respondió sin pensar, le salió automático, con deseo, esperanza y ganas de que ella tomase sus palabras y le diese esa oportunidad que estaba pidiendo a gritos. Sí, quería estar con ella, estaba seguro por primera vez en su vida. La quería a ella a su lado. Que ambos fuesen solo uno.




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Miér Sep 05, 2012 9:19 am

No podía decir algo, mi corazón lo sentía tan cerca de mi garganta que temía terminara saliendo de mi pecho. Me sentía emocionada, feliz, expectante y temerosa, todo a la vez, quizás lo único que se iba calmando en mi interior era algo de temor conforme Ian hablaba, aunque me mostraba reacia a levantar el rostro y enfrentar su mirada, pues todo mi cuerpo lo sentía tieso, además no estaba muy segura de poder enfrentarlo más directamente sin dejar que todas mis emociones hicieran explosión en mi interior, y en ese caso desconocía lo que sucedería después.

Lentamente alcé mi rostro para verle a los ojos, aun sin soltar mi labio inferior de mi agarre con los dientes, tan solo alentada por su gentil mano que acariciaba mi mas que sonrojada mejilla. Aquél acto me permitió apreciar su sonrisa de niño, tan pura y alegre que no hacía más que incentivar mis emociones ya de por si muy agitadas después de decirme todo aquello, y si lo anterior no hubiera sido suficiente para mi placer y para acallar mis temores él continuó, dándome mayor seguridad con cada una de sus palabras ¡El de verdad me estaba dando permiso para acercarme! Él no deseaba alejarme como bicho raro, por supuesto que de haber sido así hubiera sido el primer chico en despreciarme, y aquello hubiera supuesto mas que un golpe para mi orgullo y sentimientos - no huiras - retomé aquellas palabras suyas, pronunciándolas con mi boca a forma de entendimiento, a pesar de que mi voz a penas y se hacia presente.

Poco a poco una sonrisa complacida se formó en mis labios sin mostrarse dudosa, le miré a los ojos sintiéndome emocionada. Con su permiso a intentar algo y a sabiendas de que no me dejaría con los sentimientos en mi mano extendida ahora era capaz de dejar fluir lo que comenzaba a sentir, me daba permiso para abrirme a él como normalmente era, y yo deseaba que esto enserio llegara a funcionar a pesar de nunca llegarme a plantear sostener una relación, o mejor dicho el intento a tener una relación, seria con él. El mundo podría llegar a ser bastante extraño y placentero a la vez ¿Quién lo hubiera pensado? Ian Scottfield, reservado y cotizado capitán de rugby, estaba dispuesto a estar conmigo y me estaba pidiendo una cita, algo tan poco usual y romántico por éste internado ¿Cómo negarme? - atesoraré tu permiso, si supieras lo que siento ahora que me estas pidiendo una cita - sonreí aun más, alegre totalmente por la mención de la salida - yo estaría mas que feliz de tener una cita contigo Ian, eso suena como una buena primera oportunidad para los dos...para que ambos intentemos conocernos mas ¡Por todos los mares! Jamás pensé que diría algo asi - y entonces reí, graciosa y divertida, aunque no estaba muy segura porque reía, posiblemente ahora los nervios que me habían estado llenando se estaban liberando y me sentía aun más ligera. Me incliné sin pensarlo mucho abrazando parte de su cuerpo mimosa y sonriente, sin haber en el gesto mayor intención que demostración de mi satisfacción que deseaba compartir con el emisor de mi repentino buen humor.
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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Miér Sep 05, 2012 10:59 am

Su mano izquierda acariciaba la mejilla sonrojada de la sirena hundiendo los dedos en el cabello ubicado detrás de su oreja, la mano derecha seguía un recorrido totalmente distinto pero con el mismo objetivo que su hermana, colmar de suaves caricias a la sirena, concretamente una de las piernas flexionadas que tenía a su alcance al hallarse ésta sentada sobre él. -No voy a huir. No ahora que creo haber encontrado el sentido de mi vida.- respondió sintiendo un nudo en su garganta que podría parecer algo malo pero él sentía dentro de sí mismo que aquello no era portador de malas noticias o malos augurios si no de que estaba muy emocionado hasta tal punto de querer romper a llorar allí mismo de felicidad. No tenía constancia de cuál fue la última vez que había llorado y si lo había hecho alguna vez, quizás cuando era un bebé pero desde que tenía uso de conciencia no recordaba haber derramado ni una sola lágrima traicionera. Su corazón mantenía un ritmo constante muy agitado y vivo, dentro de su cuerpo se removían varias corrientes cosquilleantes de adrenalina y demás hormonas que le agitaban tanto como a su corazón y le producían un estado más activo y perceptivo de lo normal. Tenía las emociones a flor de piel.

Terminó suspirando profundamente y de forma lenta al sentir el cuerpo de la chica cayendo sobre el suyo desnudo, abrigándole mucho más de lo que la manta podía hacer. El peso de su cuerpo le resultaba alentador y gratificante, tenerla a ella encima era una cosa que comenzaba a tener su punto... Le gustaba, es más, se derretía teniéndola simplemente así tumbadita sobre él.-Entonces... ¿Me permites tener una cita contigo?.- insistió al no tener muy en claro si aquella respuesta por bien que hubiese sonado hubiese significado lo que él ansiaba escuchar, un sí claro y conciso que le abriese las puertas a su mundo, que le diese al menos una posibilidad de tener algo serio con ella. Algo verdadero que ya bastante falta le hacía en su vida. -Si me das una oportunidad te prometo que haré todo lo que esté en mis manos por hacerte feliz y complacerte cada segundo de nuestras vidas... No sé cómo me las arreglaré porque... esto es algo desconocido para mi pero me las ingeniaré, ya veré cómo lo hago.. Pero quiero estar contigo. Eso es lo que siento.- alzó la mano que había estado paseando por su pierna, la fue deslizando suave y lentamente por el contorno de su espalda hasta llegar a reposarla en uno de sus omóplatos. La otra simplemente la dejó posada sobre la rubia cabellera de la sirena.




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Miér Sep 05, 2012 1:52 pm

Estar recostada sobre él, mientras que sus manos acariciaban mi espalda y cabello, me trasmitían una sensación grata, me sentía acogida, mimada y protegida, no me costaría trabajo quedarme felizmente dormida estando en esta posición así con él. Su piel se sentía cálida al roce con mi mejilla, todo en él me lo parecía así, sentía la leve tentación de frotarme contra su pecho y así lo hice, un gesto delicado y cariñoso, quizás se podría parecer a lo que Parténope hacía con mis piernas cuando quería cariñitos, lo cual era extraño pero me gustaba la sensación.

Una sonrisa risueña se dibujó en mis labios y alcé la vista hacía él, al parecer necesitaba un Sí, a su pregunta aunque pensé que con mi respuesta anterior la intención había quedado clara. Las palabras que acompañaron después a su pregunta no hacían más que incrementar mis expectativas sobre el buen camino que tomaría esto, al mismo tiempo me enternecían y agitaban por dentro - yo también quiero estar contigo...definitivamente - murmuro, alzando una mano hacia su rostro, tomando específicamente su barbilla en un toque tierno – y lo único que tienes que hacer para hacerme feliz Ian es ser tu mismo, porque siendo tu mismo es lo que me comenzó a atraer de ti, ser tu es tanto y todo ... no se como decírtelo - le sonrió a esos ojos tan encantadores suyos y nuevamente vuelvo a recargar mi mejilla sobre su pecho siempre cálido, y por un segundo me encojo con alivio, solo esperaba que no le pareciera incomoda la posición, porque me a mi me encantaba - por lo que si, la respuesta a tu pregunta joven Ian es que si - me aclare teatralmente la garganta – Sí le permito al atractivo, atlético e ingenioso capitán de rugby Ian una cita con la capitana de las porristas, o sea yo - le digo con voz segura y un poco cantarina, girando al final mi cabeza nuevamente hacia él.

Bien aquí estaba yo, sobre el cuerpo semidesnudo y definitivamente atractivo de Ian, un chico que al parecer no se daba cuenta del gran encanto que tenía, que era uno de los chicos solteros más cotizados y enigmáticos de la escuela con lo que cualquier chica se sentiría más que complacida de salir en una cita y yo ahora le estaba aceptando una cita a él, para empezar aun no podía creer que nos hubiéramos besado, aun menos que me estuviera pidiendo una cita. Bueno no es que yo creyera que fuera mal partido, varios chicos me iban pidiendo salidas y cosas así, pero salir con Ian era asunto de otro nivel, mi corazón saltaba de alegría y en mi cara persistía esa sonrisita de satisfacción, goce y cierta incredulidad. Estoy segura que para creer este momento solo habría que verlo o vivirlo, yo hacia ambas cosas y estaba segura que no olvidaría éste instante. Lo apretujé en un dulce abrazo – solo avísame cuando tengas el sitio, lugar y demás para la cita, estaré preparada para ti entonces – acerqué mis labios a los suyos dejando un beso sobre éstos, uno gentil pero amoroso, posteriormente me separé de sus labios – sabes yo también quiero hacerte feliz, quiero que pruebes la felicidad, la vivas y la guardes junto a ti o mejor dicho en ti – moví mis labios a su mentón besando éste para luego moverme a su oído, apoyándome un poco con mi mano derecha en un costado de la cama – gracias por la oportunidad – susuré.

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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Jue Sep 06, 2012 11:48 am

La suavidad de aquel pelo sedoso rubio que tenía entre sus dedos tenía un halo magnético que le enganchaba y hacía que no pudiera parar de acariciarlo con mucho mimo como si estuviese acariciando la mejor textura de su vida, aunque la realidad no es que quedase muy allá. Diane tenía un cabello bastante bonito y muy bien cuidado a pesar de ser una sirena y estar expuesta a los daños que implica estar bajo el agua del mar bastante rato seguido. Otra de las sensaciones que denotaba aquel momento era el poder disfrutar del compás de la respiración de ella junto a la suya propia haciendo que ambos cuerpos se moviesen trazando una suave coreografía imitando el vaivén de las olas que van a romper donde tierra y mar se juntan. Su rostro neutro y falto de expresión quedó iluminado en cuanto la respuesta clara afirmativa que buscaba llegó a sus oídos, ahora sí que se podía reafirmar que Ian Ludwig Scottfield era el ser más feliz de la vía Láctea entera.

-Tengo una duda..- declaró rompiendo el leve silencio que se había instalado entre los dos justo después de que ella accediera a tener una cita con él. -¿Cuándo se sabe que dos personas están saliendo en serio? Es decir.. ¿Que dos personas son pareja?.- seguramente que esta no fuese la última duda que se le pasaría por la cabeza teniendo en cuenta que no sabía nada, absolutamente nada, de este tema. -Porque.. ¿Qué somos nosotros?.- ahí estaba la cuestión, ¿seguían siendo amigos, más que eso o ya el simple hecho de pedirla una cita les convertía en algo?.

Paseó una mano a lo largo de la espalda de ella llegando al hombro y de ahí yendo por todo el brazo hasta llegar a su mano la cuál estuvo acariciando durante un minuto largo, después entrelazó sus dedos con los de ella y se la llevó consigo hasta dejar descansando ambas manos unidas sobre la almohada a un lado de sus cabezas. -¿Las gracias tú a mi?. Creo que te equivocas y el hecho de agradecerlo debería ser yo quién lo hiciera... Seré novato en estas cosas pero no soy tonto y sé que tenerte a ti es como la cima en este internado. Eres la chica más valiosa de aquí y ya el hecho de que me estés aceptando esta cita y me permitas estar metido en tu cama contigo es toda una hazaña que muchos muchachos matarían por tenerla.- se dio cuenta de que quizás había sonado un tanto machista por el hecho de compararla con una gran hazaña o un trofeo pero esa no era la intención que él había tenido al expresarse de aquel modo. -Espero que no te ofendas.. en ningún momento he querido ponerte como trofeo porque eres una persona, no un trozo de carne para exhibir. Eres mucho mas valiosa que todo eso.- se mordió el labio tenso pero se relajó al sentir su proximidad y recibir aquel gustoso beso con sabor a paz y gloria.

-Ya veré que puedo hacer.. pero no te prometo nada.. Jamás hice nada por una chica.. menos preparar una cita.- necesitaría ayuda con urgencia pero no le podía decir a Elliott aquello, a él no... Su hermana estaba en paradero desconocido.. sólo le quedaban Brad y Joel. Y como que Joe no se tomaría para nada bien que le robara a la chica de sus sueños. El grupo de Los 5 tendría más disputas de lo normal cuando se enteraran de aquello. Lo sentía por Joe, pero Diane era suya y no iba a desandar el poco camino que había comenzado a cruzar con ella. Si no lo llegaba a entender mala suerte para el vampiro y si buscaba pelea, el ángel oscuro se la iba a dar encantado. Total, no sería la primera vez que Joel e Ian se agarraban y se disputaban a palos.




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Sáb Sep 08, 2012 10:32 am

Mi vista se centró totalmente en su rostro cuando mencionó que tenía una duda, yo asentí en su dirección intrigada por saber de que se trataría, no me hacia idea alguna de lo que podría ser ¿seria acaso sobre la cita? sino ¿qué otra cosa? pero su duda me hizo abrir los ojos reflejando mi sorpresa, aquella pregunta ...aquella tradicional y complicada pregunta de ¿Qué somos? las dos anteriores a ésta era mas sencilla de responder creo pero la otra, ni si quiera sabía yo con toda seguridad que éramos aunque si sabia que no éramos. Me quedé mirándole ordenando las ideas en mi cabeza para poder responderle, quizás dando respuesta a las dos primeras se podría responder la última ¿no? - normalmente se sabe que dos personas salen en serio o que son pareja cuando son novios, es decir que pasan del nivel amigos para conocerse más y demostrarse mutuamente mas cariño a través de gestos. Para que pase esto usualmente el chico le pregunta a la chica si desea ser su novia y en otras ocasiones no tan comunes, pero que si llegan a ocurrir, la chica le pregunta al chico. Por su puesto que normalmente esta pregunta viene luego de llevar unos días de salir al cine, al parque o cositas así que tantean el campo para ver si una relación mas enserio funcionaria entre ambos, da oportunidad a que ambos se conozcan mejor, al menos lo básico. - expliqué con voz pausada, no solo para que diera un mejor efecto a la explicación, también deseaba yo entender lo que decía conforme lo decía, era como una clase de confirmación a mi persona. - asi que... bueno yo creo que nosotros estamos en ese camino de conocimiento mutuo quizás alcanzando ya lo otro - dije en voz mas baja, mostrando algo de pena, definitivamente yo actuaba algo rara cuando hablaba con Ian ¿cuando había sentido pena al explicar las cosas? solía ser bastante honesta y sin reservas pero ¿es que tanto me estaba enamorando?

Encontré seguridad en entrelazar nuestros dedos, mi mano ahora se encontraba un costado de su cabeza mientras le escuchaba confundida ¿que quería decir con eso de hazaña? entrecerré un poco los ojos pensándome bien esas palabras, hazaña solía ser algo que las personas lograban realizar con éxito a pesar de lo complejo que resultase, algo a lo que pocos se atrevían y que contados alcanzaban ¿así me veía, como todo un logro que debía obtener? dudaba mucho sobre dar respuesta a ésta pregunta. Por un lado estaba el hecho de que Ian, a pesar de no ser muy apegado a mostrar afectos, era un chico y los chicos eran...bueno chicos y también estaba el otro factor, el de mayor peso quizás, hasta ahora él se había mostrado tan sincero ¿Qué pensar? nada era mejor que algo, además una de las premisas de la felicidad decía que una no debía suponer nada, así que me quedé mirándole con curiosidad, una bastante palpable hasta que se explicó, entonces mi rostro se mostró mas alegre e incluso orgulloso. Siendo sincera me agradaba que tuvieran aquella imagen de mi si lo ponía de esa forma, pero lo que mas me llenaba es que me veía por dentro y no fuera - la verdad es que eres el primer chico que esta en mi habitación y en mi cama y supongo que si tienes razón, a muchos les gustaría estar en tu lugar tanto como a muchas chicas les gustaría estar en el mio - resoplé un poco, logrando que el flequillo que caía de lado en mi rostro se moviera - Ian ¿eres consiente de la cantidad de chicas dentro del internado que soñarían tan solo con que les dirigieras una mirada? entre los círculos femeninos Ian eres uno de los solteros más codiciados y enigmáticos, no malinterpretes por favor pero a lo que voy es que agradezco porque me das la oportunidad de conocerte mejor, de saber más de ti y compartir tiempo contigo - traté de explicarme el porque lo veía como una oportunidad, aunque escuchando su explicación y siendo consiente de la mía creo que en realidad ambos nos estábamos dando oportunidades al mismo tiempo.

Una risita escapó de entre mis labios al escuchar semejante tono de preocupación en su voz respecto a la cita - no tienes que organizar algo tan complejo o asi, una cita puede consistir en una cena, salida al cine, una tarde en el parque...cositas así - le sugerí sonriéndole divertida mientras que mis ojos mostraban dulzura, apreté un poco la mano con la cual se entrelazaban nuestros dedos - solo invítame a ir a cualquier lado a caminar por la calle contigo, a ver las nubes, a dejar flores al cementerio no lo se el caso es que sea "hacer algo juntos" - expliqué llevando mi otra mano su rostro para acariciar su mejilla. Acerqué mi boca un poco más a la suya e inevitablemente le dé un beso, uno bastante cálido.


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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Ian L. Scottfield el Sáb Sep 08, 2012 1:41 pm

Alzó un poco la cabeza para hundir la nariz entre aquel pelo dorado y aspiró con fuerza para deleitarse con aquel aroma que desprendía ella tan dulzón y que tanto le gustaba a él. Seguramente que si pudiese saborear su olor sabría tan bien como los propios labios de ella que ahora podía permitirse el lujo de besar cuando quisiera siempre que tuviera el consentimiento de ella. Pero en esta ocasión era ella la que estaba llevando la iniciativa de besarle, aunque eran pequeños y de corta duración, eso era lo de menos, lo importante para el moreno era dar aquel gesto e incentivarse con el cariño que recibía de ella.
Calló tras sus palabras originando un pequeño periodo de silencio que no era aquel silencio incómodo que solía ser muy molesto para las personas que se hallaban en el lugar si no que este silencio era de aquellos que con las miradas se decían todo. Un silencio para disfrutar, reconfortante. Ian tenía una cara de bobo que cualquier hubiese pagado por fotografiar en aquel instante y difundirla después. La miraba con anhelo, cariño y dulzura. La miraba derritiéndose por dentro, ansiando su amor como aquella seguridad y fe que le daba con solo estar encima de él intercambiando temperaturas y creando un clima más que idóneo para ambos bajo la manta. Simplemente, se comía con la mirada a la sirena.

Alzó la mano libre mientras el silencio abundaba en la oscuridad del cuarto y la dirigió ante él deslizando dos dedos por el contorno de los labios de Diane trazándolos de lado a lado. -Me gustan mucho..- susurró desprendiéndose del silencio a la vez que posaba la misma mano plenamente en su mejilla acariciándola mientras sus propios labios se encargaban de encontrar su respectivo lugar entre los de ella. Los movió lentamente de arriba abajo jugando con los suyos, acariciando su delicada y suave textura para finalmente abrirse paso entre ellos para profundizar en el beso ejerciendo una cierta presión.

-No, no soy consciente de eso pero tampoco es algo que me importe... Ellas no han sabido crear en mi lo que tu has encendido. Me da igual lo que el resto de chicas quieran o no conmigo. No me interesan, la única persona que ha sabido hacerse interesar eres tú, por eso sólo tú me interesas- besó la puntita de su nariz recorriendo la pequeña distancia de nuevo hasta sus labios dando leves apretones cariñosos a su mano entrelazada y la cuál aún acariciaba con el pulgar. -Y respecto a lo de la cita.. No se admiten quejas ni devoluciones después si no es de tu agrado.- se atrevió a bromear aunque por dentro estaba metafóricamente cagado de los nervios por si metía la pata y hacía algo que no debía o la llevaba a algún sitio que no fuese de su agrado.




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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

Mensaje por Diane Seammus el Dom Sep 09, 2012 11:23 am

Me quedé embelesada con su curioso toque sobre mis labios, apenas pudiendo mover mi vista de él y de sus hermosos ojos siempre tan expresivos y profundos, aun menos cuando me demostraban tanto cariño y aprecio. Mi respiración se comenzaba a agitar nuevamente ¿Cómo controlarme? cuando cada roce de su mano parecía despertar la sensibilidad de mi piel y su mirada me invitaba a perderme en él, podía estar soñando todo esto y fácilmente me dejaría llevar por éste chico de cuerpo perfecto y alas negras sin poner objeción alguna. De pronto el encanto de la mirada quedó de lado para que fueran nuestros labios los que continuaran con el hechizo, sus labios cada vez mas expertos me invitaban a una danza delicada que poco a poco iba cogiendo fuerza correspondiendo yo con la misma energía, disfrutando de cada movimiento y toque que ejercían nuestros labios, uno sobre otro.

No pude evitar sonreír con satisfacción y cierta arrogancia cuando dejó en claro que ninguna de las otras le interesaban, que había sido yo quien había despertado su interés, sus palabras me sabían exquisitas. Pero si bien me encantaba perderme en su sinceridad también no podía confiarme de las demás, no faltaba la chica que deseaba hacerse la linda bajándole los chicos a las demás ¡Ni yo hacia eso! era un acto tan vulgar y desagradable, era increíble que algunas se rebajaran tanto y que les gustara agarrar lo ajeno, aunque bien siempre decían que lo ajeno sabía mejor ¡Poseidón! mejor no pensaba en eso, es decir a penas estábamos iniciando todo esto ¿no? así que nuevamente me deje llevar por sus labios que parecían reclamar los míos con mayor frecuencia y yo estaba mas que encantada en complacerle.

Sus preocupación por la cita no hacia mas que fomentar mi humor, no es que me estuviera burlando porque aquella no era la dirección de mi intención, es solo que se veía tan adorable esperando que todo saliera bien y yo sabría que así sería. Por experiencia sabia que una cita jamás transcurría tal cual se esperaba o planeaba pero era aquello mismo lo que le daba el toque de ser maravillosa, al fin de cuentas lo importante era convivir - Muy bien me queda claro que si no me gusta no te puedo pedir la devolución o reclamar pero ¿Qué tal otra cita? habría que reponer los daños - bromeé sonriéndole traviesa mordisqueando tiernamente mi propio labio. - pero me temo que todo saldrá estupendamente así que no te preocupes demasiado, solo piensa en un lugar donde te gustaría que estuviéramos los dos o a donde fueramos, no tiene que ser algo extravagante. Ian solo quiero pasar un tiempo especial contigo, eso es lo único que espero - suspiré, uno de esos típicos suspiros que le salen a una chica enamorada al pensar en salir con esa persona especial - y bien, no sabes como me alegra escuchar eso sobre las demás chicas, de verdad que ellas luego pueden ser muy insistentes bueno yo también pero no dejaré que ninguna de ellas se te lance encima - fruncí el ceño un poco pensando que aquella que se atreviera meterse en mi camino terminaría mal, en especial si se trataba de esa Bianca-miradas-tímidas-coquetas.

De pronto escuché un fuerte y gruñón miau a nuestro lado, giré la vista y ahi estaba mi adorada, y al parecer molesta, gatita blanca mirándonos con mucho interés. Con su andar siempre altanero, meneando la colita de aquí a allá se acercó más a nosotros y se me quedó mirando unos instantes, luego a Ian, de verdad luego me preguntaba que pensaba Parténope, entonces agachó su cabeza y comenzó a frotarla contra el cabello de él de una forma ¿coqueta? ¡Qué rayos estaba haciendo! aunque no podía negar la gracia que me causaba su gesto, y finalmente dio un par de vueltas en el mismo sitio hasta recostarse sobre la almohada a un lado de la cabeza de él, obligándome a mi a bajar mi mano libre hasta el hombro de él, aun manteníamos las otras manos entrelazadas - ¿le has dado algo a ella también señor encanto? porque al parecer le agradas mucho aunque quizás no tanto como tu me agradas y encantas a mi - le guiñé un ojo sin dejar de sonreírle y entonces Parténope comenzó a ronronear.
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Re: Después de la tormenta siempre llega la calma {Diane}

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